lunes, 22 de marzo de 2010

Reseñas: El secreto de los dioses olvidados

El secreto de los dioses olvidados.

Rafael González.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Grupo Ajec. Col. Albemuth Internacional # 28. Granada, 2009. 255 páginas.

Es esta la opera prima ―al menos en cuanto a su publicación― de Rafael González y quizá se nota en exceso, pues un buen pulido y una labor de repaso o reescritura en ciertos pasajes no le habría venido mal a la novela; dicho esto, cabe añadir que El secreto de los dioses olvidados es una obra francamente atractiva, con muchos puntos de interés, sorprendente en ocasiones, con abundantes giros narrativos que impiden abandonar la lectura y que deja un buen sabor de boca en cuanto a la historia a pesar de esos fallos noveles en la escritura.

En 1875 el erudito Saul Mesfon intenta salvar unos libros de incalculable valor de la Bibliothèque Nationale de París de las llamas de la Revolución, aunque se verá traicionado por el enigmático Conde Mazarius.

En 1929, el imperio Germano-Ruso nacido de la victoria del káiser Guillermo en la Gran Guerra europea busca asentar su dominio y expandir aún más sus territorios. En París el profesor Rechenbaum, un erudito estudioso del mito de la Atlántida, ha realizado un poderoso descubrimiento que podría cambiar el devenir futuro del planeta y, sobre todo, de su equilibrio geo-político, pero es asesinado antes de poder hacerlo público. Una conspiración de proporciones insospechadas se extiende por los territorios del Imperio, en cuya desarticulación se verán envueltos el joven correo de la resistencia del Mixed Bureau, Jean Fontanabella, el antiguo soldado Marcel DeFer, el profesor Ryssell y la joven hija del señor Biedermann, el secretario del estudioso asesinado, Susanna, una muchacha con unas habilidades «especiales» que los conspiradores desean usar en su favor, razón por la cual la mantienen encerrada en un sanatorio mental sujeta a ciertos tratamientos experimentales con drogas para el sueño.

Siguiendo el rastro de los asesinos, se embarcarán en la búsqueda de ciertos códices escritos en latín y adjudicados a un visionario escritor llamado Jules Verne, supuestas copias de manuscritos más antiguos y de incalculable valor, que les arrastrará en un viaje lleno de sobresaltos a lo largo de buena parte de Europa e incluso más allá de sus fronteras, con la posible existencia de la Atlántica y su poderosa tecnología en el punto de mira. Conforme avanza la trama se suceden los misterios, se amontonan las pistas que parecen llevar a caminos sin salida o a puntos donde los conspiradores han llegado antes que ellos por muy poco, desvelando como con cuentagotas el secreto oculto en los viejos códices, y conjugando hábilmente las escenas de acción entre los momentos más reposados de investigación.

González imagina una Europa con una realidad que ha divergido de la nuestras en el transcurso de la Gran Guerra y que el autor llena de detalles curiosos e interesantes, con unos sutiles toques steam-punk, mezclando en parte ciencia ficción con una fantasía mitológica que termina dando ―o intentándolo―, no obstante, unas explicaciones tecnológicas a la existencia de los atlantes que inscriben la novela plenamente en la literatura especulativa, aunque sea mirando hacia el muy lejano pasado. No es la primera vez que se postula la teoría de que la Atlántida era una civilización enormemente adelantada a todos sus coetáneos que desapareció víctima de su propia desmesura; pero la forma en que el autor enfrenta el tema, uniéndolo al esfuerzo bélico de las potencias en guerra por el dominio de Europa, hace que el lector se sumerja con interés en la búsqueda de respuestas sin cuestionarse en exceso la realidad o no del mito. Al fin y al cabo, no es tan importante la existencia de la Atlántida por sí misma, sino la posibilidad de “recuperar” una fuente de energía tan poderosa que cambiaría para siempre el equilibrio de fuerzas y la forma de entender nuestro mundo por el camino. Quien domine ese fuente de energía dominará sin duda el planeta. Pero, por supuesto y para suerte del lector, nadie ha dicho que la misma sea sencilla de conseguir y nuevos poderes se inmiscuirán en la búsqueda, en una carrera desenfrenada con un enorme premio para quien llegue primero a la meta y cuyo resultado puede deparar muchas sorpresas. Así, mezclando hábilmente ficción especulativa y fantasía, González va desenvolviendo capa tras capa del enigma para solaz de los lectores. La historia de misterio, investigación y espionaje va dando paso a la escalada bélica, con enormes máquinas e ingenios militares dominando los cielos que pronto habrán de enfrentarse a los poderes ―o superpoderes, más bien― de los dioses olvidados y sus particulares ejércitos. Espías, soldados de fortuna, caballeros teutones, un Rasputín redivivo, viejos mitos renacidos, naves voladoras, movimientos de tropas, conflictos, traiciones, una historia de amor y de ambición a través del tiempo... No se puede decir que a la novela le falten precisamente buenos ingredientes.

El autor, sin embargo, comete algunos fallos obvios en cuanto a la redacción, algo farragosa en ocasiones, en ciertas transiciones entre escenas, que pueden resultar confusas, en unos diálogos en ocasiones demasiado artificiales y en unas reacciones puntuales de los personajes demasiado teatrales ―o acartonadas, como sucede en la mayor parte de las intervenciones del profesor Ryssell, un personaje que no termina de hacerse “real” para el lector― y sobre todo, en una novela con un comienzo dubitativo, lento, con un exceso de descripciones innecesarias y a veces redundantes, que se va acelerando conforme el autor parece ir ganando confianza y que finaliza con un frenesí explosivo que puede llegar a desconcertar y que provoca la sensación de que el autor quería poner el broche a la novela cuanto antes. Es así una obra algo descompensada en cuanto a ritmo, que va de menos a más, dilatándose en exceso en una primera parte más arqueológica y de investigación, para llegar luego a una segunda de pura acción bélica y superheróica cuando se desvele el misterio de los dioses olvidados.

