jueves, 3 de marzo de 2016

Reseña: La mirada extraña

La mirada extraña.

Felicidad Martínez.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Sportula. Gijón, 2016. Edición digital (epub). 405 páginas.

Nos encontramos ante un volumen que reúne cuatro historias que ofrecen a los lectores todas aquellas virtudes que la buena ciencia ficción debiera siempre atesorar, uniendo especulación sobre cómo podrían ser realmente otras inteligencias extraterrestres, reflexión, amena aventura, ideas interesantes y un derroche de sentido de la maravilla. Martínez plasma cuatro relatos intensos, profundos e inquisitivos, jugando sin complejos con todas las posibilidades que el género le permite, planteando variadas y muy diferentes sociedades alienígenas de forma consistente, y presentando exploraciones culturales que llevan al lector a cuestionarse a sí mismo. Una ciencia ficción sin concesiones, sin facilidades, que fuerza al lector a poner detalles de su parte, a dominar los referentes y a dejarse llevar por el relato para ir descubriendo las claves sobre la marcha, pero que se revela enormemente satisfactoria conforme se va introduciendo en los diferentes mundos que Martínez le sugiere. Una ciencia ficción llena de matices, con cuatro narraciones, cuatro novelas cortas, «independientes», pero interconectadas y complementarias de una forma cíclica, que presentan diferentes ángulos de unas mismas historias de dos en dos. Una ciencia ficción sugerente, madura, intrigante, que aúna gran profusión de «ideas» a un imaginativo uso de la prosa, y, algo vital, muy entretenida.

El primer relato, Fuego cruzado, lanza al lector, sin contemplaciones, a un planeta donde coexisten al menos dos razas antagónicas de seres inteligentes, dos culturas moldeadas por la geografía y las tradiciones, una de ellas enormemente violenta y la otra más «contemplativa» —aunque en absoluto indefensa—, y donde la llegada de nuevos actores procedentes de fuera del planeta va a desencadenar el tantas veces postergado enfrentamiento. Pero, la llegada de estos nuevos alienígenas no sólo es la excusa perfecta para desencadenar la ansiada guerra, sino que significa también el punto de cambio donde algunos individuos empiezan a cuestionarse y a ver su mundo y existencias bajo un nuevo prisma. Una historia con muchos niveles de lectura, en la que la autora juega con gran cantidad de conceptos, tanto lingüísticos como sociológicos, desde el enfrentamiento patriarcado-matriarcado hasta los problemas de comunicación cuando los hablantes no comparten unos mismos referentes, o incluso cuando sí los comparten pero no hay un verdadero deseo de entendimiento. Martínez tiene la habilidad de hacer palpables las diferencias entre cada una de las razas al mostrar sus discrepancias culturales, sus excéntricas jerarquías, su división en castas y las formas de establecerlas, sus intereses divergentes o sus modos de entender la misma existencia. Una historia que, sobre todo por la plasmación de todas estas distintas sensibilidades y por el uso creativo del lenguaje, requiere la máxima atención dado que la autora no da nada mascado y cada lector debe ir desentreñando las claves necesarias para interpretar el fondo de la narración.

En la segunda novela corta, En tierra extraña, Martínez cambia radicalmente de escenario —y de sociedad alienígena—. En una civilización tipo colmena, la llegada a la madurez de la hija de la reina significa el comienzo de una campaña de expansión hacia un planeta lejano y habitable donde establecer una nueva colonia. Pero, entre el general alborozo, no todos los individuos están contentos. Algunos elegidos para acompañar a la nueva reina penan por lo que dejan atrás, familia y hogar a los que jamás podrán volver. Si además las cosas en el planeta de destino empiezan a torcerse parece claro que el universo les ha jugado una mala pasada. El libre albedrío, la esclavitud o servidumbre que se convierte en tal, la obediencia ciega, la soberbia, la ambición, la predestinación, la preconcepción y la rigidez de ideas, y, de nuevo, los problemas de interpretación y comunicación ante seres inteligentes muy diferentes a uno mismo, juegan un importante papel en el desarrollo de la acción.

