Mostrando entradas con la etiqueta Círculo de Lectores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Círculo de Lectores. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de julio de 2015

Reseña: La constelación del Perro

La constelación del Perro.
Peter Heller.

Reseña de: Amandil.

Blackie Books - Círculo de lectores. Barcelona, 2015. Título original: The dog stars. Traducción: Blanca Rodríguez y Marc Jiménez Buzzi. 316 páginas.

Se ha dicho de esta novela que bucea en el mismo estilo y tema que la exitosa La carretera de Cormac McCarthy, pero que  ofrece al lector un final esperanzador y (casi) feliz. Desde luego, el enfoque que Peter Heller adopta en el relato es tan gris y agobiante por momentos como el de McCarthy, sin embargo, las cosas relucen de otro modo. La historia no se desarrolla en un mundo cubierto de ceniza y arrasado, sino en un lugar abandonado, cambiante, que empieza a deslizarse hacia el olvido de la raza humana.

lunes, 11 de julio de 2011

Reseña: La Cúpula

La Cúpula.

Stephen King.

Reseña de: Amandil.

Círculo de Lectores / Plaza & Janés, 2010, 1132 páginas. Título original: Under the Dome. Traducción: Roberto Falcó Miramontes y Laura Manero Jiménez.

Para alguien como yo, que no había leído nada de Stephen King hasta el momento, este libro era todo un reto. No sólo por su volumen (más de mil páginas) sino también porque, al desconocer la producción anterior del escritor estadounidense, avanzaba sobre un terreno que podía estar minado. A fin de cuentas, una de las críticas que suelen recaer sobre sus libros hace referencia a que la resolución o cierre del misterio suele ser el punto débil de la obra. Y, claro, un mal cierre es más llevadero en una novelita o relato corto que no en un mamotreto como este. Así que, sin saber dónde me metía (¿me gustaría el estilo de King?¿la temática de misterio y thriller me convencería y resultaría atractiva?¿los giros "sobrenaturales", de haberlos, enriquecerían la narración o la harían más inverosímil?) me adentré en Chester's Mill. Y esto es con lo que me encontré...

Una soleada mañana de octubre todo irradia calma y tranquilidad. Los vecinos de Chester's Mill llevan a cabo sus labores cotidianas y nada parece presagiar que los siguientes días se convertirán en un auténtico infierno para todos ellos. Sin previo aviso, sin saber cómo o por qué, una barrera invisible cae a lo largo del límite del término municipal aislando de manera implacable a sus habitantes del resto del país. De hecho se encuentra completamente separados del resto del mundo. Todo ha quedado quebrado, se han partido los cables de teléfono y electricidad, los caminos y carreteras terminan abruptamente, el cielo y el subsuelo también quedan aislados, separados, como por arte de magia -como descubrirán espantosamente coches, camiones, aviones y helicópteros que circulan a gran velocidad sin saber que se acercan a una pared invisible-. Incluso el aire (con el preciado oxígeno) apenas puede atravesar ese extraño e imposible campo. Están atrapados dentro de lo que enseguida denominarán "La Cúpula". Y, quizá, ese no sea el mayor de los problemas de los habitantes del pueblo...

sábado, 20 de marzo de 2010

Reseña: Una dama en juego

Una dama en juego.

Carla Montero Manglano.


Reseña de: Amandil

Círculo de Lectores. Barcelona, 2009. 356 páginas.

Carla Montero Manglano se hizo con el premio Círculo de Lectores de Novela 2009 gracias a la votación de los socios de esa entidad, logrando así la publicación de su primer libro con el respaldo, inicial, de un buen número de lectores voluntarios que consideraron que era una obra merecedora de ese honor. Y lo cierto es que, como novela de presentación y primeros pasos de una autora novel, Una dama en juego, logra de lejos mostrar lo que podrían definirse como grandes esbozos de una capacidad para la escritura que puede mejorar y asentarse con el tiempo. Así que, de entrada, el libro cubre las expectativas que se puedan tener sobre un primer paso en el mundo editorial de una autora joven, con buenas ideas y con un estilo asentado y en crecimiento.

