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jueves, 11 de abril de 2013

Reseña: Mackenzie. La memoria de las sombras

La memoria de las sombras.
Mackenzie 1.

Sarah Julia Kane.

Reseña de: Jamie M.

Edebé. Barcelona, 2013. 195 páginas.

¿Lo bueno si breve , dos veces bueno? Pues no lo sé, pero sí se puede asegurar sin temor a equivocarse que esta es una novela que se lee en un suspiro y no deja malas sensaciones, al contrario, aunque al final sepa a poco. Lo cierto es que casi se podría pensar en ella como una introducción, con fundamento y con una historia con entidad propia, pero introducción al fin y al cabo, a la posible serie que profundice en muchas de las cosas aquí planteadas. Los mimbres los tiene: Una protagonista adolescente interesante y un mundo intrigante donde desarrollar sus aventuras con unos cuantos misterios de origen paranormal por desvelar.

Escrito en primera persona a modo de diario personal en la voz de la protagonista, el formato le permite a la autora centrarse en los hechos más relevantes, dejando a un lado todo lo demás, dando así al relato una velocidad casi excesiva, con capítulos que van de lo bastante a lo muy breve (con mayoría de ellos de dos a cuatro páginas) y donde a cada momento suceden cosas "importantes" de forma acumulativa con apenas transición entre unas y otras.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Reseña: Brìgh (espíritu)

Brìgh (espíritu).

Carolina Lozano.

Reseña de: Lyrenna.

Edebé. Col. Fantasy. Barcelona, 2011. 342 páginas.

Después de los acontecimientos narrados en Taibhse (aparición) ha pasado el tiempo y sus protagonistas se han graduado ya en el instituto Royal Dunedin y pasado a la Universidad. Mientras la tranquilidad y una apariencia de normalidad, dentro de lo posible en sus peculiares circunstancias, se ha asentado en sus vidas, no saben que el destino tiene reservado un duro golpe para todos ellos: en las Islas Órcadas, en una excavación arqueológica, va a tener lugar un terrible accidente como resultado del cual el profesor encargado de supervisar los trabajos y Neil, uno de los más íntimos amigos de las protagonistas, van a morir, y otro estudiante, Brian, el novio de Aithne, va a resultar herido de gravedad y a sufrir unas extrañas secuelas cuyo diagnóstico tendrá absolutamente desorientados a todos los médicos que lo traten. Y es que cada vez que el joven despierta y recobra la consciencia siente una gran confusión, llamando a sus compañeros de accidente como si en ninguna ocasión recordara que están muertos, causándole un gran dolor anímico que le impide el descanso y la recuperación de las secuelas del accidente.

viernes, 9 de abril de 2010

Reseña: Taibhse (Aparición)

Taibhse (Aparición).

Carolina Lozano.

Reseña de: Lyrenna.

Edebé. Barcelona, 2010. 308 páginas.

De entrada, el primer capítulo se me hizo un tanto cuesta arriba, lo cierto es que me costó entrar en la lectura entre unas construcciones sintácticas cuando menos curiosas por parte de la autora y una protagonista que se hace algo antipática por la descripción que ella hace de sí misma. Es esta una típica historia de fantasmas o, más bien, de «apariciones» (la diferencia es sutil, pero tiene cierta importancia en la narración). Liadan Montblanc es una joven estudiante de Barcelona, que ha perdido recientemente y de forma trágica a sus padres, y que por ascendentes familiares se ha trasladado a seguir sus estudios en Edimburgo. Tal y como ella misma se nos presenta, es una chica muy tímida, guapa, superdotada intelectualmente pero bastante negada en el plano social, adora los libros por lo que se ha ofrecido voluntaria para encargarse de la biblioteca del colegio Royal Dunedin por las tardes al terminar las clases. Y ese será el principio de sus infortunios, al encontrar en un cajón de su mesa de bibliotecaria un misterioso diario al que han arrancado todas las páginas salvo las iniciales y en el que una joven confiesa saberse especial o estarse volviendo loca. Y pronto Liadan podrá comprobar en propias carnes cómo se sentía aquella joven de antaño al interesarse por un estudiante que todas las tardes acude a la biblioteca: Álar; y verse envuelta en el misterio que parece rodearle, a él y a sus extraños amigos.

