jueves, 15 de octubre de 2009

Reseña: Los juegos del hambre

Los juegos del hambre.

Suzanne Collins.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Molino (RBA Libros). Barcelona, 2009. Título original: The Hunger Games. Traducción: Pilar Ramírez Tello. 396 páginas.

En ocasiones la originalidad de una novela no se encuentra tanto en lo que se cuenta sino en cómo se cuenta. Los juegos del hambre es una distopía en la que vernos exageradamente reflejados. Es la historia de lo que viene después de un gran desastre: en una fecha futura inconcreta los EE.UU. fueron devastados por un conjunto de desastres naturales, inundaciones, hambrunas, desórdenes sociales, guerras… y sobre las ruinas posteriores se levantó la nación de Panem, con una todopoderosa y tiránica ciudad central llamada Capitolio que rige los destinos de doce distritos productivos, aunque antaño fueron trece, pero el decimotercero fue arrasado como castigo por rebelarse contra ese dominio y como ejemplo para los demás. Como parte de ese castigo, los doce restantes deben enviar a dos “tributos”, chico y chica, para participar en los «Juegos del Hambre», un sangriento «reality show» retransmitido por televisión en el que los 24 jóvenes se enfrentarán a muerte hasta que solo quede uno vivo. Mientras el ganador recibirá una vida de lujo por encima de la miseria imperante en los distritos, los perdedores no sobreviven. Katniss será, junto con Peeta, la designada como tributo del empobrecido distrito 12. A través de los ojos de la joven, en primera persona y en tiempo presente, el lector asiste a una historia de profunda deshumanización e, irónicamente, a una lección de amistad. Ni Katniss ni Peeta creen sinceramente que puedan ganar, pero pondrán todo su empeño en el intento sabiendo que al final, como mínimo, uno de los dos no llegará a la “meta”.

Desde el mito griego de Teseo y el Minotauro de Creta, donde Atenas debía de sacrificar anualmente a 14 de sus jóvenes como pago para garantizar su tranquilidad, hasta la hiperviolenta Battle Royale, enfrentamiento estudiantil en que solo puede quedar uno, del escritor japonés Koushun Takami —novela trasformada luego en manga y un par de películas—, pasando por las novelas de Richard Bachman (seudónimo de Stephen King) El fugitivo (The Running Man) —con una película de mismo título en el que Arnold Schwarzenegger hacía precisamente de un “concursante” en un reality show televisivo en el que los participantes debían enfrentarse hasta la muerte— o La larga marcha (The Long Walk), la idea desde luego no se antoja en absoluto novedosa. De esta manera, el interés del lector radica en descubrir los derroteros por los que la autora ha decidido llevarla, que es precisamente donde se encuentra el acierto de esta primera novela de lo que se ha anunciado como una trilogía dedicada a Panem.

El libro está claramente dirigido hacia un público “joven-adulto” y eso se nota bastante en el tratamiento de temas como, por ejemplo, la sexualidad, intuida, pero apenas tratada, o, especialmente, en la forma de mostrar la violencia. Dada la particular temática del libro parece obvio que la narración se va a ver vista salpicada de combates y fallecimientos; sin embargo, a pesar de las cámaras que retransmiten en directo los juegos y que las muertes violentas se suceden una tras otra, ninguna de ellas se muestra más que de forma indirecta a los ojos del lector, evitando así los detalles y descripciones más escabrosos y sangrientos.

En este contexto, Katniss es un personaje muy bien construido y plasmado. Una mezcla de contrastes con la que el joven lector puede empatizar y sentirse identificado (desde la lejanía del escenario, claro). Es una adolescente hábil y agradable, capaz de los mayores sacrificios por el bienestar de sus seres queridos, que se hace simpática desde un principio por su comportamiento a pesar de sus imperfecciones y limitaciones, pero que también se muestra fría y calculadora cuando su supervivencia entra en juego, muy capaz de sentir y provocar odio, de hacer daño, con una veta manipuladora atemperada no obstante por una naturaleza básicamente bondadosa. Como cualquier adolescente, en una edad difícil y en unas circunstancias extremas, es un cúmulo de contradicciones, llena de rechazo y desprecio hacia los capitolinos, sintiéndose sin embargo en cierta forma halagada por el trato recibido —desde estilistas a entrenadores personales— como preparación al “show”. Katniss de esa forma no solo luchará por la victoria, por su supervivencia, sino también por la aprobación de los que la rodean y del mismo público al que odia. Es un personaje muy logrado y el mayor acierto de la novela. Inmersa sin opciones en medio de una sociedad totalmente fracturada entre los obsesionados por la riqueza, la celebridad y el poder —los habitantes de Capitolio— y los cuasi esclavos productivos de los distritos —sobre los que penden otros terribles castigos como se muestra en esa sirviente a la que han arrancado la lengua por intentar huir—, Katniss se sumergerá casi sin querer en el frenesí de los medios de comunicación, dejándose llevar pos sus consejeros y llegando a utilizar todas las armas a su alcance para ganarse el favor del público y los patrocinadores —que pueden hacer mucho más llevaderos los combates en la Arena—.

