domingo, 24 de mayo de 2015

Reseña: 7 Soldados de la Victoria

7 Soldados de la Victoria.
Vols. Uno a Cuatro.

Grant Morrison / varios ilustradores.

Reseña de: Francisco José Arcos Serrano.

ECC ediciones. Barcelona, 2014-2015. Título original: 7 Soldiers of Victory (contiene los 30 números de la serie americana). 224 páginas por tomo. Color.

Grant Morrison, una de las mentes más creativas del mundo del cómic, presenta su proyecto más rompedor y ambicioso hasta el momento. Siete Soldados de la Victoria es una historia épica de vida, muerte, triunfo y redención que explora la naturaleza del heroísmo y el sacrificio. Este primer volumen de cuatro presenta las hazañas de cuatro de los siete soldados: el Caballero Brillante, el Guardián, Zatanna y Klarion, el Niño Brujo. Cada uno de estos personajes aparece, de forma independiente, en una historia que redefine su propósito en el Universo DC. Pero sus historias se entrecruzan con las de los otros soldados, y cuentan una historia más grande sobre una devastadora amenaza global para la humanidad. Juntos, estos héroes reacios deben alzarse y trabajar juntos de algún modo para salvar al mundo... ¡sin encontrarse siquiera!

ECC nos presenta esta serie que sigue el orden recomendado por el propio Grant Morrison en cuatro maravillosos tomos en cartoné calcados de la edición americana  (recordemos que ya se publicó por estos lares hace algunos años con un orden caótico que perjudicaba sin duda el resultado final).

Hay que empezar diciendo que esta obra del guionista escocés no es fácil de desglosar en toda su amplitud, así que intentaré hacer una mirada lo más certera posible a este universo repleto de aventuras, agujeros de gusano y lucha encarnizada contra un Mal inmortal que intenta asolar nuestro mundo para destruirlo.

Haciendo un poco de historia diremos que Los Siete Soldados de la Victoria son un equipo que apareció por primera vez en el año 1941, cuyos integrantes eran El Vigilante, Crimson Avenger, Flecha verde, Speedy, Shining Knight, Star-Spangled Kid y Stripesy, creados por Mort Weisinger y Mort Meskin para la cabecera Leading Comics.

De este grupo se quiso hacer una nueva versión de la JLA que todos conocéis, pero el destino hizo que finalmente cada uno de estos integrantes fueran cambiando y variando con el tiempo hasta su última encarnación, y que no es otra que la ideada por nuestro calvo favorito escocés.

Una vez finalizada la lectura conjunta de estos cuatro tomos que conforman esta ‘7 Soldados de la Victoria’ sorprende por encima de todo el fresco tan innovador que aquí nos presenta un Morrison desatado, escribiendo tramas, historias y personajes de distinta índole que comparten a sí mismo algunas de las escenas aquí incluidas, dando como resultado una lectura adictiva (aunque caótica y muy enrevesada en ocasiones: no olvidemos que estamos hablando de Grant Morrison) en la que cada lector encontrará sus preferencias en cuanto a las 7 series de cabecera de las que consta la colección completa.

Hay que decir también que cada una de estas series está dibujada por un artista diferente, donde destacarían por encima de los demás un modélico Ryan Sook, Cameron Stewart (un artista que particularmente me encanta), y Frazer Irving, que no desentonaría para nada en el diseño de producción de una de las pelis clásicas de Tim Burton.

En otro grupo estarían (y por citar de nuevo a varios de ellos) un flojo Carlos Pacheco, un irregular Yanick Paquette (lo sigo prefiriendo en uno de sus últimos trabajos: La Cosa del Pantano) y un vistoso pero caótico Simone Bianchi, el cual llama la atención por su hiperrealista dibujo, pero falla por igual en las escenas de acción que se tornan turbias y confusas.

No podemos olvidar el GRAN capítulo final dibujado por un inmenso J H Williams III, donde asistiremos a la lucha final entre nuestros Soldados y los Sheeda (el origen de esta amenaza de seres os dejará con la boca abierta) donde podemos deleitarnos con unas brillantes composiciones de página que sirven a su vez de ruptura con “la cuarta pared”, otra de las características esenciales de Morrison.

Sin lugar a dudas una propuesta radical, revolucionaria e inteligente que sigue la estela de ponerlo todo ‘patas arriba’, señal de identidad de un creador que nunca se ha casado con nadie y que sigue siendo uno de los mejores guionistas del mundo mundial.