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sábado, 30 de marzo de 2019

Reseña: Jennifer Morgue

Jennifer Morgue.
Los expedientes de la Lavandería 2.

Charles Stross.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Insólita Editorial. Barcelona, 2019. Edición digital (ePub). Título original: The Jennifer Morgue (Laundry Files, #2). Traducción: Antonio Rivas Gonzálvez. 432 páginas.

Volvemos a la Lavandería con el segundo de sus Expedientes, que reúne la novela que le da título, el relato Pimpf y el ensayo con entrevista incluida La Edad de Oro del espionaje. A los conocidos elementos de tecno-thriller, espionaje, burocracia, humor, informática demonológica y horrores lovecraftianos Stross suma en esta ocasión un entregado homenaje a Ian Fleming y su más famosa creación, Bond, James Bond, desde las novelas a la visión icónica que el tamiz de las versiones cinematográficas han creado en el imaginario compartido de los aficionados. Jennifer Morgue es una novela sobre la —posible— inevitabilidad del camino del héroe y los desvaríos del poder megalomaníaco, sobre los roles y papeles que adjudica la sociedad en función a lo anteriormente establecido, y sobre los peligros de remover aquello que estaba muy bien enterrado en las profundidades del océano. Y sus «complementos» tampoco tienen desperdicio. Nunca el infodump tecno-demoníaco fue tan entretenido.

sábado, 5 de mayo de 2018

Reseña: Agentes de Dreamland

Agentes de Dreamland.

Caitlín R. Kiernan.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Alianza editorial. Col. Runas. Madrid, 2018. Título original: Agents of Dreamland. Traducción: María Pilar San Román. 120 páginas.

El horror cósmico actual tiene una voz a seguir. Con un enfoque de lo más contemporáneo, Kiernan da la vuelta a los viejos mitos, imbuyéndolos de modernidad, con un toque de viejas agencias de espionaje, abyectas sectas del fin del mundo, misterio, cultura popular, teorías conspiranoicas, y viejas, pero renovadas, imágenes fúngicas, sin olvidarse del terror que viene del espacio y ciertas cartas del tarot. Existe ahí fuera un mundo repleto de secretos peligros, un mundo donde lo extraño podría estar al orden del día, donde lo ominoso resulta ilógicamente atractivo. Un mundo de historia soterrada desarrollada a lo largo de las décadas del que sólo unos pocos se encuentran al tanto, de terribles amenazas conocidas tan sólo por un puñado de personas encargadas de enfrentarse a ellas. O quizá tan sólo existen delirios de líderes iluminados fascinados por la idea de la muerte y el renacimiento que embarcan a sus seguidores en una espiral autodestructiva. La autora juega con las percepciones del lector, haciendo que no sea hasta el final de la novela cuando se sepa con qué carta quedarse. A veces se abusa del término «atmosférico», de la creación de un estado de ánimo, para describir las sensaciones creadas por la lectura de un libro, pero aquí está plenamente justificado.

martes, 11 de julio de 2017

Reseña: El archivo de atrocidades

El archivo de atrocidades.
Los expedientes de la Lavandería 1.

Charles Stross.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Insólita Editorial. Barcelona, 2017. Edición digital (ePub). Título original: The Atrocity Archives. Traducción: Blanca Rodríguez Rodríguez / Antonio Rivas Gonzálvez. 319 páginas.

Insólita Editorial inaugura su catálogo por todo lo alto con este primer Expediente de la Lavandería, que recoge la novela que da título al volumen, la novela corta, ganadora del Hugo, La jungla de cemento, y el muy revelador ensayo En la Fábrica de Miedo a modo de Epílogo. Todo un acierto. Se hace muy difícil encasillar la obra, a caballo de una fantasía urbana hard de horror cósmico lovecraftiano, el tecno-thriller de espías y la ciencia ficción de especulación informática cuántica y mundos paralelos, y todo ello con un tono que, sin llegar a sumergir el relato en la pura comedia humorística —aunque sí en la sátira, ¿alguien ha dicho Dilbert?—, resulta de lo más divertido, provocando irreprimibles sonrisas, cuando no alguna carcajada, en los momentos más inadecuados. Los residuos de la Guerra Fría y sus agencias de espionaje se encuentran con Cthulhu y el resultado es, literalmente, explosivo, dando lugar a unas aventuras llenas de acción y horror, aunque es muy posible que su lectura termine resultando más divertida que terrorífica, por más que momentos de desasosiego, espeluznantes criaturas e inhumanos instrumentos de tortura no van a faltar.

lunes, 27 de junio de 2016

Reseña: Zero # 1 a 4

Zero # 1 a 4.

Guión: Ales Kot.

Dibujo: VV.AA.

