miércoles, 25 de octubre de 2006

Reseña: Ni una gota de sangre impura

Ni una gota de sangre impura
La España inquisitorial y la Alemania nazi cara a cara.
Christiane Stallaert

Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg 2006, 537 páginas.

Este libro de Christiane Stallaert [C.S.] es tanto un estudio histórico-filológico como una crítica acertada y aguda de una situación historiográfica que la autora considera anómala. Esa anomalía nace de la carencia de estudios españoles sobre la comparación entre dos etapas históricas con más parecidos de los que inicialmente podemos aceptar o nos gustaría reconocer a la sombra del terrible Holocausto judío.

¿La España inquisitorial se puede comparar con la Alemania nazi sin caer en errores de bulto?¿No pecamos de comparar dos cosas radicalmente distintas?¿No es en cierto modo anacrónico? Según la mayor parte de los historiadores españoles e hispanistas así es. Hay demasiada distancia temporal como cultural entre ambos fenómenos. No se pueden comparar de igual a igual. Pero para C.S. hay mucho en común y sobre todo hay una total carencia de estudios que lo verifiquen.

Este libro viene a enfocar esta comparativa por vez primera desde dos puntos de vista, el filológico y el sociológico. El primero en cosas tan aparentemente banales como los nombres de las personas, (evitando nombres judíos o moros, en la España de los siglos XV al XIX, y evitando nombres cristianos o judíos en la Alemania nazi imponiéndose los nombres germánicos) renombrando regiones según la lengua de la “raza o la casta” o sencillamente utilizando términos que aparten del cuerpo social “sano” a los que se consideraban “portadores” de las infecciones sociales más espantosas (judíos, moros, herejes y protestantes en España o judíos, gitanos, homosexuales, comunistas, cristianos en el Tercer Reich).

Y el segundo en cuestiones tan desconocidas como sorprendentes. La “sincronización social”, la justificación de las propias creencias en base a principios teológicos o científicos, la elaboración de normas de “protección” del pueblo o völks que aplicadas hasta el extremo llevaban a la propia destrucción del grupo que se pretendía proteger., etc.

El libro nos descubre, a los españoles, un pasado que, a fuerza de haberlo asumido durante cinco siglos, nos impide establecer conscientemente relaciones con el más cercano (temporalmente) ejemplo nazi.

Este libro no será un súper ventas en España. Seguramente tampoco alcanzará altas cuotas de popularidad en el ámbito universitario. Y es una lástima porque, aunque a veces durante su lectura estemos radicalmente en contra de los argumentos de C.S., nos presenta hechos reales y conscientes que en ambos casos apuntan en la misma dirección: la construcción consciente y decidida de un cuerpo social uniforme, coordinado y convencido de que se ha actuado correctamente para llegar hasta esa situación. El caso español sería la historia del triunfo de ese plan y el caso alemán la de su fracaso por la derrota en la guerra.

Lectura recomendable y que, de paso, nos puede ilustrar sobre los usos que se dan en los dos nacionalismos más activos que padecemos en España así como en los que tratan de hacerse un hueco en sus respectivas comunidades.