viernes, 25 de septiembre de 2009

Reseña: Judas desencadenado

Judas desencadenado.
Serie de La Federación 2.

Peter F. Hamilton.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La Factoría de Ideas. Col. Solaris ficción # 125. Madrid, 2009. Título original: Judas Unchained. Traducción: Marta García Martínez. 859 páginas.

Prácticamente 860 páginas de pequeña y apretada letra. ¿Sobran unas cuantas? ¿Sinceramente? Esta vez sí. Pero, ¿molestan esas páginas que “sobran”? Pienso que no. Tal vez ya no sean tan necesarias para la construcción del telón ante el que se desenvuelven los distintos hilos de la narración, pero siguen matizando el escenario de interesantes y coloristas revelaciones.

Judas desencadenado empieza casi donde termina La estrella de Pandora, lo que convierte a la serie en realidad en un macro libro partido en dos volúmenes por el propio autor. Tal detalle hace recomendable, como me he permitido hacer yo, leer lo más seguidos ambos para mantener fresco el recuerdo de personajes y localizaciones. Esta circunstancia me lleva a su vez a la doble recomendación de no leer esta entrega ni esta reseña sin haber leído previamente La estrella de Pandora para no irrumpir a mitad de la trama por un lado y para evitar los detalles reveladores que vienen a continuación por otro. La tercera recomendación antes de entrar en materia propiamente dicha es que no se consulte antes de la lectura del libro, ni siquiera para “refrescar la memoria”, el listado de «Personajes principales» que abre el volumen, ya que el mismo da detalles demasiado reveladores sobre algunos personajes que es conveniente no conocer de antemano para mantener la sorpresa y la emoción del descubrimiento.

Al término de La estrella de Pandora 23 planetas habían sido conquistados y 30 millones de personas habían muerto en el devastador ataque de Montañadelaluzdelamañana. Ahora ha llegado el momento de reaccionar a la amenaza y devolver en lo posible el golpe. La Federación se verá inmersa de lleno en una frenética carrera armamentística con la construcción a marchas forzadas de una flota estelar y el desarrollo de mega armas de destrucción masiva que posibiliten la victoria sobre los alienígenas primos. Pero, cuando el enemigo no comparte ninguno de los parámetros éticos, morales o filosóficos acerca de la convivencia o coexistencia pacífica con otras especies, cuando su único objetivo es la aniquilación absoluta del contrario, ¿es lícito o aceptable plantearse su genocidio absoluto como solución sin alternativa para poner fin al conflicto de una forma más o menos victoriosa? ¿Hasta dónde se puede o se debe llegar para garantizar la supervivencia de la raza humana y de sus aliados alienígenas? Como en tantos conflictos bélicos desarrollados a lo largo de nuestra historia, Hamilton pone a sus personajes en una tesitura de difícil resolución, donde de las decisiones que unos pocos tomen depende el destino de miles de millones de seres —y no solo humanos—. ¿Serán capaces de evadirse de la presión y hacer lo correcto? La absoluta crueldad y falta de escrúpulos morales de Montañadelaluzdelamañana es fríamente devastadora, en su mente no cabe otro final que no sea la total y definitiva erradicación de sus enemigos, es implacable e inamovible en sus convicciones, no hay forma de tratar o razonar con él… Entonces, ¿podrán aceptar sobre sus hombros los dirigentes humanos la carga de la decisión de acabar absolutamente con todos los primos? ¿Podrán encontrar alguna debilidad en la mente colmena que les evite el mal trago? ¿Hay posibilidades reales de victoria ante un enemigo sin conciencia?…

Judas desencadenado, tras el explosivo final de La estrella de Pandora, empieza de una forma pausada, remansando la acción y volviendo a “construir” y recolocar el escenario y los protagonistas. Hamilton se permite, además de continuar todos y cada uno de los hilos abiertos, empezar otros aparentemente nuevos, pero que tan solo son una nueva vuelta de tuerca sobre los anteriores. A través de decenas de personajes y de al menos media docena de tramas que van entrecruzándose, el autor mantiene bien agarrada la atención del lector sin llevarle a confusión alguna ni hacer necesario en momento alguno la consulta del listado de personajes. La acción, como sucediera en la primera parte, va continuando y extendiéndose en muchas líneas: la guerra contra los primos, la construcción de la armada, la persecución de los Guardianes del Ser, los intentos de estos de seguir introduciendo armas y materiales en Tierra Lejana, la persecución de Paula Myo que toma unos nuevos e insospechados derroteros, el seguimiento de los caminos de los silfen que finalmente proporcionarán importantes revelaciones, los movimientos políticos en las altas esferas, la búsqueda de nuevas tecnologías… Y soterradamente entre todas ellas cada vez va cobrando una mayor importancia la sospecha de que, tal vez, el Aviador Estelar no sea tan solo el mito que se suponía. ¿Podría existir en realidad tal ser? ¿O es tan solo una cortina de humo para ocultar otros oscuros designios? Cuando las acciones de un buen número de agentes traidores —Judas— comiencen a salir a la luz será inevitable no hacerse la pregunta de quién se encuentra realmente detrás de ellos, qué poder desconocido hasta ahora maneja los hilos. Llegará un momento en que la desconfianza será máxima y las sospechas alcanzarán a cualquier personaje para regocijo de un lector que no puede dar nada por sentado ya que cualquier personaje puede ser el que de la puñalada trapera a sus compañeros de toda la vida —y recordemos que en La Federación una vida puede ser muy larga—.