La historia en sí es muy sencilla y no excesivamente original, teniendo en cuenta además que uno de los pretendidos giros sorpresa es absolutamente predecible aunque solo sea porque el propio título del libro lo desvela.

En los albores de la Primera Guerra Mundial, los Servicios Secretos Británicos han detectado que una peligrosa secta de origen hindú, los Kalikamaistas, pretenden llevar a cabo algún tipo de acción que provoque una confrontación bélica entre los países europeos (ya de por sí proclives a una espantosa guerra) para, de ese modo, alcanzar un estado de purificación y sacrificio que glorifique a su deidad. El problema está en que los líderes de la secta son desconocidos y todos los intentos de infiltración por medio de agentes especiales han sido detectados y han acabado en sonoros fracasos.

La ocasión parece prestarse con la celebración de la fiesta de Navidad en el castillo de Brunstriech, a las afueras de Viena, dónde todos los años, convocados por la Gran Duquesa viuda Alejandra, asiste una colección variopinta de personajes europeos que, cada uno a su modo, representan lo mejor y lo peor de la alta sociedad de la época. Hasta allí, sacada de las desgracias de una nobleza venida a menos y de un fracasado intento de matrimonio, llega una jovencita española, Isabel de Alsasúa, sobrina de la duquesa. Afrontando una nueva vida lejos de su pequeño pueblo andaluz se desliza sin querer en un mundo fastuoso, lleno de lujo y esplendor, en el que su cálido y sensual temperamento despierta los amoríos y las bajas pasiones de los dos hijos de la anfitriona: el frío y serio Karel y el simpático y atractivo Lars. Isabel, azotada por un pasado lleno de desengaños con los hombres, sueños destruidos y anhelos inalcanzables, se ve atraída por ambos hombres con los que inicia un juego de insinuaciones, alejamientos, engaños y rupturas, que la enfrentarán a la postre consigo misma y con un dilema crucial: ¿mantener sus principios y su independencia o sucumbir a alguno de ellos y exponerse al riesgo del abandono y el engaño?

Paralelamente, la protagonista se ve inmersa en una serie de extraños acontecimientos que se desarrollan en el castillo de un modo oculto a los asistentes y con los que la secta KaliKama parece estar relacionada de un modo muy directo. Isabel, arrastrada por su curiosidad y la casualidad será testigo de excepción de algunos de los momentos cruciales en los planes de los cultistas debiendo sobrevivir a ese oscuro secreto al tiempo que decide qué hacer. Además, ¿de quien fiarse si cualquiera en el castillo puede estar tras las máscaras de los seguidores de KaliKama?

Una dama en juego es un libro que se ciñe casi por completo al folletín decimonónico (aunque transcurra entre 1913 y 1914) incluyendo las pertinentes dosis de exotismo oriental (con grandes cesiones a la exaltación del misticismo hindú en su variante yogui), sensualidad bulliciosa y, en ocasiones, excesivamente directora de los acontecimientos (sin caer, en cambio, en una sexualidad barata con descripciones explícitas de actos sexuales, salvo en el incidente en la cabaña de caza dónde, por motivos dramáticos se narra algo más de la cuenta) y una trama que gira a partes iguales entre las tensiones amorosas y la novela de espías. Sin embargo, hay que decir que el relato en su vertiente "detectivesca" es muy endeble en todo momento y no logra sembrar el suficiente misterio como para poder proceder en la segunda mitad al paulatino descubrimiento de secretos sorprendentes que aumenten la emoción de la novela. De hecho, los (pocos) pretendidos momentos de "giro con revelación" son excesivamente evidentes mucho antes de que pasen y solo vienen a reforzar en el lector la sensación de que hasta ese momento la autora ha estado tomándonos el pelo.

