viernes, 15 de diciembre de 2006

Reseña: La sombra del gigante.

La sombra del gigante.

Orson Scott Card.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Ediciones B. Col. Nova # 196. Barcelona, 2006. Título original: Shadow of the Giant.. Traducción: Rafael Marín Trechera. 353 páginas.

Percibo en mí, al terminar la lectura de esta novela, un cierto cansancio por el tema. Lo cierto es que toda la trama estrategico-geo-política de enfrentamiento planetario entre grandes mentes más que naciones me trae ya sin cuidado. Se me aparenta tan sólo como un poco más de lo mismo de lo ofrecido en anteriores entregas. Está estupendamente escrita, como suele ser habitual en Card, cierto; se devoran páginas como quien bebe agua, sin darse uno cuenta, es verdad; pero cuando uno analiza un poco lo que está leyendo se da cuenta de que es la enésima vuelta de tuerca a lo ya narrado en los dos anteriores libros de la serie: la situación en la Tierra de los que fueran compañeros de Ender en la Escuela de Batalla, los mejores y más brillantes estrategas, y el uso que de ellos hacen las diferentes naciones o culturas para la dominación mundial o su propia defensa según del lado de la amenaza en que les toque estar. Aparece por supuesto por ahí el Hegemón con sus propios planes personales, y Bean y Petra con sus desgracias; pero difícilmente nada de ellos nos hace implicarnos en la narración. Casi nos es indiferente lo que suceda, ha dejado de tener interés.

Así ocurre con la búsqueda desesperada de los hijos de Bean y Petra, raptados como simples óvulos fecundados en la anterior novela por su ahora muerto archienemigo Aquiles, e implantados en “madres de alquiler” con un execrable propósito, que a veces tan sólo parece patético; y cuyo paradero y destino se nos antoja indiferente.

Del mismo modo, resulta un tanto desasosegante la extremada ingenuidad de Card a la hora de tratar el plan del Hegemón para unir a todas las naciones y sociedades de la Tierra en un único pueblo. Sólo hace falta echar un vistazo en derredor para darnos cuenta de que la tendencia es hacia la atomización de las culturas, hacia la defensa de lo propio por encima y en contra de lo de los demás, y no a la renuncia de la soberanía o territorio en pos de una idealizada idea de la paz mundial sin excesivo fundamento; ni siquiera en el convulso y amenazador mundo futuro que Card nos describe, con la amenaza de los grandes movimientos de tropas por parte de las nuevas superpotencias (India, China, Rusia y el Islam) veo posible el resultado que Card parece augurar, aunque tal vez tan sólo se trate del deseo de su corazón.

Asistimos pues, al reencuentro con viejos conocidos de las anteriores entregas: Bean, Petra, Peter Wiggin, Suriyawong, Virlomi, Alai, Volescu, Mazer Rackham, Hyrum Graff… No falta nadie, a menos que se haya muerto. E incluso llega a hacer un cameo el propio Ender (además de que su sombra planea, ciertamente, sobre cada página y cada acción realizada). Sigue en la línea de ofrecernos la descripción de una partida sobre el tablero de cualquier “wargame” a nivel mundial, con sus enfrentamientos, guerras, invasiones, traiciones, puñaladas políticas y tratos a varias bandas. Quien disfrute de ese tipo de juegos o le apasione la historia militar del mundo, seguramente también disfrutará de esta narración, si es que no se encuentra, como yo, cansado de que Card le ofrezca una nueva entrega de su propia teoría militar geopolítica.

Hay muchas novedades en el libro, eso no lo discuto, y se dan unas cuantas respuestas a preguntas que habían surgido en los libros precedentes. Lo que sucede es que tal vez llegan un poco tarde o que queda la impresión de que Card está alargando innecesariamente la serie en lugar de ponerle un broche final que hubiese permitido que esta reseña fuese mucho más benigna.

Porque lo cierto es que la novela tampoco me ha defraudado, no nos llamemos a equívoco; como ya he dicho se lee de un tirón, pasando páginas casi sin darse cuenta. Lo que ocurre es que el balance final es deficitario respecto a lo que se esperaba de ella. A mí me encantó La sombra de Ender, disfruté razonablemente de las dos siguientes novelas, y con esta cuarta he llegado al convencimiento de que el tema está agotado, que no da más de sí. Sin embargo, según podemos deducir de los sucesos narrados en su final y de las palabras de Miquel Barceló, Card estaría en disposición de ofrecernos al menos una nueva entrega, y lo único que esa posibilidad trae a mi cabeza son dos refranes que me enseñó mi padre hace tiempo: Donde no hay mata no hay patata, o, lo que viene a ser lo mismo, De donde no hay no se puede sacar. ¿Tendrá algún truco el autor en la chistera para sorprendernos?