viernes, 9 de mayo de 2008

Reseña: El bosque de los zorros

El bosque de los zorros.

Arto Paasilinna.

Reseña de: Aníbal Klondike.

Ed. Anagrama. Col. Compactos, 422. Barcelona, 2007. Título original: Hirtettyjen kettujen metsä. Traducción: Dulce Fernández Anguita. 262 páginas.

Esta novela, obra de uno de los escritores más populares de Finlandia, narra las extrañas vivencias y convivencias de tres personajes que no pueden ser más diferentes entre sí. Oiva Juntunen es un ladrón y estafador que durante años se ha pegado la vida padre en su lujoso apartamento de Estocolmo, gracias a los lingotes de oro que robó, dando un gran golpe, al Banco Nacional de Noruega, junto a sus dos cómplices, que fueron detenidos y encarcelados por el delito. Precisamente la puesta en libertad de sus antiguos colegas es lo que le obliga a desaparecer, pues, como buen gángster, no le gusta la idea de compartir su botín. Así pues, vuelve a su país natal, Finlandia, donde desentierra el oro escondido en la granja de su familia y se interna con él en los páramos y pantanos de la Laponia profunda.

Allí, hambriento y medio devorado por los mosquitos, le encontrará Sulo Remes, Comandante del Ejército finlandés, quien se halla de excedencia por su fracaso matrimonial y su afición al alcohol.

En aquel remoto y solitario lugar del mundo, estos dos hombres tan distintos encuentran el modo de convivir de forma más o menos pacífica, haciendo de una cabaña de madera abandonada su refugio frente al mundo que les amenaza. Y todo esto, sencillamente, gracias al oro, y a la ambición y el egoísmo que ambos comparten.

Pero todavía alguien más se habrá de unir a ellos. Naska Moniskoff, una entrañable anciana de noventa años, aparece un día por allí, medio congelada, con su gato Jermakki, tras haber caminado muchos kilómetros a través de la ventisca después de escapar de los servicios sociales que pretendían llevarla a un asilo.

Lejos de cualquier lugar habitado, perdidos en medio de la taiga, ese Bosque de los Zorros que da título al libro (título mutilado, por cierto, ya que su verdadero nombre es “el Bosque de los Zorros Ahorcados”), bajo la luz iridiscente de la aurora boreal, estos tres singulares personajes afrontan la existencia en la inmensidad del páramo, al margen de la sociedad y de sus reglas, cada uno de acuerdo a su manera de ser.

No es, sin embargo, la novela de Paasilinna, una reflexión metafísica sobre la naturaleza humana, las relaciones interpersonales o la rigidez de las normas sociales, aunque todo ello subyace a lo largo de toda la obra, expuesto a la libre interpretación del lector que lo desee. Este libro es, nada más, y nada menos, la historia, amena y muy entretenida, de los personajes descritos, protagonistas de toda una serie de situaciones de lo más absurdas y desconcertantes, todo ello con abundantes dosis de humor —humor nórdico—, que engancha al lector desde el principio.

Es cierto, todo hay que decirlo, que la trama de la novela es, en cierto modo, simple o poco elaborada, al igual que algunos personajes o situaciones, que no tienen una razón de ser muy clara, pero eso es algo que no se tiene en cuenta, porque, en mi opinión, no es eso lo que pretende el autor, ni lo que busca el lector, que se ve más que compensado por el placer de su lectura y el humor que, sin llegar a la hilaridad, desprende el conjunto de la obra, incluso en situaciones que a priori nada tendrían de divertidas.

Un pequeño reparto de personajes secundarios, como el policía rural Hurskainen, las “señoritas” Agneta y Cristine, o el simpático Quinientos contribuyen a hacer de éste un libro francamente recomendable si lo que se quiere es pasar un rato entretenido y conocer de una manera diferente muchos aspectos de una cultura y una literatura —la escandinava—, que, pese a su escasa difusión, tiene muchas cosas interesantes que ofrecer.