miércoles, 13 de diciembre de 2006

Reseña: Los dones

Los dones.

Ursula K. Le Guin.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Minotauro. Barcelona, 2006. Título original: Gifts. Traducción: Rafael Marín. 236 páginas.

Vaya por delante que desde que tuve mi primer contacto con uno de sus libros, hace ya mucho, mucho tiempo, he sido un admirador declarado de la obra de Ursula K. Le Guin, así que igual soy incluso menos objetivo de lo habitual, pero ustedes sabrán perdonármelo, ¿verdad? Al fin y al cabo soy aquel al que le encantó Tehanu.

Vuelve la autora en este libro sobre dos de sus pasiones: las gentes de las montañas y el crecimiento (en todas las vertientes de la palabra) de los adolescentes. Y lo hace con una historia aparentemente muy simple, casi lineal, donde quizá “pasen” pocas cosas, pero que tiene la capacidad de subyugar la imaginación del lector por su forma de contárnosla.

En las Tierras Altas, una dura región montañosa, asistiremos al desarrollo emocional y físico de dos jóvenes: Orrec y Gry, dotados ambos de los dones (los poderes) de sus familias. Unos dones, a veces casi maldiciones, que sirven para mantener en sus respectivos dominios a las gentes de otras familias o clanes, cada cual tratando de descollar sobre los demás en la dura tarea de sobrevivir.

Y es en el retrato de esas gentes, en sus vivencias, en la descripción de esa sociedad extraña con sus rituales y tradiciones ancestrales, donde Le Guin destaca consiguiendo hacernos palpable un mundo tan lejano al nuestro. A la autora desde siempre le ha gustado la antropología, el estudio de los diferentes pueblos, y a ello se dedica en muchas de sus novelas, inventándose y haciendo creíbles comunidades de personas que se alejan mucho de nuestras vivencias, pero que, de alguna forma, se nos hacen cercanos en su día a día habitual. Es en su prosa, en sus descripciones, en su forma de narrar donde Le Guin consigue levantar ante los ojos del lector un mundo maravilloso que se nos ofrece sin fisuras.

Los dones es una novela de temática juvenil, de iniciación a la vida, que puede encandilar a cualquier público por el poder de sus palabras. Es una historia que se nos ha contado muchas veces de muchas maneras: el paulatino descubrimiento del mundo que les rodea por dos jóvenes que llegarán a rebelarse contra lo que ese mundo espera de ellos y tratarán de buscar algo más de lo que el destino, o sus familias, tenía previsto para ellos. Es un tema ciertamente tan viejo como la propia Literatura, pero en manos de Le Guin se hace nuevo ante nuestros ojos. No es tan importante, aunque también lo es, lo que se nos cuenta sino cómo se nos cuenta. Y en eso Ursula K. Le Guin sigue siendo una maestra. Su prosa, agradablemente traducida en esta ocasión por Rafa Marín, sigue siendo muestra de vigor, poesía y emotividad. Sus palabras, más allá de ser mero vehículo para contarnos una acción, evocan en nosotros sensaciones, sentimientos, trasladándonos casi físicamente al mundo que se nos está describiendo.

No creo que sea ésta la mejor obra de Le Guin, sin duda ni siquiera estará en el pelotón de cabeza de sus libros; pero hay que reconocerle que está muy por encima de mucha de la literatura fantástica que se nos ofrece hoy en día. Quien tuvo, retuvo, se dice, Y a Le Guin oficio, imaginación y capacidad de maravillar, le siguen sobrando.

Como aviso para navegantes, advertir que, según parece, Los dones es el primer título de una serie —trilogía o más, con Le Guin nunca se sabe— sobre las vivencias de estos dos jóvenes; pero también decir que, a pesar de su final abierto, el libro se puede considerar perfectamente auto conclusivo y completo en sí mismo, al estilo de las primeras entregas de Terramar. Por mi parte, quedo a la espera de las siguientes entregas.

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Reseñas de otras obras de Ursula K. Le Guin:

Voces. Anales de la Costa Occidental II.

Poderes. Anales de la Costa Occidental III.

Lavinia.