viernes, 17 de septiembre de 2010

Reseña: El bueno, el feo y la bruja

El bueno, el feo y la bruja.
Rachel Morgan 2.

Kim Harrison.
Reseña de: Jamie M.
Pandora. Madrid, 2009. Título original: The Good, the Bad and the Undead. Traducción: Elena Castillo Maqueda. 379 páginas.
El mundo de Rachel Morgan es un mundo donde la investigación genética sobre algo tan inicuo como los tomates causó una mutación que provocó la muerte de millones de seres humanos y detuvo en seco cualquier estudio sobre terapias y aplicaciones médicas de los genes. Un mundo donde esta trágica circunstancia sacó a la luz la existencia de una sociedad de seres paranormales, los inframundanos, que convivían hasta entonces en secreto con la Humanidad: vampiros, cambiaformas, brujas, pixies, demonios... Un mundo que vive en un difícil equilibrio y donde el tener poderes especiales no garantiza en absoluto la tranquilidad; antes bien al contrario, si no eliges correctamente tu bando y deseas vivir tu vida con cierta independencia, parece que vas a enfrentarte a una tarea imposible.
Ha pasado apenas un mes desde que Rachel se librara de la recompensa ofrecida por su vida, como se narraba en Bruja mala nunca muere, y puede ahora centrarse en temas más mundanos como conseguir el pago del alquiler o reponer su vestuario y pertenencias perdidas con sus magros ingresos. Además, Rachel es una especialista en meterse en líos, aunque sea en contra de su voluntad. De esta manera el comienzo del libro, con la protagonista intentando rescatar el pez-mascota de un equipo de béisbol, raptado por un equipo rival, topando con que sus vigilantes son unos hombres-lobo con los que se verá obligada a enfrentarse y propiciando que tenga que pasarse el resto de la novela manteniendo en todo momento un ojo por encima de su hombro no sea que vuelvan a aparecer en el instante más inoportuno, es indicativo del frenesí de acción al que va a someterla Harrison, sin un momento de tregua al tiempo que imprime al relato unas pinceladas de humor realmente refrescantes.
Sí, las cosas no están resultando fáciles precisamente para la joven metida a caza recompensas, así que cuando recibe una oferta de colaboración como consultara con la AFI en un caso aparentemente sencillo no lo duda demasiado y se pone manos a la obra. El novio de la secretaria personal de Trent Kalamack (y quien haya leído el anterior libro ya sabrá que las relaciones entre Rachel y Trent no son precisamente amistosas), Sara Jane, un brujo por más señas, ha desaparecido y para evitar la espera de 72 horas que deben pasar para que la policía empiece a investigar le encargan a Rachel que indague un poco, para lo que deberá volver a la Universidad, un lugar del que no guarda precisamente un grato recuerdo. Sin embargo, aunque la orden recibida es la de investigar a cierta profesora, todos sus instintos y las pistas que va encontrando le gritan que Trent Kalamack es quien se encuentra realmente detrás de todo. Pero, bueno, su deseo de venganza tampoco es que tenga nada que ver en sus deseos de cargarle todas las culpas, ¿verdad? De hecho, la cosa no es tan simple y pronto descubrirá que parece que hay un asesino en serie que ya ha eliminado a unas cuantas brujas de líneas luminosas.
Mientras tanto, en la iglesia reconvertida en su vivienda y oficina, la tensa relación entre Rachel e Ivy va subiendo de temperatura, con la vampiresa intentando dominar ferreamente sus instintos, aunque actuando cada vez de forma más errática, como si le costase horrores controlar su ansia interior y Rachel poniendo todos sus esfuerzos en no provocarla todavía más. Pero, ¿existe un motivo oculto en el ofrecimiento de Ivy de compartir vivienda y trabajo? ¿O es una simple necesidad de compañía ahora que ambas han abandonado el respaldo de la agencia y deben vivir libradas a sus propias fuerzas, sin más respaldo que ellas mismas?
Rachel sigue siendo la mujer joven y demasiado impetuosa que se nos presentase en la anterior novela, actuando en ocasiones sin pensar realmente en las consecuencias de sus actos, moviéndose por instintos y motivaciones personales, sin pararse a reflexionar sobre lo que pueden llegar a ocasionar para aquellos que conviven con ella, lamentando a posteriori todo lo que acarrea para Ivy o para su novio humano, Nick, quien tampoco duda en buscarse más problemas empeñado en “tontear” con la magia negra y su conexión demoníaca.
La vida de la protagonista es un torbellino. Entre problemas personales y un deseo de venganza que muy bien puede obcecar su correcto raciocinio el caso se va a ir complicando cada vez más, lleno de capas de misterio y de descubrimientos sorprendentes, tanto sobre la verdadera naturaleza de Kalamack como sobre la resistencia de Ivy a sus secretos deseos vampíricos, como de los impulsos irreflexivos de la propia Rachel, mientras un demonio algo juguetón se inmiscuye intentando hacerse con los servicios y almas de Nick y Rachel, con algo de ayuda no tan inocente de éste, mientras un voluntarioso y algo estirado detective humano, Glenn, ejerce de “vigilante-acompañante” de la protagonista en sus investigaciones, dando lugar a ciertas tiranteces y situaciones entre divertidas y comprometidas..
Como buen segundo libro de una serie, Harrison se dedica a asentar y explorar los límites de su mundo, a dotarlo de profundidad y detallismo, a darle más “realidad”. Así, por ejemplo, conoceremos más de las costumbres de los pixies a través del siempre irascible Jenks (que cada vez que aparece sigue "robando" toda la escena, dando un contrapunto algo humorístico a la seriedad de Rachel). Harrison ha conseguido conjugar una hábil mezcla de razas sobrenaturales haciéndolas “convivir” abiertamente con humanos normales, mostrando un mundo de oscuridad y temor realmente bien plasmado y convincente, donde la amenaza oculta y latente es mucho más de lo que los inframundanos muestran al resto del mundo. Los Hollows, el lugar donde estos seres se reúnen, es como una especie de parque de atracciones terrorífico donde los humanos van a recibir su dosis de miedo y de escalofríos sin ponerse en un auténtico peligro. Pero más allá, adentrándose un poco en las cercanas sombras, hay toda una sociedad con oscuros impulsos y deseos que difícilmente pueden conseguir realizar sin trasgredir los tabúes de la sociedad humana. Un mundo aterrador que solo busca su propia satisfacción, el cumplimiento de sus ansias.
Las líneas y personajes van confluyendo, mientras se resuelven gran número de cuestiones. ¿Podrá Rachel llevar al capitán Edden hasta las pruebas que este necesita para resolver el caso? ¿Podrán Rachel y Nick librarse del acoso del demonio? ¿Es algo que Nick siquiera desee? ¿Podrá Rachel resistirse a la tentación del vampirismo que le ofrece su compañera de vivienda? ¿Y podrá vencer Ivy su ansia de sangre y seguir siendo una vampira “abstemia”? ¿Resistirá el obvio deseo que siente por su compañera de vivienda? ¿Descubrirán qué o quién es Trent Kalamack de verdad y qué relación guarda con Rachel, su familia y su pasado? ¿Sabrán así cuáles son sus motivaciones y objetivos, o qué es lo que está tan empeñado en ocultar? ¿Podrá Rachel lidiar con la creciente lista de enemigos mortales que va adquiriendo en el curso de sus investigaciones? ¿Se dejará llevar por el odio y si deseo de venganza o hará caso a la voz de la razón?...
Para rebajar algo de tensión entre tanto asesinato y enfrentamientos (y aunque muchos solo sean intercambios de pullas dialécticas también son agotadores tanto psíquica como físicamente para los implicados) en un mundo donde los tomates desataron una terrible plaga entre sus habitantes humanos es divertido asistir a la visita, llena también de tensión, a Pizza Piscary's, donde el desaparecido Dan, el novio de Sara Jane, trabajaba como repartidor y propiedad de un maestro vampiro de apariencia bonachona pero cuya ayuda puede salir muy cara. La presencia de Glenn, el detective humano, causa una incomodidad que nadie parece inclinado a remediar ante uno de los componentes ineludibles e imprescindibles de la pizza. Los “chistes” con los tomates se repiten a lo largo del texto, retratando quizá los extremos de ridiculez a los que somos capaces de llegar muchas veces con nuestras particulares fobias. Toda la línea paralela del pez-mascota hace aflorar las sonrisas en varias ocasiones.
La violencia, sin embargo, aflora cada vez más hasta el irónico final, despejando muchas de las dudas y misterios que se habían ido planteando a lo largo de la acción, pero creando otros que deberán ser resueltos en próximas entregas de la serie (y la relación Rachel-Trent no será la menor de ellas, precisamente). Ágil, rápida, amena, sangrienta, violenta, con un toque picante y unas dosis de auténtico gore, divertida, con una escritura sin florituras diseñada para hacer avanzar con fluidez el relato, con los suficientes giros inesperados como para mantener el interés del lector, El bueno, el feo y la bruja se lee en un suspiro y deja con ganas de más, y por suerte la serie continúa.
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Reseña de otras obras de la autora:

