sábado, 11 de octubre de 2008

Reseña: Vocabulario popular de Bilbao

Vocabulario popular de Bilbao

Josu Gómez

Reseña de: Amandil

La gran enciclopedia vasca. Bilbao, 2000. 189 páginas.

De todos es conocido que Bilbao, el Bocho, es una de las ciudades más peculiares y estigmatizadas de España por múltiples motivos.

Los estigmas vienen de una terrible combinación de su pasado industrial, con esos grandes hornos y esa ría negruzca y ponzoñosa, y del azote lamentable y opresivo del terrorismo que aún pulula la región. Esa imagen de doble oscuridad (la de la contaminación y la del terror) han lastrado la percepción que la gente de fuera ha tenido sobre una Villa con ya siete siglos de historia.

Pero las peculiaridades de esta ciudad, al mismo tiempo y en cierta imagen redentora, siempre han despertado una ola de simpatía entre la gente ya que, con el tiempo, ha surgido un estereotipo tremendamente popular y simpático del "habitante medio de Bilbao".

Esa persona, comunmente conocida como "Patxi" o "Txema", reune en sí atributos extensivos a todos los vascos (bruto, derrochador, simpático, noble, exagerado, grandullón) que se ven elevados a su máximo expresión en la frase "del mismo centro de Bilbao".

Y esa excepcionalidad bilbaina tiene, más allá del sentido del humor y de la bonhomia, un sustento particular en el propio modo de hablar de la gente de la ciudad, yendo más allá del "acento" hasta un auténtico lexicón propio y diferenciado sobre las otras zonas del País Vasco. Y es en esta realidad dónde incide la obra recopilatoria llevada a cabo por Josu Gómez por medio de este Vocabulario popular de Bilbao.

Para la reunión de las 2.485 palabras que componen este "diccionario", según señala el autor, han sido consultadas 16 fuentes con la suficiente entidad y profundidad como para que los términos registrados compongan un auténtico mosaico de la especifidad del habla del Bocho. Tal y como señala Gómez algunas de las palabras ya han desaparecido del habla común de los bilbainos pero, en el pasado, quedó suficientemente demostrado su uso común como para que consten en este libro. Además la demostrada calidad de algunas de las fuentes usadas (cómo Román Biel, Miguel de Unamuno o el propio Emiliano Arriaga) nos muestran claramente que este vocabulario incide tanto en los usos populares más tradicionales o sencillos como en aquellos que, pese al paso del tiempo, han significado lo que ha dado en crear este habla popular.

Según se avanza en la lectura (o consulta) de esta obra apreciamos claramente tanto el especial cuidado que el compilador ha puesto en su trabajo como una tendencia de lo mas gratificante a explicar someramente, no solo la traducción al castellano, sino el origen del termino expuesto y la explicación sobre su naturaleza. Si bien el propio autor señala que obra de ese modo para facilitar tanto la identificación de la fuente de que se ha nutrido como su propia responsabilidad a la hora de definir los vocablos.

El resultado, sin duda alguna, satisface las demandas tanto del filólogo más avezado como del usuario circunstancial, presentando un excelente listado de términos, algunos muy conocidos como "chiquitear" o el propio término "bocho", otros tan comunes que el que esto escribe desconocía su propio origen vascuence como "órdago" y, por supuesto, algunos completamente desconocidos para cualquiera que no sea "del mismo centro de Bilbao" como "trompifay", "furrustada" o "sirri".

Se agradece, en cualquier caso, el especial esmero que Josu Gómez pone en las casi 200 páginas de su obra para permitir que el lector ajeno a la lengua vasca o a los propios usos de Bilbao sea capaz de situar en un contexto lingüístico y social las palabras que descubre gracias a este lexicón.

¿Es esta la recopilación definitiva sobre el vocabulario popular de Bilbao? El propio autor lo duda, quizá movido por una prudencia que impide dar por terminado un trabajo aplicado sobre algo tan vivo y cambiante como una lengua.

En cualquier caso si se desea irrumpir en el modo de expresarse de la gente del Bocho, no hay duda posible, este vocabulario es imprescindible.