miércoles, 27 de octubre de 2010

Reseña: Sombras sobre Baker Street

Sombras sobre Baker Street.

Varios autores (edición de Michael Reeves y John Pelan).


Reseña de: Alb Oliver.

La Factoría de Ideas. Col. Solaris Terror # 29. Madrid, 2006. Título original: Shadows over Baker Street. Traducción: Paz Fernández-Xesta Cabrera . 352 páginas.

Nos encontramos ante un libro que une dos mundos bastante diferenciados. Por un lado tenemos a los seguidores de H.P.Lovecraft, acostumbrados a un terror hacia lo desconocido y agobiante, donde la lógica parece no existir, y por el otro a los de Sir Arthur Conan Doyle, que disfrutan de un mundo en el que la lógica es la base para solucionar casos. Sombras sobre Baker Street es un libro en el que tenemos relatos cortos que sitúan al mejor detective del mundo frente a situaciones del universo creado por Lovecraft en La llamada de Cthulhu. Numerosos autores de prestigio dentro del mundo del terror, la fantasía o la ciencia ficción tales como Poppy Z. Brite, Barbara Hambly, Tim Lebbon o Brian Stableford, se reúnen para ofrecernos relatos cortos sobre cómo situarían al conocidísimo consultor de Scotland Yard dentro del mundo creado por Lovecraft. Entre ellos destacaría el relato de Neil Gaiman, autor de The Sandman, American Gods o Los Hijos de Anansi, titulado “Estudio en esmeralda” (guiño a Estudio en escarlata, la aventura en la que el doctor Watson y Sherlock Holmes se reúnen por primera vez) en la que el nuevo ocupante del 221B de Baker Street ya no es el Doctor John H. Watson. Dicho relato le propició a Gaiman el premio Hugo en el 2004, siendo una historia que cuanto menos, resulta atractiva.

Considerando que nos encontramos ante múltiples autores dentro de una misma obra, desconociendo este hecho sería difícil adivinarlo. Cada relato está empapado de la misma atmósfera sombría que encontraríamos leyendo a Lovecraft y podríamos afirmar que la parte referente a Sherlock Holmes pudiera ser obra póstuma de Conan Doyle, viendo la misma esencia de los personajes, e imitando los detalles previos a los casos de Holmes, como encontrarlo en su estudio fumando en su pipa y anticipando la llegada del inspector Lestrade u obteniendo datos sobre la procedencia de sus visitantes con el mero hecho de observar pequeños detalles en sus ropas. Cualquier seguidor de las historias de Holmes, y ligeramente interesado en cuentos de terror, posiblemente quedará satisfecho en el tratamiento que se le ha dado a los personajes, e incluso con el estilo literario que han usado en cada parte. Los interesados en Lovecraft, van a encontrar detalles claramente reconocibles, y referencias continuas a personajes y criaturas que habitan su siniestra obra.

Dentro de la cronología del relato, cabe indicar que los mismos Holmes y Watson que encontramos en la primera historia no son los mismos que encontramos en las siguientes, como si se tratara de versiones alternativas, cada autor ha trasladado a los personajes al mundo de horror de Lovecraft siguiendo su propio criterio, a mi parecer muy acertadamente, llegando a ser desde los clásicos compañeros hasta completos desconocidos. Ése es un punto añadido a la originalidad, así como que no siempre es Holmes quien protagoniza las historias, algunas de ellas están basadas en el propio Doctor Watson, Mycroft (hermano de Holmes, sorprendentemente, más inteligente que él) o cómo no, el Doctor James Moriarty, su eterno archienemigo. ¿Cómo incluir la fantasía de Lovecraft? Pues contando con la presencia del Necronomicón, referencias al propio Cthulhu, al árabe loco, Abdel Alhazred, o a los famosos primigenios, esperando su regreso a nuestro mundo.

¿Qué se le puede reprochar a un libro así? La respuesta es fácil. Tenemos un libro de cuentos cortos escritos por varios autores. Lógicamente cada autor escribe como sabe, y basándose en sus propias preferencias, por lo que tenemos unas historias que se centran más en unos aspectos de la mezcla. Podemos encontrar relatos basados casi plenamente en las aventuras del detective que tienen el mito de Cthulhu como algo muy secundario, y otros que reflejan obsesión compulsiva por el mismo. Asimismo, son historias cortas. Algunas de ellas parecen escritas bajo presión, vemos la introducción al caso, una mínima trama y el desenlace. En el caso de algunas historias, dan ganas de que se prolonguen, ya que consiguen introducirnos completamente en el mundo sombrío de Lovecraft, y cuando crees que la historia puede dar un giro te encuentras con que al detective ya no le hacen falta más pistas, y al volver la página ves cómo ha resuelto el caso.

En cuanto al estilo, habría que leer la versión original para poder apreciar matices entre los diversos autores, pero como ya he indicado antes, produce la sensación de estar leyendo a Conan Doyle. Tienes textos simples, redactados de una forma pulcra y descriptiva, cuando de repente empieza el estilo agobiante de Lovecraft y sientes como algo ha pasado en el texto, sobrecargado con la adjetivación. En otros encuentras el punto perfecto de mezcla de ambos mundos, siendo éstas las historias que más puede agradecer un lector que desconoce ambas obras. Ya sea por curiosidad o interés en los personajes o situaciones, es un libro que no resulta pesado, resultaría extraño que varios autores que utilizan dos temáticas basadas en lo misterioso y lo desconocido cayeran en ese error.