Guillem López.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Aristas Martínez. Col. Pulpas # 19. Badajoz, 2016. 172 páginas.
La cuarta novela de Guillem López, tras sus inicios con la fantasía más épica de su saga Leyenda de una Era y su inmersión en la brillante ciencia ficción weird de Challenger, es una obra visceral, oscura y brutalmente fascinante donde las haya, llena de fuerza, desgarro y crudeza, de entrañas —de la tierra y de cuerpos humanos—, desesperación, picaresca extrema, ironía, violencia y humanidad. Una atípica narración ¿postapocalíptica? donde nada se sabe de la posible catástrofe —si es que siquiera la hubo— y sólo se ven las consecuencias: gente encerrada en un mundo subterráneo, el pozo, sin que se revele desde cuándo ni porqué se encuentran allí, cavando cada vez más profundamente sin que puedan decir muy bien para qué o para quién. Un relato de coordenadas difusas, donde la acción se desarrolla en esa indeterminada localización cerrada y agobiante, y donde los protagonistas se mueven en unas dimensiones morales más que cuestionables, porque todo lo que conocen es miseria.