Sin desprenderse en ningún momento de una peculiar forma de escritura, forzando de alguna manera el orden de las palabras en ciertas oraciones y que hace algo áspera la lectura, Lozano ha conseguido un gran ambientación para su historia. A una obvia documentación en cuanto a historia y monumentos se refiere, la autora plasma en las páginas un notable amor por la ciudad donde se desarrolla la trama que se palpa a la hora de experimentar la forma en que escribe sobre ella, con un enorme cariño en todas las descripciones, con un gusto exquisito. Hace presente Edimburgo en la mente del lector, recrea sus rincones más típicos en pocas pinceladas, su ambiente se trasluce en magníficas descripciones, con anécdotas y referencias a hechos históricos sucedidos en sus calles, pero con los toques justos para situar la acción dentro de ella sin agobiar y sin convertir la novela en una guía de viajes.

La narración en tiempo presente y con varias voces en primera persona, con Liadan y Álastair, como protagonistas principales, pero también alguno de los secundarios cuando la trama lo requiere se convierte en todo un acierto. No obstante, es una pena que, tratándose de capítulos con las mencionadas diferentes primeras personas, la autora no haya conseguido dotar a cada una de ellas de una voz diferente, individualizándolas, sino que todos ellos se encuentran narrados con el mismo tono y cadencia literaria, de forma que hay momentos puntuales que pueden llamar a confusión, sobre todo si no te fijas bien en el nombre que protagoniza cada uno de ellos (o si has dejado un capítulo a medias y no recuerdas quién lo estaba narrando). Habría sido de agradecer un intento de diferentes tipos de narración según la voz del narrador para dotar de una mayor verosimilitud a la historia y crear una mayor conexión e identificación del lector con los protagonistas.

Hay, paradójicamente, un auténtico sentido de empatía hacia los aparecidos, una sensación de tristeza en torno a ellos que llega a emocionar. La eternidad estéril, inamovible, sin cambios, deseando cosas inalcanzables, persiguiendo sueños imposibles o tratando de olvidar lo que era estar vivo, suplicando algo de cariño, de calor humano. Para realzar ese sentimiento casi trágico, resulta muy acertado el hecho de que los aparecidos estén vinculados a un lugar determinado, con un área concreta de actuación de la que no pueden alejarse bajo la amenaza de disgregarse y desaparecer, salvo en la noche de difuntos, cuando tienen libertad para recorrer los lugares que deseen. Así la «sociedad» de cada difunto es un mundo cerrado casi en si mismo, debido a que los contactos con otros aparecidos son muy escasos al no estar vinculados al mismo área y a que los humanos, por norma general, no pueden relacionarse con ellos (son muy pocos los que pueden sentirlos y muchos menos, por no decir excepcionales, los que pueden verlos y oírlos).

La novela empieza de forma algo lenta, presentando a los personajes (los dos protagonistas y a Aithne, la mejor amiga de Liadan, y a Keir, el primo de esta, quien toca en un grupo de rock algo gótico y del que la protagonista muestra una inicial atracción no correspondida) y el escenario en ese atractivo retrato de la ciudad de Edimburgo y alrededores convertida de alguna manera en un personaje más, casi de forma morosa, con tranquilidad, y de pronto se acelera y se desboca hacia un final que peca de precipitado aunque gane así en intensidad y emoción. Es cierto que hay algunas escenas en que la historia narrada en Taibhse amenaza en exceso con convertirse en un episodio de Entre fantasmas, para lo bueno y para lo malo, sobre todo en los momentos en que alguien debe convencer a otros de que realmente está viendo una aparición, cosa muy difícil de demostrar, o cuando se intenta justificar los actos de alguno de ellos. Pero bueno, por eso es una historia de aparecidos, ¿no?

Taibhse es un libro unitario, completo y cerrado en sí mismo, con un final satisfactorio aunque algo edulcorado, pero que podría dar perfectamente comienzo a una serie con esta premisa y protagonista. Dado el alto contenido romántico, algo sensibilero, y las muchas comidas de coco de la protagonista hay que advertir que se trata de una novela orientada a un público adolescente y mayoritariamente femenino. Es, sin duda, una lectura agradable (salvado el escollo de la redacción), interesante en su visita por Edimburgo, por sus edificios y leyendas; con unos personajes modernos y atractivos, aunque quizá al adolescente común le cueste un tanto identificarse con ellos, o tal vez no, pues quién no se ha sentido alguna vez un bicho raro. Liadan desde luego que sí y su lucha por superarlo y encontrar su lugar en el mundo, muy posiblemente sea lo que la lleve a una situación en la que su propia vida correrá peligro. De su corazón bondadoso, y de la ayuda de unos amigos voluntariosos y bien dispuestos, dependerá tomar las decisiones correctas y ganarse así un futuro entre los vivos... o entre los muertos.