Reseña de: Francisco José Arcos Serrano.

ECC ediciones. Barcelona, 2015-16. Rústica. Color.

Edward Zero es el mejor espía de la Agencia: criado para potenciar y encauzar sus rasgos sociopáticos hasta convertirse en la máquina de matar perfecta, asume cada nueva misión con frialdad, determinación y una letal efectividad. ¿Pero qué sucede cuando su sistema de creencias y las ideas sobre las que ha cimentado toda una vida comienzan a tambalearse?

Con el cuarto tomo de Zero finaliza esta serie, lo cual me viene como anillo al dedo para hacer un repaso de la obra en su conjunto.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Reseña: Fearless Dawn, volumen 1

Fearless Dawn, Vol. 1.


Steve Mannion.

Reseña de: Jamie M.

Tyrannosaurus Books. Barcelona, 2015. Título original: Fearless Dawn (contiene los números 1 a 4, y el Fearless Dawn in Outer Space). Traducción: Gerard Almirall. 132 páginas, B/N (6 a color).

Directamente desde las páginas de la antología The Bomb, donde su historia conseguía descollar por encima del resto, la alocada superheroína - espía - agente secreta Fearless Dawn (identidad secreta de la joven Prissy Jones), obtiene cabecera propia y se lanza a salvar al mundo de la implacable amenaza de su némesis Helga von Krause y sus nazis, mutados aquí en monstruos hiperhormonados al ser inyectados de un suero genético que busca conseguir supersoldados y consigue una suerte de zombies cachas babeantes con muy mala leche y peores intenciones. Si hay que definirla de alguna manera sin duda habría que hacerlo como una aventura totalmente desatada, rocambolesca, desmadrada y divertida, llena de chistes, de tiros,  explosiones y peligros, chicas sexys, tios cachas, monstruos, tecnología retro y malvados nazis de intenciones aviesas. Un entretenimiento no tan descerebrado como pudiera aparentar al primer vistazo.

domingo, 9 de agosto de 2015

Reseña: Polar 1. Surgido del frío

Polar 1.
Surgido del frío.

Víctor Santos.

Reseña: Francisco José Arcos Serrano.

Norma Editorial. Barcelona, 2015. Título original: Polar, Came From the Cold Hardcover. 168 páginas, bitono.

Black Káiser es el asesino más letal del mundo, y alguien quiere su cabeza. Cuando unos sicarios intentan asesinarlo, lo único que consiguen es morir en sus manos y encender la mecha de una bomba destinada a estallar en el seno de la agencia de asesinos Damócles. Solo hay dos finales posibles: o muere él, o mueren ellos.

jueves, 11 de julio de 2013

Reseña: La guerra más fría

La guerra más fría.
Tríptico de Asclepia II.

Ian Tregillis.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Random. Barcelona, 2013. Título original: The Coldest War. Traducción: Manu Viciano. 461 páginas.

La ucronía que se iniciaba en Semillas amargas sigue su curso natural y la realidad que el lector se va a encontrar en estas páginas difiere con mucho de la nuestra. Tregillis no se toma tiempo para recapitular y lanza a sus lectores a un punto que se encuentra tiempo después del cierre de la anterior entrega. La guerra más fría evade con eficacia su condición de «libro» central de la trilogía, del tradicional libro de «tránsito» en que los personajes y tramas se recolocan pero en realidad no avanzan, aunque es de advertir que no se debe leer de forma independiente, pues se hace necesario conocer lo narrado anteriormente. En 1963 los soviets dominan prácticamente toda Europa y un buen pedazo de Asia, desde la dividida París hasta la costa del Pacífico oriental, y se encuentran en un tenso equilibrio con Gran Bretaña y sus colonias, mientras los EE.UU. siguen bajo los efectos de la Gran Depresión y en Asia central y oriental existe una nueva zona de influencia bajo la dirección de Japón. Esta segunda entrega del Tríptico de Asclepia ofrece una historia cargada de intriga y suspense; un relato de espías llena de quiebros y de momentos de acción explosiva fusionado con un thriller fantástico que mezcla sin rubor ciencia ficción y magia cuasi lovecraftiana en un cóctel incalificable, pero muy refrescante. Es éste un libro tanto o más oscuro que su predecesor, sombrío y amargo, con personajes destinados a sufrir y a cuestionarse muchos de sus actos cuando la guerra que los motivó ya ha terminado. Pero siempre hay nuevas guerras que luchar...

domingo, 20 de septiembre de 2009

Reseña: Una noche de perros

Una noche de perros

Hugh Laurie

Reseña de: Amandil

Editorial Planeta, Barcelona, 2007. Título original: The Gun Sheller. Traducción: Alberto Coscarelli. 317 páginas.

