Hablamos de todo aquello que nos interesa, sobre todo Literatura y sobre todo Fantástica. Lo nuestro son reseñas, no crítica literaria. Sólo razonamos nuestras opiniones, subjetivas y particulares, de lo que nos gusta y de lo que no.
martes, 31 de agosto de 2021
Reseña: ARN, el navegante
martes, 10 de agosto de 2021
Reseña: Desde la penumbra
domingo, 18 de agosto de 2019
Reseña: El cazador de rayos
jueves, 10 de diciembre de 2015
Reseña: El libro de Sarah. La Fortaleza del tiempo
miércoles, 2 de abril de 2014
Reseña: Chelston House
Chelston House.
Laura Falcó Lara.
Reseña de: Jamie M.
Dolmen editorial. Col. Stoker. Palma de Mallorca, 2014. 271 páginas.
Una joven estadounidense, Amanda, tras un año de noviazgo, viaja con su novio Edward a Inglaterra para conocer a la madre de este, Meredith, y visitar el hogar familiar, la mansión de Chelston House, un hermoso enclave en medio de la idílica campiña británica. De entrada, pese al un tanto estrafalario comportamiento de Meredith, y la frialdad del mayordomo, Thomas, el lugar conquista el corazón de la joven. Pero, poco a poco, conforme ciertos detalles salen a la luz, mientras las mentiras y los secretos amenazan la felicidad de la pareja, el ambiente cambia y el atractivo del lugar se convierte en un opresivo sentimiento que tan sólo invita a salir corriendo. Algo que, muy posiblemente, no sea tan sencillo como pudiera parecer.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Reseña: Peta Z. Una antología de zervilleta
jueves, 5 de mayo de 2011
Reseña: Sondela
Resulta evidente que en los últimos tiempos Rodolfo Martínez, literariamente hablando, está viviendo un momento dulce. A su «experimento» editorial con la creación del sello Sportula, donde se autopublica tanto novelas inéditas ―como El adepto de la reina, por ejemplo― como obras antiguas que merecen estar al alcance de su público ―como la recuperación en curso del corpus literario del universo de Drímar al completo―, se une ahora la edición de no una sino dos novedades en diferentes editoriales prácticamente de forma simultánea, esta que nos ocupa y Fieramente humano en NGCficción!
En el área de influencia de la Atlántida la tecnología se desconectó dando paso a la preponderancia de la magia, mientras en el resto del mundo la ciencia seguía reinando. Dos culturas tan antagónicas parece que estaban destinadas a luchar por la supremacía de una sobre la otra, aunque en la actualidad parecen haber llegado a un difícil, e inestable, equilibrio donde ambas formas de entender el mundo conviven de forma incómoda. La propia realidad está obligada a «acomodarse» a la nueva situación, desechando en ciertas zonas las leyes físicas y aceptando un nuevo escenario donde cobran fuerza hechos hasta entonces imposibles. Es precisamente en este equilibrio no exento de tensiones donde la trama se interna de forma intrigante, jugando con las posibilidades y límites de ambas para, aprovechándose de los recovecos que cada sistema causa en el otro, ofrecer al lector un thriller político con el destino del mundo en el fiel de la balanza.
Cada capítulo, siguiendo a uno de los protagonistas, tiene su propio estilo y voz, desde la investigación policíaca al más puro estilo novela negra hasta la épica mítica de los dioses de la Grecia clásica e incluso anteriores, tocando palos como el cyberpunk, la intriga y el romanticismo. Mas que nadie se asuste, que el romance es lo suficientemente rompedor como para marcar las distancias con cualquier novela «rosa», ya sea paranormal o no; la tensión del triángulo romántico, aparentemente ya disuelto, pero todavía indudablemente latente, es un poderoso motor que transmite su energía por debajo de todo el relato, siempre presente pero pocas veces en primer plano...; la cualidad competitiva, los detalles no resueltos, las palabras no dichas, pesan sobre las decisiones posteriores de los protagonistas, quienes parecen en todo momento estar persiguiendo encontrarse a sí mismos alejándose sin embargo de los demás. El autor, irónicamente dada la mezcla de géneros «fantásticos», imprime en el relato un tono sorprendentemente realista, con personajes con motivaciones y reacciones muy humanas y cercanas, perfectamente comprensibles para el lector, transmitiendo de forma espléndida los sentimientos de dolor y pérdida y, sobre todo, de confusión e incomprensión en que viven sus vidas y que no les impiden, no obstante, tomar las decisiones que consideran correctas. Hay también en todo ello un soterrado mensaje anti racista ―o anti «clasista», más bien― y a favor de la integración y el mestizaje como forma de abordar un futuro más halagüeño que el presente.
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Sherlock Holmes y el heredero de nadie.