El cambio de registro del personaje de Isabel es bastante torpe por lo estrambótico que es (y, ese sí, muy sorprendente) y se produce de un modo que alimenta la creencia de que, hasta ese momento, todo el libro se ha construido sobre una triquiñuela que Montero Manglano ha explotado hasta la saciedad (espejismo de ingenuidad de los personajes, motivaciones falseadas, pistas equívocas que impiden al lector deducir el truco hasta que se lo topa de golpe y casi a traición) y que, aunque me olió de lejos a algún elemento de las pocas novelas de Agatha Christie "con truco" (El asesinato de Roger Ackroyd, por ejemplo) no alcanza a empalmar satisfactoriamente la primera parte del relato con la segunda. Probablemente, con más experiencia en el oficio el paso de un estilo romántico a otro más cercano a James Bond habría cuajado mejor y evitaría un cierto chirriar en la historia que la debilita y deja, al final, una mala sensación en la boca.

Los personajes principales (Isabel, Karel y Lars) están bastante bien esbozados dejando, por contra, que los demás queden difuminados y se conviertan, en ocasiones, en arquetipos que lastran el misterio y que se convierten en poco más que juntadores de palabras y de acciones necesarias para que se engrandezcan los tres ya citados. La reunión navideña en Brunstriech, trasfondo de la mayor parte de la historia, nunca está bien esbozada del todo (¿cuantos invitados hay? A veces parece que hay media docena y otras, en cambio, parecen un centenar) y no consigue envolver por completo a los actores de la tragedia. Falla el ambiente, dejando demasiado espacio descriptivo vacío, como queriendo dar paso rápidamente a la acción y a los pensamientos de Isabel y Karel. Además, aunque se trate de personajes muy distintos, se percibe que ambos nacen de un mismo origen al no hacerse distinciones entre el estilo narrativo de cada uno (enfrentándose el lector a dos "diarios" distintos que son los que cargan con el peso de la narración) ni al modo que tienen de pensar y sentir (Karel reflexiona desde la sensibilidad de una mujer, de la autora, y sus palabras bien podrían haber sido las de Isabel y viceversa).

También llama la atención, en algunos momentos puntuales, el despliegue de conocimiento casi enciclopédicos del que el personaje de Isabel de Alsasúa hace gala y que parece un intento de dar ambientación histórica a la novela a través de un listado de temas vigentes en la Viena de los primeros años del siglo XX. Por momentos, el lector cree estar asistiendo al resultado de una búsqueda en la wikipedia.

Finalmente, la ambientación histórica, muy bien conseguida en general, adolece de algunas incongruencias un tanto forzadas para justificar determinados giros de la trama pero que restan credibilidad global al libro. Por ejemplo, la boda por interés que se planea para Karel con una noble rusa (personaje insípido, por otra parte) se apoya en un tratado secreto entre Rusia y Austria-Hungría cuyas condiciones son absolutamente imposibles. O la extraña relación que existe entre el Servicio Secreto Británico y un influyente personaje del libro no responde a un mínimo de consistencia argumental. Trazos muy gruesos que desdibujan el resultado final del dibujo que la autora nos presenta.

En definitiva, Una dama en juego es una novela primeriza, que se mueve entre dos temas atractivos (espionaje y romanticisimo) sin acabar de conseguir que cuadren ambos en un relato no muy extenso y poco original en cuanto al tema. Sin embargo, precisamente por ser un primer tanteo de una autora novel, hay que destacar que se atreve con un estilo complicado y al que quizá debería acercarse nuevamente cuando domine mejor algunos de los trucos del oficio. Hay buenas maneras y capacidades (me ha gustado más este libro en todos los aspectos que uno anteriormente reseñado, El secreto de la porcelana, del finalista del último premio Planeta, Emilio Calderón) y es muy probable que si publica otro libro se note una mejoría sustancial que pula los errores que han debilitado esta obra.

lunes, 20 de abril de 2009

Reseña: Las aventuras del buen soldado Svejk

Las aventuras del buen soldado Svejk

Jaroslav Hasek

Reseña de: Amandil

Galaxia Gutenberg - Círculo de Lectores, Barcelona 2008. Título original: Osudy dobrého vojáka Svejka. Traducción: Monika Zgustova. 785 páginas.

Estamos ante la obra más popular de la literauta checa del siglo XX (y quizá de todos los tiempos) en la que se nos cuentan las peripecias de un idiota integral (según juicio médico) en su intención de alistarse en el ejército autrohúngaro durante los primeros compases de la Primera Guerra mundial.