Es muy probable, de hecho es casi seguro, que este libro no habría visto la luz en el mercado hispanohablante de no ser por la creciente popularidad de que goza su autor, el británico Hugh Laurie, desde que se enfundó en la piel del personaje televisivo Gregory House. Así que, en un primer vistazo, nos encontramos ante un mero oportunismo mercantil de la editorial Planeta, promocionado descaradamente sobre la imagen del médico cojo (nótese en la portada la hábil introducción de los elementos distintivos de House: la moto, la pose y el bastón -¿o es la pata de la motocicleta?-), a fin de cuentas el libro se publicó originalmente en 1996.

Pero hay que aclarar antes de proseguir, que la novela no es un episodio de esa serie de televisión. Ni que tampoco la ha escrito el ácido y cínico doctor. De hecho quien busque algo de House en el libro se va a llevar una decepción considerable porque el relato es, en realidad, una historia de espías protagonizada por una mercenario (o guardaespaldas, o matón, o ex-militar, o algo así) y escrita con ese toque cómico que parece que sólo los británicos son capaces de imprimir.

Dicho queda. Que no haya confusiones ni decepciones. Lo repito por si acaso: ESTE LIBRO NO ESTÁ RELACIONADO CON LA SERIE HOUSE.

Aclarado este asunto, prosigamos.

El título elegido en la edición en español (Una noche de perros) sigue la tradición, fuertemente asentada en el cine, de divergir lo más posible con el original (The Gun Sheller), probablemente para marcar distancias o tratar de sorprender al lector evitando dar pistas sobre el argumento de la novela. No hay otra explicación posible. Salvo la ya mencionada de confundir al seguidor habitual de House confiando que se compre la novela por proximidad temática. De hecho es muy probable que en la editorial creyesen que el nombre de Hugh Laurie, así sin más, no movería las ventas ni la décima parte que una clara, rotunda y falseada vinculación con su personaje televisivo.

Así que, partiendo del título original traducido libremente (El vendedor de armas) se puede decir que la novela se desarrolla en ese oscuro ambiente en el que se entremezcla el tráfico de armas, el terrorismo, los intereses económicos inconfesables y la (en ocasiones) ambivalente actuación de los servicios secretos de países democráticos. Pero a diferencia de otros autores del género como John le Carré o Frederick Forsyth, Lauire opta por un tono más desenfadado, cercano en ocasiones a la sátira, como quien cuenta una anécdota a un grupo de amigos, consiguiendo de ese modo un relato divertido y ágil que engancha desde la primera página y no te suelta hasta el final (un tanto traído por los pelos, por cierto).

La acción comienza con el protagonista, Thomas Lang, peleando con un tipo que pretende matar a una damisela en apuros, Sara Woolf, pero que, en realidad, estaba intentando protegerla... y ahí la trama empieza a enredarse. House se ve involucrado sin quererlo... Perdón, Lang se ve involucrado en una operación antiterrorista que le convertirá, sin él quererlo, en el centro de un conflicto entre traficantes de armas, servicios secretos, hombres celosos y terroristas,, en la que aparecen una y otra vez múltiples referencias a "el Graduado" (no la película, sino un nuevo tipo de arma) al mismo tiempo que intenta convencerse a sí mismo de que no está enamorado de Sara. En el ínterin surgen una serie de personajes que parecen ilustrar una suerte de muestrario de tipos curiosos que se mueven con soltura en este mundillo de armas, negocios y espías.

Destaca entre todos ellos Solomon, una especie de cruce entre monje saolín y estatua de sal que viene y va por el libro como un fantasma con licencia para pasar de una página a otra sin mayor problema y sin justificar, en ningún caso, qué le confiere su habilidad para estar en los lugares más insospechados (¿es un superagente británico u otra cosa?).

Lo cierto es que no se puede desvelar mucho más de la trama porque cualquier dato adicional revelaría demasiado y se vería drásticamente reducida la diversión que produce la lectura ya que se basa, en buena medida, en los giros inesperados y las revelaciones asombrosas que tanto el protagonista como el lector irán encontrando según avance la lectura. Una noche de perros, desde esa perspectiva, es un relato corto venido a más donde el atractivo de la lectura descansa con más fuerza en el estilo que en el argumento; saber cual será la siguiente ocurrencia del autor se puede convertir en un motor paralelo a la trama (entretenida, bien llevada, sin demasiados vacíos y sí algunos Deus ex machina pasables).