Los juegos del hambre es así una novela violenta no solo en el plano físico, del mata o muere, sino también en el psíquico, mostrando a la perfección el proceso por el que los tributos van perdiendo su propia humanidad conforme va reduciéndose su número y los combates se alargan sin mostrar ningún tipo de piedad. De hecho, existen distritos que entrenan durante toda su vida a sus tributos para vencer a toda costa, ganando mejores prerrogativas si lo consiguen, y se unen así en el pozo, junto a los ricos capitalinos, de los que irónicamente parecen haber perdido su humanidad hace ya mucho tiempo, disfrutando tan solo con el sufrimiento ajeno retransmitido en directo por la televisión.

A lo largo de la novela el lector asiste primero a la presentación de Katniss, a la selección de los tributos, a la preparación y entrenamiento para los combates, para entrar posteriormente a fondo en los juegos del título, donde la narración se dispara, mostrando un mundo extraño y familiar a un tiempo. Entre todo ello queda un pequeño hueco para el romance y los equívocos amorosos, dentro de una historia marcada sobre todo por el suspense y la acción, con la tensión de las estrategias de los diferentes tributos marcando el ritmo. De fondo muchos temas interesantes, como la doblegación y aborregamiento de las masas por los medios de comunicación o su control por parte de los gobiernos; las muestras apenas vislumbradas de un futuro tecnológicamente avanzado con la manipulación genética de ciertos animales y depredadores; el reflejo de hechos pasados de nuestra propia Historia, de ciertas jerarquías de poblaciones dominadas colaborando con los opresores para mantener el estatus (¿los afrancesados con Napoleón o el colaboracionismo con los nazis en la II Guerra Mundial?) o esa dominación de una “minoría” poderosa sobre zonas o países satélites (¿la antigua URSS?); la naturaleza dual del ser humano, capaz de lo mejor y lo peor de un momento a otro, con una innata y cruel tendencia a la propia supervivencia caiga quien caiga unida a una innegable capacidad de sacrificio que llega a poner la vida de otros por encima de la de uno mismo; o cómo el oropel y las atenciones pueden llegar a cegar y a cambiar a una persona o de cómo las privaciones pueden llevar a valorar mucho más las pequeñas cosas que ofrece la vida…

Al final, mientras avanza la acción, al estar narrada en primera persona, el lector espera, e intuye fácilmente, que Katniss sobrevivirá a la ordalía; lo importante entonces es descubrir el cómo lo hace o lo que tendrá que pagar a cambio de su vida y si el precio no será excesivo. ¿Podrá Katniss pasar por la experiencia con su alma intacta o tendrá que dejar retazos de sí misma por el camino? Habrá que esperar al siguiente libro, Catching Fire, para descubrirlo.

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Reseña de otras obras de la autora:

En llamas. Los juegos del hambre 2.

Sinsajo. Los juegos del hambre 3.


5 comentarios:

membrillu dijo...

¿Conoces El Cuchillo en la Mano ("The Knife of Never Letting Go", de Patrick Ness)?
Tambien es literatura juvenil con toques (enormes) de ciencia ficción, y para mi fue uno de los mejores libros del año pasado. Brutal. Escribí una crítica en Xelu.net, aunque está en catalán.

Y ya tengo en mis manos "Catching Fire", aunque aún tendré que esperar un poco para empezarlo. Ñam.

Yago dijo...

No, no conocía ese título, pero tomo nota para echarle una ojeada, a ver qué tal.

Gracias por comentar.

Alwena dijo...

Excelente reseña. Nadie podría explicarlo mejor.

Mina Sousa dijo...

Hola, empecé a leer los juegos del Hambre, y quería ver una reseña antes, nunca encontré a alguien que explique tan bien, justo lo que yo queria, desde la gramática hasta la construccion de los personajes que es lo que me interesa. Interesante, y ahora sí, voy a leer con ganas. Saludos.

Yago dijo...

Pues nos alegramos de haber sido de ayuda y, por laparte que me toca, espero que te guste ;-)