Se habría agradecido, seguramente, un mayor seguimiento de ciertos personajes, o que no hubieran desaparecido tan bruscamente una vez terminada su utilidad para la trama. Es sintomático en este sentido, el preludio en 1975, que presenta un enigmático y traicionero personaje, el conde Mazarius Thube, que parece llamado a una intervención importante en torno al destino de los manuscritos, pero que no vuelve a aparecer tras las dos páginas del preludio. O Susanna, un personaje cargado de interés y posibilidades que podría haber dado para mucho más, pero que una vez cumple su función de oráculo desaparece casi sin más pena ni gloria. En ese sentido, da la sensación de que el autor da algunos bandazos demasiado bruscos cuando la trama lo requiere, cambiando de escenario a conveniencia y olvidándose un tanto de lo que quedaba atrás en un intento de hacer avanzar la trama rápidamente hasta el punto que le interesa, el enfrentamiento entre los diversos poderes envueltos en la lucha por la posesión del secreto de los atlantes. Un secreto que dará a quien lo posea el dominio sobre el resto de las naciones de la Tierra.

Una Tierra ―sobre todo una Europa― ucrónica realmente fascinante; basta solo echar una ojeada al mapa que abre el libro para que la imaginación corra desbocada intentando descubrir cómo se ha llegado a ese reparto de poderes. Con un imperio Germánico dominando gran parte del continente, con una Rusia dividida entre zaristas y bolcheviques, con una Austria-Hungría bajo la bota del Káiser, con media Francia libre y otra media ocupada, con una Gran Bretaña que mira con desconfianza al otro lado del Canal. Es una Europa de la que, sin duda, al lector no le importaría en absoluto conocer algo más, dada la enorme labor de investigación que se intuye tras los cambios introducidos para hacer coherente esa realidad paralela divergente de la nuestra.

En cuanto a la edición, es obligado dar un nuevo tirón de orejas ―y ya no llevo la cuenta― a la editorial por una presentación que sin duda desmerece al contenido. Lástima que fallos como esos párrafos sin justificación derecha, la ausencia de algunas letras o palabras, los puntos a principio de línea que tenían que haber ido al final de la anterior... distraigan la atención de lo realmente importante ―sí, sé que soy demasiado pejiguero, pero es que esos detalles me sacan de la lectura―, de la lucha titánica por la posesión del secreto de los atlantes, una fuente de energía que permitiría a quien la posea imponerse en los campos de batalla de Europa y alzarse sobre todos los poderes de la Tierra. Con todos sus fallos, El secreto de los dioses olvidados es una lectura intrigante y apasionante, llena de emoción y misterios, que invita a seguir de cerca la carrera literaria del autor; habrá que estar atento a sus próximas obras para ver si, aunque él mismo se haya puesto el listón bastante alto, logra superar el reto, afilar sus virtudes y pulir sus defectos, ganando en altura y en profundidad. Yo al menos estaré esperando.


6 comentarios:

Kelemvor dijo...

Que interesante... La verdad es que la mezcla de géneros que mencionas es bastante interesante, aunque ya había leído por ahí lo de los problemas de redacción.

Ahora bien; lo de los párrafos sin justificación me ha dejdo muerto. ¿La editorial no revisa esas cosas o qué?

Por lo demás, parece uan novela bastante interesante.

Pantagruel dijo...

Hola!! Sólo quería asomar fugazmente para agradecer vuestra reseña. Viendo lo exhaustivas que son, tenía mucho interés por saber cuál sería vuestra opinión. Por lo que veo, tengo un aprobado condicionado.

Espero no defraudaros con el próximo proyecto (si el mundo editorial vuelve a darme la oportunidad)

Saludos.

Yago dijo...

Muy buenas, Kelemvor.
En efecto, la mezcla de géneros es bastante atractiva y, además, está bien llevada, cosa importante porque era complicado unir según qué cosas.
En el libro sí que viene acreditado un corrector "de estilo", pero parece que en sus competencias no estaba la corrección de la maqueta o tipo-ortográfica. De todas maneras, estoy convencido de que en la editorial terminarán mejorando y uniendo a su buena oferta literaria una presentación acorde al contenido. La apuesta de Ajec merece triunfar.

Bienvenido, Pantagruel; siempre es un placer que se pasen por aquí los autores. Y tranquilo, que es algo más que un aprobado "condicionado". Eso sí, en el próximo proyecto seremos muy exigentes ;-)
De corazón, espero que esta novela funcione bien y que el mundo editorial te de la oportunidad de ofrecernos nuevas obras. ¡Suerte!

Último Íbero dijo...

Pues por la reseña el libro tiene muy buena pinta. Habrá que darle una oportunidad.

estudiodos dijo...

Tras descubrir el libro en esta web y leer el adelanto en la web de la editorial, me he decidido a comprarlo.

Espero que los de fnac me lo envien en breve.

Yago dijo...

Pues ya nos dirás qué te ha parecido cuando lo recibas y lo leas ;-)

Saludos