Svejk es un personaje de la clase baja de Praga que sobrevive al día a día gracias a su negocio de secuestro y venta de perros callejeros. Su vida transcurre plácidamente entre su casa y las conversaciones con su "sirvienta" y la taberna y sus conversaciones con los parroquianos. La característica principal de este cándido personaje es que, debido a su simpleza de miras (como una especie de hobbit de maneras radicales) interpreta siempre todo lo que le sucede "del mejor modo posible", metiéndose constantemente en líos con las autoridades que creen haber encontrado en él un ladrón, un espía, un desertor, un insubordinado, un comunista, un hereje e incluso un pacifista o un "verdadero patriota checo leal al Emperador". Sea como fuere, y por muy catastrófica que parezca la situación a la que deba enfrentarse como consecuencia de estos malentendidos, esa misma "bondad" y apariencia bobalicona acaban siempre sacándole de unos problemas para meterle en otros aún peores (y más divertidos para el lector, por supuesto).

Y así todo el libro. De escena en escena hasta el final (inconcluso) del relato.

A través de cuatro partes bien diferenciadas Jaroslav Hasek va desgranando las aventuras de Svejk como escusa para pintarnos, a través de los personajes que van apareciendo y las situaciones que nos son narradas, un fresco del día a día cotidiano al que tuvieron que enfrentarse los checos que, sin sentir en absoluto amor y lealtad a la dinastía Habsburgo, en su mayoría, tuvieron que soportar los abusos de un régimen que hundía sus raíces en una concepción caduca y apolillada de la idea del "poder absoluto". De hecho, Svejk es, en realidad, una simple excusa con la que sacar a la luz en forma de novela las miserias, contradicciones y vergüenzas de un país que se desmoronaba bajo la atenta mirada del Emperador y sus funcionarios.

No hay que ser un lince, sin embargo, para percatarse de que el libro está escrito desde una perspectiva abiertamente antimonárquica y comunista. A fin de cuentas el autor plasma, en realidad, su propia experiencia durante la guerra mundial a través de los distintos personajes que introduce con gran acierto en las más de 700 páginas de la novela. Aunque no es imprescindible conocer la biografía de Hasek, sí que revela muchas de las claves que dotan de sentido el devenir de los acontecimientos y el modo de presentar a algunos de los "protagonistas". A grandes rasgos, Jaroslav era un bohemio checo, residente en Praga, que al principio de la Gran Guerra se alistó en el ejército austro-húngaro, pero sufrió una catarsis durante el servicio, pasándose a los rusos y luchando desde ese momento contra sus antiguos compañeros. Cuando triunfó la Revolución rusa en 1917 se unió a los comunistas y, tras el final de la Gran Guerra y la desmembración del Imperio Habsburgo regresó a su país como bolchevique y dispuesto a trabajar en pos de la revolución comunista. Finalmente, murió en 1921 sin haber terminado de escribir la que estaba siendo su gran obra por entregas sobre el soldado Svejk.

El libro se nos presenta como un todo inconcluso dividido en cuatro partes bien diferenciadas (En la retaguardia, En el frente, La paliza gloriosa y Continuación de la paliza gloriosa). Aunque Svejk es, sin duda alguna, el protagonista principal y el hilo conductor, a partir de la segunda parte van surgiendo personajes secundarios que poco a poco irán convirtiendo la obra en algo coral, quedando "el buen soldado" como una especie de nexo de unión entre anécdotas y situaciones en las que ya no será el eje central. De hecho, el libro se convierte desde los primeros capítulos en una sucesión ininterrumpidas de microhistorias que, aunque son divertidas e interesantes en su conjunto, hay ocasiones en las que son un poco reiterativas. Parecen baches que impiden que la historia avance a un ritmo vivo hacia adelante.

