sábado, 13 de marzo de 2010

Reseña: Número 9

Número 9.

Shane Acker.

Reseña de: Amandil.

Focus Features/Relativity Media/Tim Burton Productions/Starz Animations, 2009. Duración: 79 minutos.

Los últimos años las películas de animación se han convertido en el filón que ha desterrado casi por completo a los dibujos animados y que ha permitido dar el salto desde los rudimentos (maravillosos, eso sí) de Pesadilla antes de Navidad hasta una obra tan atractiva como Número 9. Vaya por delante que esta original obra de Shane Acker me ha encantado tanto por la historia en sí como por la ambientación que rodea las andanzas de 9, el protagonista de esta nueva visita al género postapocalíptico.

Pero ¿hay sitio todavía en ese "género" sujeto a las cerradas normas de cualquier "día después" al cataclismo (ya sea por una guerra atómica, por una plaga, por la errática y caprichosa voluntad de la Naturaleza o por la acción de despiadadas máquinas)?¿Se puede ser original de algún modo en este campo?¿Qué nuevos giros o añadidos nos pueden sorprender?

Bien. Número 9 bebe, en efecto, de las premisas establecidas para cualquier película que tenga como trasfondo un apocalipsis: el mundo está arrasado, no hay vestigios de vida humana, sólo restos de una brutal guerra entre hombres y máquinas que, al parecer, perdieron los hombres. Como consecuencia de esa guerra la misma naturaleza ha quedado convertida en una sucesión de tormentas de arena, páramos secos y permanentes nubarrones marrones que no presagian nada bueno.

Pero, pese a la catástrofe, hay supervivientes... que no son humanos. Son creaciones, pequeños homúnculos, que se han agrupado en su mayoría entorno a 1, una líder mesiánico, catastrofista, lleno de todos los prejuicios posibles contra lo ajeno, lo nuevo, lo extraño, al considerar que la curiosidad y la tolerancia han sido la causa de la destrucción del mundo. Por ello, como un Moisés de veinte centímetros, ha dirigido a los homúnculos hacia un refugio seguro (una semiderruida catedral), imbuyéndose en una especie de figura pontificia (muy acorde con el entorno) y tratando por todos los medios de mantener con vida a su grey. Pero no todos sus seguidores comparten su modo de enfrentarse a las cosas. 7, la aventurera y luchadora, abandona la protección de la catedral y opta por una vida independiente. Y los gemelos, 3 y 4, trasladan su residencia a una antigua biblioteca en dónde se convertirán en los guardianes de todo el saber que sean capaces de acumular.

El resto de la tribu permanece al lado de 1, aunque mantienen sus propias manías y gustos. Así 2, no puede evitar curiosear, inventar y convertirse en una especie de profesor simpático y protector. 5 se siente fascinado por conocer el entorno y querría salir a explorar constantemente, aunque su timidez y cobardía le hacen adoptar un papel de seguidismo con respecto a 2, al que admira y quiere. 6 es algo así como el místico que no puede evitar pintar constantemente unos extraños símbolos que le obsesionan pero que no saben qué pueden significar. Y, finalmente, 8 es el musculitos enorme y sin apenas cerebro que pone su fuerza bruta al servicio de 1.

Todos ellos, pese a sus diferencias, viven en un constante estado de terror ante un ser espantoso y cruel conocido como "La Bestia", que intenta cazarlos por todos los medios y al que no son capaces de derrotar porque no se atreven a hacerle frente. De ese monstruo sólo saben que es malvado y que su guarida está en una antigua y tenebrosa fábrica.

Su vida transcurre de ese modo desde que terminó la guerra entre humanos y máquinas... hasta que, un buen día, aparece 9, curioso, inquieto y lleno de preguntas sobre el porqué están aquí, de dónde vienen, qué es La Bestia... y provoca un cambio trascendental y espantoso en el mundo que le costará la vida a 2 y despertará a un ser dormido desde hace años y que fue el causante del holocausto que acabó con la humanidad.

Desde ese momento la misión de los homúnculos, capitaneados por 9, será la de destruir al monstruo que ha sido despertado pero, para ello, deberán bucear en el pasado, descubrir las causas de la destrucción del mundo y enfrentarse a sus propios temores, prejuicios y miedos. Llegando a un final sobrecogedor, que explica todos los misterios y que permite albergar una trascendente (y bastante inocente) esperanza.

Número 9 conjuga de un modo magistral el estilo propio de la película de aventuras, con componentes de terror (los monstruos mecánicos son realmente tétricos) y un fondo de crítica contra el militarismo, el abuso de la confianza en la máquina y la manipulación de la ciencia con fines espurios y peligrosos. Y todo ello sin caer excesivamente en el mensaje tópico y lleno de bongos y "love and peace" que atenaza a muchas de las películas de intentan mostrarse profundas y comprometidas.

La tecnología se ha puesto al servicio de la historia y los personajes (que en su versión en idioma inglés se engrandecen con las voces de actores como Chritopher Plummer o Martin Landau, sin desmerecer por ello las versiones en español) aunque se mueven en una cierta limitación arquetípica (explicada muy satisfactoriamente en la propia película) son entrañables y muy creíbles, al reflejar roles humanos no siempre compatibles entre sí. La ambientación, por otra parte, nos presenta de un modo efectista y muy atractivo un mundo contemporáneo pero con toques propios de épocas distintas (la Primera y Segunda Guerra Mundial, la era de la revolución industrial, detalles actuales) creando una sensación de indefinición temporal muy sugerente que me ha recordado de algún modo al Batman de 1989 y a Pesadilla antes de Navidad (a fin de cuentas el propio Tim Burton fue director de aquellas y productor de esta).

En definitiva Número 9 es una película hermosa, entretenida y bien hecha, que se mueve entre lo fantástico, lo catastrófico y lo cómico, pudiendo ser un producto para el público infantil aunque su verdadera profundidad quede patente desde una perspectiva más adulta.