El adepto de la reina.
El carpintero y la lluvia. Ciclo de Drímar 1.
domingo, 6 de julio de 2008
Reseña: El diablo que ya conoces
Mike Carey.
Reseña de: Jamie M.
Dolmen editorial. Palma de Mallorca, 2007. Título original: The Devil you Know. Traducción: Tina Parcero. 396 páginas.
Mike Carey fue durante un buen número de años el guionista del cómic (entre otros muchos) Hellblazer, donde se narran lasa aventuras (o más bien desventuras) de John Constantine, especie de mago desfacedor de entuertos sobrenaturales. Y lo cierto es que se nota. Yo no sé si es que se quedó con ganas de más, si se dejó historias por contar en el “tintero” o si es que se ha quedado anclado en el registro…, pero este Félix Castor, protagonista de El diablo que ya conoces, se me antoja un trasunto excesivamente parecido a aquel (chistes sobre gabardinas incluidos) como para marcar una distancia real que separe a uno de otro. Y si te gustan o te gustaron, como es mi caso, las historias de Hellblazer, lo cierto es que tampoco hay mayor problema, es muy posible que el libro no te defraude; pero también es cierto que se le debería pedir algo que el simplemente vivir de los clichés establecidos por el cómic.
El mundo de Félix Castor no es el de Constantine (eso faltaría). En El diablo que ya conoces el mundo de lo sobrenatural ha empezado a manifestarse libremente a plena vista, mostrándose fantasmas o zombies abiertamente ante la mirada de las personas “normales” (cosa que no sucedía en el cómic, donde todo el mundo mágico permanece mucho más secreto), pero lo que es el personaje, su caracterización, sus reacciones, su actitud vital pasota y descreída ante todo y todos los que le rodean, sus diálogos cáusticos, su cinismo y el toque de amargura… beben sin rubor de la personalidad que durante tantos años y a lo largo de tantos comic-books ha ido forjándose John Constantine.
Verdad es, también, que el formato “novela” permite al autor una mayor libertad, una mayor expansión para profundizar en los detalles, en la psicología o en los estados anímicos que en la versión gráfica, más centrada en otros aspectos visuales; pero también lo es que Carey tampoco parece excesivamente preocupado de caracterizar a su personaje o a sus secundarios.
El diablo que ya conoces es un thriller fantástico, donde Félix Castor, de profesión exorcista (aunque en medio de un periodo “sabático”, dedicándose cuando se inicia la novela a hacer funciones de magia disfrazado de payaso), se ve forzado por ciertas deudas (propias y ajenas) a aceptar, contra su voluntad y todo lo que le dictan sus instintos, un caso aparentemente sencillo: expulsar un espíritu femenino que se ha instalado en la sede del Archivo Bonnington, apareciéndose a los trabajadores y dificultando el normal desarrollo de sus tareas. Cuando Castor, como previo paso al exorcismo, empiece a indagar sobre las motivaciones que han llevado al fantasma a morar en tal lugar o qué es lo que la ata a ese edificio en particular, las cosas comenzarán a complicarse, y mucho, llegando a correr peligro su propia vida.
Con una prosa más que correcta, aunque excesivamente directa, sin ningún artificio literario, Carey irá haciendo aparecer a los distintos personajes implicados, dejando caer pequeñas pistas (que muchas veces confunden más que ayudan al lector a desentrañar el misterio, como callejones sin salida) sobre los oscuros secretos que se ocultan tras la, en apariencia, apacible fachada del Archivo Bonnington.
Castor se verá envuelto en un asunto que le supera, donde su auténtico problema serán los vivos y no los muertos, donde un jefe mafioso con turbios negocios de prostitución con ramificaciones hacia los países del este de Europa se tomará un interés muy personal en su investigación, y donde hombres bestia, súcubos y fantasmas parecen haber cogido número en la fila para hacer de su vida un infierno. Afortunadamente para él, también encontrará algún amigo por el camino, desde su sicodélica y medio bruja casera hasta la bibliotecaria enrollada cuya ayuda resultará imprescindible, porque sin ellas su futuro habría sido pero que muy negro.
Llega un punto en que el libro, a pesar de su escritura algo plana, ya no se puede soltar metido uno de lleno en la emoción de lo narrado. A los seguidores de Hellblazer y Constantine (como, ya lo he confesado, es mi caso) sin duda les gustará, pues se antoja un guión del citado cómic engordado y desarrollado en forma de novela, aunque poco más. Es una lástima que Carey no consiga despojarse del manto (o la gabardina) de Constantine para facturar una obra algo más original; aunque lo cierto es que El diablo que ya conoces entretener, entretiene. A veces no se le puede pedir más a una novela (¿o a un autor?).