Así que, en definitiva, Hugh Laurie se nos descubre en este libro en su faceta de escritor cómico, mediante una trama sencilla y entretenida que le permite liberar un torrente de humor británico al tiempo que hace una incursión sin pena ni gloria en el género del suspense y el espionaje.

sábado, 18 de abril de 2009

Reseña: El cuarto protocolo

El cuarto protocolo

Frederyck Forsyth

Reseña de: Amandil

Plaza & Janes, Barcelona 1984. Título original: The fourth protocol. Traducción: J. Ferrer Aleu. 350 páginas.

Aunque hace ya unos años que terminó la Guerra Fría las novelas de espías (género literario que se nutrió principalmente del conflicto entre el bloque comunista y el denominado "mundo libre" entre los años 1945 y 1991) seguirán siendo de las más entretenidas y dinámicas que se podrán encontrar en cualquier librería.

El secreto del éxito de este género es muy sencillo: mezclar en dosis adecuadas la acción, el suspense, la emoción y el anhelo de lo que a casi todo el mundo le gustaría ser al menos una vez: un agente en el extraño y misterioso mundo de los espías.

Sin embargo, autores como Forsyth (o Le Carré) parecen empeñados en mostrar en sus novelas que las cosas del espionaje no son "glamourosas" o emocionantes, sino que están integradas por una especie de mundo burocrático con destellos de algo parecido a la "aventura". En otras palabras, las novelas de espías atentan directamente con los estereotipos que el cine se empeña en sostener ante la población. No hay James Bonds, ni Bournes, ni cosas por el estilo. No, al menos, en un libro como El cuarto protocolo.

Aquí lo que encontramos son varias historias distintas que se van entrecruzando hasta llegar al clímax final en la que asistimos al desenlace de todo el asunto. Dicho de este modo, la novela no es que sea muy original. De hecho, en ese sentido, es absolutamente típica. El fuerte de El cuatro protocolo lo encontramos en que plantea de una manera verídica, amena y cautivadora un original hipotético episodio de la Guerra Fría sucedido en 1986.

Hay ritmo, vidilla, frescura. El autor sabe pasar magistralmente de un enfoque a otro sin romper la trama en ningún momento. La lectura es fácil y directa, quedando el lector atrapado en un trepidante crescendo que invita a querer saber que pasa después, desde el primer capítulo. Además, la magnífica recreación del ambiente que se vivía en los años ochenta en las cancillerías británica y soviética (con sus puñaladas, sus ambiciones, sus miserias, sus tensiones internas, etc.) se combina con un trasfondo perfectamente explicado a través de las vivencias de los "protagonistas" del relato.

John Preston es un agente del servicio de inteligencia británico que ve con cierta desidia como su excelente trabajo al frente del grupo encargado de controlar a la izquierda radical en el Reino Unido se va al garete por culpa de uno de sus superiores, Brian Harcourt-Smith. El motivo de tan aciaga situación no es otro que la lucha de poder interna para suceder al moribundo Sir Bernard Hemmings, jefe absoluto de la Inteligencia inglesa.

La caída en desgracia de Preston, sin embargo, provocará una serie de coincidencias que, a la postre, permitirán descubrir un espantoso plan orquestado por el mismísimo Secretario General del PCUS: detonar un artefacto nuclear cerca de una base americana en Inglaterra para simular un accidente y reforzar la tendencia antiamericana y anti-OTAN del electorado británico de cara a las siguientes elecciones legislativas.

Se ponen en juego tramas y subtramas que nos llevarán desde las cálidas tierras de Sudáfrica a la gélida estepa rusa en una verdadera partida al juego de los espías en la que el lector descubrirá, con cierta sorpresa al final, que nada es del todo lo que parece. Y aunque este tipo de giros en una novela de este estilo no son del todo "originales", reconozcámoslo, si que están muy bien traídos por la mano de un autor curtido en el estilo propio del género.

El modo en que Forsyth desgrana la trama (alternando en un mismo capítulo sucesos y acciones que tienen lugar en distintos países por parte de personajes contrapuestos) dota de agilidad y emoción al conjunto de la obra. Por su parte, la verosimilitud de lo que nos cuenta se une a un elenco de actores que son del todo creibles en sus distintos papeles aunque, en algunos casos, pueda caer en estereotipos machacados una y otra vez en obras similares del cine y la literatura (el prototipo de "comandante soviético" frío y absolutamente leal, el trepa redomado sin escrúpulos y que cae mal desde la primera línea, etc.). Aunque hay que reconocer que no hay cesiones en el libro a añadidos "politicamente correctos" (quizá por el año en que fue escrito) y no hay que padecer ni escenas de sexo explícito, ni romances edulcorantes o directamente pastosos, ni tampoco gritos de apoyo al buen rollismo y la "paz universal". Por todo ello, El cuarto protocolo sigue siendo, incluso veinte años después un libro de espías como la copa de un pino.