Sin embargo, la gran mayoría de los personajes añadidos (como el voluntario de un año Marek -imagen del intelectual respondón-, el teniente Lukás -única figura de la oficialidad imperial con dignidad y sentido de la justicia-, el gargantúa Baloun -prototipo del campesino obligado a enrolarse y, por lo tanto, sujeto a una perpetua melancolía por su hogar-, el intendente Vanek -el modelo de soldado corrupto que hace negocio durante la guerra por medio del estraperlo a baja escala-, el capitán Ságner -imagen idealizada del oficial bebedor, incopetente, rencoroso y deseoso de ascender a toda costa-, el subteniente Dub -el fánatico militarista voluntario y con intención de crearse una imagen de tipo duro-, el cocinero "místico" Jurajda -un guiño a los movimientos espiritistas y rocambolescos que sacuían Europa en esos años-, el capellán Katz -el personaje que reune todo lo malo, deplorable, asqueroso y vomitivo del ejército, la Iglesia y el catolicismo-, etc.) representan personas reales o estereotipos que el autor se encontró en su paso por el ejército, a los que ensalza o denigra en función de su experiencia, su ideología y sus creencias. Desde luego hay que tener en cuenta que el relato está escrito desde una perspectiva nacionalista checa (y por lo tanto anti-alemana, anti-húngara y anti-austriaca), comunista (abiertamente hostil a la monarquía y a los gobiernos liberales occidentales) y anticlerical (los ataques a la Iglesia católica, el clero y los valores cristianos como fuente de los valores sociales son continuos, acudiendo una y otra vez a los tópicos manidos de la permanente combinación de "alcohol, mujeres y juergas" por parte de los capellanes castrenses y el clero en general).

Se libran de las ácidas críticas, sin embargo, aquellos personajes que, como Svejk, se mueven no por motivos patrióticos o de exaltación bélica, sino que han quedado arrastrados en la vorágine e irracionalidad de una guerra que no entienden y de la que cuentan que no van a volver. La gente común, los que intentan sobrevivir en la locura de la disciplina militar, los abusos cotidianos de los mandos, la mala gestión administrativa y la caótica vida en el ejército, pasan a ser el verdadero motivo de admiración de Hasek, confraternizando con esos personajes y mostrando (a través de los actos de Svejk) que pese a la gran cantidad de "mierda" que les rodea, aún hay sitio para el humor, la camaradería y la admiración. Aunque al lector siempre le queda la duda de si Jaroslav pretendía dar un giro brutal a toda esa especie de "guerra de mentirijilla" cuando enfrentase a los personajes con las trincheras, la muerte y la desesperación. Nos quedamos con esa duda al final del libro.

En definitiva, Las aventuras del buen soldado Svejk es un libro ameno, que se deja leer, y nos muestra desde una perspectiva singular, como se vivieron los primeros momentos de la Primera Guerra mundial. Anécdotas e historietas nos describen un mundo y unos individuos que, a veces, parecen sacados de un manicomio o de una opera bufa, pero que no por ello pretenden ocultan el lado desgarrador y vergonzoso de una sociedad sometida a un poder político marchito y decadente que se enfrenta a una guerra que amenaza con convertir el mundo en un infierno aún mayor.

Algunos han comparado esta obra con El Quijote, queda en manos del lector decidir si eso es cierto o no. En cualquier caso recomiendo leer este libro y dedicar aunque sea unos minutos a dejarse llevar por el parlanchín, bondadoso y un poco puñetero Svejk.

sábado, 24 de febrero de 2007

Reseña: Las setenta grandes batallas de todos los tiempos.

Las setenta grandes batallas de todos los tiempos.

Jeremy Black

Reseña de: Amandil.

Círculo de Lectores
, Barcelona 2006. Título original: The Seventy Great Battles of All Times. Traducción: Remedios Diéguez Diéguez. 304 páginas.

Esta obra nos presenta una selección de setenta batallas que, según el criterio del autor, han significado hitos imprescindibles en la Historia. Su excepcionalidad radica o bien en que estos enfrentamientos han significado un choque de civilizaciones (como Maratón, Poitiers o Lepanto) o en que han cambiado el rumbo de guerras que han decidido la configuración actual de nuestro mundo (como Saratoga, Verdún o la Ofensiva del Têt).