5 comentarios:

Lorena dijo...

Este libro me gustó más que el primero e hizo que me dieran ganas de seguir con la serie.
Ya leí el tercero, y solo puedo decir ¿para cuándo el cuarto?
Es cierto que Jenks se roba las escenas, me encanta ese personaje.

Jamie M. dijo...

Lo cierto es que yo voy con algo de retraso. Tengo el tercero a la espera de leerlo y la editorial ya ha anunciado el cuarto para noviembre próximo.

Será cuestión de ponerse las pilas, que si no se me van a acumular.

Saludos

Elwen dijo...

Pues me leí el primero hace ya tiempo y me quedé con dudas sobre seguir con el segundo. Al final me arriesgué a comprarlo y de momento ha seguido en mi estantería. Parece que la cosa mejora con respecto al anterior así que a ver si me animo a abrirlo y yo también me pongo las pilas.

Zanawsina dijo...

He estado a punto de comprarlo cuando me lo encontré en las estanterías del Carrefour, pero lo dudé dado que estoy con la Saga de Mundodisco y tengo libros pendientes para después.

Aún así, no sabía que hubiera un libro anterior y quizás me lo plantearé para más adelante.

Una reseña muy buena y muy amplia.

Jamie M. dijo...

Hola Elwen,
la verdad que a mí la serie me está gustando bastante. Tengo ya el tercero en la recámara para ser leído en cuanto tenga un poco de tiempo,que se me están acumulando los libros.

Bienvenida,Zanawsina,
la verdad es que es una lectura muy diferente al Mundodisco, que a mí también me encanta, por cierto, pero ten cuidado no te indigestes leyéndolo todo de golpe ;-), y lo recomendable en caso de estar interesada en las aventuras de esta particular bruja sería empezar por el primero de la serie para no perderse ciertos detalles importantes.

Saludos