A continuación Los dioses de Amarán es un claro caso de la concisión y concreción que la autora ha trabajado en estos relatos. Como sucede en general con las cuatro novelas cortas del volumen, con las diversas tramas contenidas en esta historia otros autores hubieran estirado una o varias novelas «largas» desarrollando la gran cantidad de temas presentes. De hecho aquí hay momentos en que el relato parece estar alcanzando su fin natural cuando la autora imprime un giro y lo relanza por nuevos derroteros a cada cual más interesante. Amarán es un estudioso que descolla en habilidades mentales por encima de sus compañeros, pero su orgullo es precisamente su debilidad. Vive en una sociedad que busca la trascendencia, el abandono de la carne, y donde cualquier tarea física es vista como algo antinatural; pero un tropiezo con una compañera más apegada al esfuerzo de músculos y tendones que a la ciega dependencia de la mente, cambiará drásticamente su existencia. Martínez conduce de forma magistral a sus lectores para hacerles pensar que la historia se dirige hacia cierta resolución cuando un giro inesperado, una lluvia de meteoritos, imprime una nueva dirección e ímpetu al relato que, además, va a emparentarlo con una de las historias precedentes, ofreciendo el otro punto de vista antagónico y complementario, y ampliando lo ya narrado con esa mirada extraña que matiza los sucesos ya conocidos. La trascendencia, la natalidad, el orgullo, la empatía, la compasión, la búsqueda de referentes comunes, de puntos de encuentro… Y la incomprensión en tantas facetas. Si tan difícil nos es a veces comprender a la persona que tenemos al lado, a la que conocemos de siempre, ¿cómo podemos aspirar siquiera a comprender al recién llegado proveniente de otra cultura?

La narración que cierra el volumen, La perversión de la luz, vuelve atrás sobre una parte de lo narrado con anterioridad, ampliando la información y cerrando de alguna manera el círculo. Con un formato no demasiado original: una serie de grabaciones incompletas en primera persona que «alguien» va reproduciendo, el lector asiste al relato de hechos de gran importancia en la vida del acólito Ha’rem, desde el momento en que su mentor muere de forma sospechosa y él empieza a cuestionarse al estamento sacerdotal al que él mismo pertenece hasta el desenlace de las decisiones que toma conforme va adquiriendo más conocimientos sobre la realidad de la sociedad en la que vive. La manipulación de los poderosos, el sacrificio y la entrega desinteresados de unos pocos, el recelo entre las clases sociales que llevan a la imposibilidad de entendimiento, el remedio que es peor que la enfermedad aunque la intención primordial fuera benéfica… Son apenas unas pocas de las muchas variables en un cierre que redondea una trama precedente, explicando cómo se había llegado al estado de cosas anteriormente descrito. Aún siendo el más clásico de los cuatro relatos, no deja de ser brillante.

La mirada extraña ofrece, en efecto, cuatro —o unas cuantas más— visiones de sociedades auténticamente alienígenas y difíciles de aprehender, cada cual con sus modos de vida, sus puntos de vista, sus filosofías particulares, sus hábitos, tradiciones, religiones, sexualidades y formas de actuación totalmente originales, modeladas y justificadas por sus Historias, sus ecosistemas, sus genéticas o sus ambientes. Una lectura tan intelectualmente desafiante como satisfactoria en su desarrollo y plasmación en corte de aventura alienígena, con una escritura que denota gran gusto por el detalle, por la concisión, por los giros lingüísticos y por el buen y sano entretenimiento. Cuatro historias que de alguna manera echan luz sobre las propias limitaciones y carencias del ser humano, sobre la imposibilidad de entender a fondo al «otro», sobre los desafíos de la comunicación, de la traslación de las ideas o de la pérdida del mensaje entre diferentes idiomas e idiosincrasias. Mientras Martínez no deja de regalar de forma amena ideas subyugantes con las que disfrutar y sobre las que meditar, con mucho menos autores no tan imaginativos hubieran pergeñado toda una saga. Un desafiante guante lanzado para quien desee recogerlo y disfrutar con ello.

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Reseña de otras obras de la autora:

    Adepta. [El adepto de la Reina]. 
    Horizonte lunar.