La selección aunque pretende no ser eurocentrista se decanta preferentemente por batallas que han tenido lugar o bien en Europa o bien en el ámbito cultural de la civilización occidental. No por ello quedan fuera enfrentamientos decisivos en Asia (como Gaixian, Tsushima o Gaugamela) pero se nota que la perspectiva adoptada por el seleccionador está condicionada por su propio origen cultural. Esto no es una reproche pero si una advertencia para saber a que atenernos al cotejar las batallas elegidas con el devenir del mundo en su conjunto. Hay setenta pero faltan muchas otras.

El libro, pese a lo grandilocuente del título, no deja de ser un somero y veloz repaso de todas esas batallas (a una media de tres páginas por cada una), incluyendo mapas, ilustraciones, una tabla resumen de los ejércitos enfrentados y una breve valoración de la consecuencia que tuvo el resultado en la guerra. Como resúmenes son válidos pero adolecen de una cierta carencia de datos que hagan más comprensibles las cosas que cuenta así como el contexto en que ocurrieron.

Este libro se engloba dentro del subgénero histórico de las "recopilaciones de los hechos/líderes más trascendentales" que se pusieron de moda a partir de los años ochenta en el mundo anglosajón especialmente.

miércoles, 25 de octubre de 2006

Reseña: Ni una gota de sangre impura

Ni una gota de sangre impura
La España inquisitorial y la Alemania nazi cara a cara.
Christiane Stallaert

Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg 2006, 537 páginas.

Este libro de Christiane Stallaert [C.S.] es tanto un estudio histórico-filológico como una crítica acertada y aguda de una situación historiográfica que la autora considera anómala. Esa anomalía nace de la carencia de estudios españoles sobre la comparación entre dos etapas históricas con más parecidos de los que inicialmente podemos aceptar o nos gustaría reconocer a la sombra del terrible Holocausto judío.

¿La España inquisitorial se puede comparar con la Alemania nazi sin caer en errores de bulto?¿No pecamos de comparar dos cosas radicalmente distintas?¿No es en cierto modo anacrónico? Según la mayor parte de los historiadores españoles e hispanistas así es. Hay demasiada distancia temporal como cultural entre ambos fenómenos. No se pueden comparar de igual a igual. Pero para C.S. hay mucho en común y sobre todo hay una total carencia de estudios que lo verifiquen.

Este libro viene a enfocar esta comparativa por vez primera desde dos puntos de vista, el filológico y el sociológico. El primero en cosas tan aparentemente banales como los nombres de las personas, (evitando nombres judíos o moros, en la España de los siglos XV al XIX, y evitando nombres cristianos o judíos en la Alemania nazi imponiéndose los nombres germánicos) renombrando regiones según la lengua de la “raza o la casta” o sencillamente utilizando términos que aparten del cuerpo social “sano” a los que se consideraban “portadores” de las infecciones sociales más espantosas (judíos, moros, herejes y protestantes en España o judíos, gitanos, homosexuales, comunistas, cristianos en el Tercer Reich).

Y el segundo en cuestiones tan desconocidas como sorprendentes. La “sincronización social”, la justificación de las propias creencias en base a principios teológicos o científicos, la elaboración de normas de “protección” del pueblo o völks que aplicadas hasta el extremo llevaban a la propia destrucción del grupo que se pretendía proteger., etc.

El libro nos descubre, a los españoles, un pasado que, a fuerza de haberlo asumido durante cinco siglos, nos impide establecer conscientemente relaciones con el más cercano (temporalmente) ejemplo nazi.

Este libro no será un súper ventas en España. Seguramente tampoco alcanzará altas cuotas de popularidad en el ámbito universitario. Y es una lástima porque, aunque a veces durante su lectura estemos radicalmente en contra de los argumentos de C.S., nos presenta hechos reales y conscientes que en ambos casos apuntan en la misma dirección: la construcción consciente y decidida de un cuerpo social uniforme, coordinado y convencido de que se ha actuado correctamente para llegar hasta esa situación. El caso español sería la historia del triunfo de ese plan y el caso alemán la de su fracaso por la derrota en la guerra.

Lectura recomendable y que, de paso, nos puede ilustrar sobre los usos que se dan en los dos nacionalismos más activos que padecemos en España así como en los que tratan de hacerse un hueco en sus respectivas comunidades.