De forma algo lenta el libro va retomando el ritmo del anterior, acumulando paulatinamente el suspense y la intriga perdidos. Todos los personajes y situaciones de La estrella de Pandora van saliendo a la palestra, e incluso aquellos que parecían “menores” secundarios o auténticos callejones sin salida narrativos van a demostrar que aparecían allí por una buena razón, que todo estaba bien calculado y que todos tienen que aportar su particular granito de arena a la enorme construcción que ofrece Hamilton.

El problema de una primera parte tan impresionante es que las expectativas para la segunda también son inmensas. El listón para Judas desencadenado estaba colocado muy alto y, por desgracia, era muy difícil alcanzarlo o, no digamos ya, superarlo. Este libro es, sin duda, magnífico, pero no alcanza el grado de satisfacción de su predecesor. Falta algo de la percepción de urgencia y peligro que impregnaba La estrella de Pandora. Y la excesivamente larga y extendida persecución, donde convergen multitud de hilos pero que ocupa las más de 300 o 400 páginas finales, se antoja demasiado dilatada, dilapidando la tensión acumulada, de forma que cuando aparece el deus ex machina final casi se agradece un abrupto término. Después de una historia que ha abarcado largos años, dedicar tantas páginas a ese último día donde todo se decide parece ciertamente exagerado. Sin embargo, hay que reconocerle a Hamilton que había colocado en su sitio todas las pistas y que las piezas terminan encajando a la perfección como en un enorme puzzle al que solo una vez terminado es posible abarcar en toda su dimensión.

Como en su predecesora, Judas desencadenado reúne y mezcla un buen número de temas y géneros de muy diferente orientación entregando al lector una narración casi siempre épica donde hay sitio para la alta política, los viajes en el tiempo —aunque sea de forma algo tangencial—, el asesinato —a pequeña y gran escala—, las relaciones personales, la amistad, el sexo y la lujuria, el genocidio, la guerra, el amor, el coraje y el honor, la evolución del ser humano, el sacrificio y la redención, la supervivencia y, por supuesto, la traición desencadenada y, como debe ser, sorpresiva. Si se pudiera achacar un auténtico problema —arrastrado desde La estrella de Pandora— sería la excesiva hipersexualización de los personajes sobre todo femeninos, aunque algunos masculinos no les andan a la zaga—, personalizados sobre todo en el mayor protagonismo de la “periodista” Mellanie Rescorai. Traída a primera línea desde su papel de secundaria de lujo, parece que la única y más rápida forma de conseguir sus designios es hacer uso de sus irresistibles encantos y acostarse con todo aquel que pueda acercarle lo más mínimo a sus objetivos. A Hamilton parece venirle al dedillo la circunstancia para salvar cualquier escollo que se le presente en la narración —al fin y al cabo, ya se sabe que en cualquier época pasada, presente y parece que también futura los hombres solo piensan con la bragueta—, manteniéndola al borde del abismo en el difícil equilibrio entre el papel de mujer liberada y aguerrida y el de mero objeto u herramienta sexual. La auténtica pega es que abusa del estereotipo y prácticamente todas sus mujeres protagonistas —con la notable excepción de Paula Myo— terminan cortadas por el mismo patrón. A ello hay que añadir que apenas ninguno de los personajes —de ambos sexos— muestran una introspección o una profundidad real, sino apenas la justa para cumplir su papel —un pecado que ya cometiera en la primera entrega—. Una circunstancia por la que también es obligado remarcar la excelente labor literaria de Hamilton que le permite hacerlos reconocibles y diferentes a todos ellos apenas con dos pinceladas.

En definitiva, a pesar de no encontrarse a la altura de su predecesora —hay que reconocer que era muy complicado— Judas desencadenado es una lectura satisfactoria, épica, que atrapa el interés y es difícil soltar hasta su final. Como escribía al principio, mi recomendación es, a ser posible, la lectura conjunta de ambos volúmenes, de forma que se mantengan todos los datos, detalles, hilos y personajes frescos en la memoria, ya que proporciona, creo, un disfrute mucho mayor del conjunto al no olvidar por el camino claves importantes de lo que se está narrando. Las expectativas eran muchas, quizá demasiadas, y aunque no lo consigue, el libro roza la hazaña y hace que merezca la pena el tiempo invertido en su lectura.

En el mismo universo en que se desarrolla esta serie de La Federación, se sitúan a su vez la anterior Misspent Youth, centrada en los primeros momentos de la técnica del rejuvenecimiento, y la posterior The Void Trilogy —cuyo primer título, The Dreaming Void, ha sido anunciado ya que será publicada próximamente por La Factoría— que lleva la acción 1200 años más allá en el futuro y donde al parecer aparecerán de nuevo un buen número de razas de esta serie. El cuento Blessed by an Angel (The New Space Opera, 2007) comparte también el mismo escenario. Por mi parte, quedo impaciente a la espera de los futuros libros de Hamilton, por mamotretos que sean.