jueves, 9 de agosto de 2007

Reseña: Leyenda

Leyenda.
Ciclo de Drenai / 6.

David Gemmell.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Gigamesh. Col. Gigamesh ficción nº 39. Barcelona, 2007. Título original: Legend. Traducción: Antonio Rivas. 365 páginas.

Sexto libro del ciclo de Drenai, y tercero de los dedicados a Druss el Hachero, La Leyenda, aunque en realidad fue el primero de todos que originalmente se publicó. Lo cierto es que Gigamesh ha acertando plenamente ofreciendo a sus lectores este orden, ya que los dos libros anteriores de Druss, aunque posteriores en edición, son anteriores en cuanto a la cronología de su vida, y haber leído antes este Leyenda que aquellos habría motivado que prácticamente (debido a lo que aquí se va contando de la vida del héroe) no hubiese sorpresas que desvelar en ellos.

Leyenda, como los anteriores no nos engañemos, es pura fantasía heroica, acción desatada, así que aquellos lectores que no se vean atraídos por este género ya saben que estos no son sus libros. Sin embargo, si bien es cierto que casi toda la novela es una gran batalla, también lo es que el tono anti belicista y anti militarista que Gemmell imprime en toda la narración, unido a su buen oficio como “cronista”, hace enormemente atractivo el texto. Gemmell enfrenta la exaltación al héroe, a través de la profusa descripción de los combates y de los hechos de armas que describen el valor individual de los guerreros, contra las críticas nada veladas a la guerra y la inutilidad de las contiendas. A través de unos a veces demasiado grandilocuentes diálogos, normalmente en los pequeños recesos entre combate y combate, los protagonistas van describiendo los horrores de la lucha y lo vacío de unas conquistas que no perduraran en el tiempo (ejemplificadas en el propio Imperio Drenai, antaño conquistador de todos sus vecinos y ahora amenazado por el nuevo poder emergente, y que a pesar de su aparente inevitabilidad, lucha para no sucumbir y perder su identidad y orgullo dentro de un nuevo imperio).

Leyenda, aunque se refiera a Druss, el hachero, también como su nombre indica, es la narración de unos hechos que han de perdurar por siempre (aunque “siempre” sea demasiado tiempo) en las memorias de los hombres, unos hechos llamados a entrar por la puerta grande de la Historia y a convertirse en el referente en que los hombres medirán a partir de entonces el valor y el heroísmo: La defensa desesperada, ya que según todos los indicios se encuentra destinada al fracaso, de Dross Delnoch, la fortaleza de las seis murallas, el último baluarte de los Drenai ante la fuerza imparable de los tribus unidas de los Nadir que conquistan todas las tierras que se ponen a su paso. Una fortaleza defendida por un insuficiente número de mal preparados soldados y campesinos enrolados para la ocasión a la que acudirán los “héroes” para ofrecer una última batalla contra el destino inexorable, contra el mismo tiempo se podría decir.

Así, un crepuscular Druss, el Mensajero de la Muerte como lo llaman los nadir, casi al final de sus días y resistiéndose a morir como un hombre normal y corriente, empuñará de nuevo su hacha y se encaminará hacia Dross Delnoch dispuesto a ofrecer su sangre para retrasar un poco más la que se le antoja como inevitable caída de los Drenai y acrecentar de paso un poco más su propia Leyenda. Su simple presencia servirá como revulsivo para los desanimados defensores, pero ni siquiera eso se antoja suficiente para oponerse con éxito a las hordas invasoras. Gemmell une a la presencia del héroe la de otros muchos protagonistas, de uno y otro bando, convirtiendo el libro en una novela casi coral, donde todas las historias tienen cabida, desde la de los soldados profesionales hasta la de los proscritos que acuden a la llamada del deber o el interés propio. La profusión de personajes permite un buen número de diferentes visiones de la historia, de los enfoques, de las motivaciones. Es una historia de guerra, por encima de todo, pero también de amor, de honor, de amistad y de traición. Es una historia sobre el alma humana y sobre todo aquello que lleva a un hombre a defender lo que considera suyo aunque en el fondo sepa que es inútil, que nada perdura y que el triunfo de hoy puede no servir de nada mañana. Una cierta tristeza impregna las páginas del libro, al fin y al cabo esta es de alguna forma una historia trágica, el fin de una leyenda que de paso la convertirá en inmortal. El punto y final.

A lo largo de la novela se sucederán las escenas de luchas y batallas, profusa e imaginativamente descritas y detalladas, y donde Gemmell inserta hábilmente una serie de diálogos y reflexiones que de forma irónica parecen oponerse a la supuesta temática belicista de la obra. A través de los ojos y palabras de Druss el autor ofrece una visión negativa de la guerra, de los ejércitos y de los afanes territoriales de los gobernantes, oponiendo de forma gráfica el valor individual, digno de las mayores hazañas e ideales, contra el interés deshumanizador de las “naciones”.

Leyenda es fantasía heroica, sin duda, pero su agradable escritura, su hábil e interesante trama, sus atractivos y bien perfilados personajes rebosantes de humanidad, el conjunto en definitiva, la hacen una muy entretenida y recomendable novela, de acción trepidante, que no da tregua al lector y que atrapa de la primera a la última página. Con un tono crepuscular, de final de una era, el libro refleja perfectamente la construcción de un héroe (de varios, en realidad) que lucha contra la adversidad, contra el tiempo inmisericorde y contra su propia leyenda que le impide relajarse ni por un momento. Fantasía heroica, sí, ¿y qué? Realmente, y según mi particular opinión, merece la pena. Y es que muchas veces los géneros no sirven más que para poner fronteras absurdas.