martes, 13 de abril de 2010

Reseña: Voces desde la tumba

Voces desde la tumba.
Los misterios de Harper Connelly 1.

Charlaine Harris.

Reseña de: Jamie M.

JP Libros. Col. Criminal. Barcelona, 2009. Título original: Grave Sight. Traducción: Almudena Romay. 281 páginas.

Charlaine Harris es la afamada autora de True Blood (afamada sobre todo después de la adaptación de esa serie a la TV), pero que nadie espere aquí una novela de ese estilo, repleta de seres sobrenaturales, vampiros o de otro tipo, ni un romance paranormal ni una fantasía urbana. La autora factura casi una novela negra, de misterio, muy apegada a la realidad y con un solo elemento que se sale de lo normal: la peculiar y especial habilidad de la protagonista de encontrar el residuo que han dejado en el lugar de su muerte las personas fallecidas y saber así cómo murieron. Desde que Harper Connelly sobreviviera al golpe de un rayo, recibió como «secuela» la extraña capacidad mencionada. Y ya que la misma la convierte en un auténtico bicho raro decidió hace tiempo sacar al menos provecho de ello. Viajando junto a su hermanastro Tolliver Lang, quien ejerce a un tiempo de mánager, guardaespaldas y confidente, recorre buena parte de los EE.UU. acudiendo a la llamada de aquellos que desean saber cómo fueron los últimos momentos de sus seres queridos fallecidos, obtener respuestas a su pérdida, darles un último adiós o desentrañar las circunstancias de sus muertes. En esta ocasión, su peculiar «oficio» los llevará a la ciudad de Sarne, en las Ozark de Arkansas, con el encargo de encontrar, si fuera el caso, el cuerpo de una joven desaparecida para así dar descanso a su familia y a la de su novio, de quien se sospecha que asesinó a la muchacha y se dio a la fuga. El tapiz que empieza a descubrirse tras las peculiares investigaciones de la protagonista, en lo que parecía un trabajo muy sencillo, pronto revelará un dibujo bastante diferente del que esperaban o deseaban las personas que la habían contratado, y las consecuencias traerán dramáticas acciones, llegando incluso a poner en peligro la vida de los implicados.

Una de las cosas curiosas de Voces desde la tumba es que Harper no es la protagonista típica de las historias “sobrenaturales” que tanto proliferan en la actualidad (incluidas la citada serie de esta misma autora), no es una heroína dispuesta en todo momento a meterse en peleas y resolver los casos mediante la violencia o la «acción», ni es una dotada detective que se dedique a seguir activamente las pistas que van surgiendo en su camino; Harper muestra al mundo una apariencia de fortaleza exterior, pero interiormente las dudas la corroen, y no tiene una personalidad arrolladora. Es una chica impedida, de alguna forma, tanto física como psíquicamente. El rayo que la golpeó le dejó secuelas físicas como una pierna débil y una propensión a las jaquecas. Psicológicamente es insegura, inestable, vulnerable, muy dependiente de su hermanastro Tolliver, necesitada de apoyo, buscando siempre una sombra bajo la que cobijarse, evitando en lo posible los enfrentamientos, llevando siempre en su interior a una niña asustada con mucho miedo a quedarse sola y con auténticas dificultades para relacionarse y abrir su corazón. Es honesta hasta el límite, con un componente ético muy marcado y desarrollado, y no tolera que la gente no lo sea con ella. Pero está cansada de que la gente intente aprovecharse de su «don» o que no acepten su extraña forma de vida. Con una firme determinación, no está dispuesta a dejarse pisar por nadie, por lo que tendrá que dar lo mejor de sí misma cuando las circunstancias del caso se vuelvan de lo m,ás adversas.

Al llegar a Sarne, se encontrará con un pueblo aparentemente idílico, que vive del turismo en su temporada alta y dormita el resto del año, pero que oculta bajo su pacífica superficie secretos inconfesables que sus conocedores intentarán por todos los medios evitar que salgan a la luz. Una madeja que se va liando, mientras los protagonistas se van sumergiendo en la parte más oscura de la población, esa que las fuerzas vivas prefieren que se mantenga debajo de la alfombra.

Harper y su hermanastro provienen de una familia absolutamente desestructurada, con trágicos antecedentes familiares y una hermana más pequeñas a la que no les dejan visitar. Su padre era un criminal que abandonó su hogar, y su madre una alcohólica que se casó con un compañero de juergas y borracheras de juventud Unos antecedentes que, de alguna forma, los obligan, sobre todo a ella (Tolliver es más pragmático, viviendo la vida día a día, aceptando con estoicismo lo que cada nuevo amanecer les depare) a resolver el misterio de los asesinatos para dar la paz, no tanto a los muertos que ya no lo necesitan, sino a los vivos que han quedado atrás. Sin embargo, cuanto más se acerque a la resolución, cuanto más tiempo pase en Sarne más se incrementará el peligro que ambos corren.

Mientras avanza la trama, de alguna forma es fácil adivinar el quién hizo qué y por qué, pero la forma de llegar a ello es bastante interesante y se encuentra narrado de una forma muy realista (obviando la forma de obtener la información inicial), con unos personajes secundarios muy metidos es su papel, bien caracterizados y que llegan a empatizar con el lector, tanto aquellos con los que compartimos su tragedia como aquellos que se hacen absolutamente odiosos por su cinismo y egoísmo, tengan o no tengan que ver con el crimen.

Como era inevitable en este género, hay un hueco en la trama para el romance. A Harper, como consecuencia de su inestable personalidad, le cuesta mucho acercarse a terceras personas, y no digamos ya entregar su corazón, con lo que las relaciones que establece con los hombres, además de escasas, tienen un componente más «carnal» que sentimental, con un alto grado de dolorosa implicación emocional. Le da muchas vueltas a todo en su mente y la posibilidad de una traición, no digamos ya la certeza, es capaz de bloquearla totalmente. Por estos y otros motivos el romance adquiere una relevancia secundaria en todo momento, una forma de darle unas pinceladas distintas a la narración, pero sin obtener una importancia vital en la trama.

En Voces desde la tumba el lector se encuentra con una historia de intriga criminal con la extensión justa para no hacerse larga, que avanza con ritmo firme hasta la resolución, agradable de leer aunque dure un suspiro, algo previsible, sin demasiadas sorpresas, realista, con una escritura sencilla y fluida, que se aparta bastante del género paranormal dada la absoluta inexistencia de seres sobrenaturales o de personajes con poderes mágicos extraordinarios, con varias continuaciones (la siguiente ya anunciada para nuestro mercado), absolutamente cerrada en su trama, pero que deja con ganas de conocer más del personaje central. Interesante, sin llegar a destacar demasiado. Amena y entretenida. Habrá que darle una oportunidad a la siguiente entrega.