lunes, 13 de junio de 2011

Reseña: Los eternos

Los eternos.

Rafael Avendaño.

Reseña de: Alb Oliver.

Grupo Ajec. Col. Tangentes #1. Granada, 2011. 237 páginas

Primer libro de la Colección Tangentes, nueva línea del grupo editorial Ajec. Los Eternos, toca varios temas que la convierten en una lectura muy recomendable, basada en el tema de la reencarnación. No queda ahí, hablando de vidas pasadas, sino que nos mete en una conspiración a escala mundial que lleva siglos maquinándose.

La trama atrapa a Rob, un joven estudiante de la Universidad de Barcelona, físicamente poco destacable y socialmente un joven frustrado al que la chica que le gusta no hace caso.. Tras un incidente en un prostíbulo, es secuestrado junto con Leo, su mejor amigo desde la infancia, y un desconocido oriental, Siang, que será quien empiece a hablarle de su vida pasada. Todos ellos son trasladados a una fortaleza alemana, para descubrir que él mismo conoce la forma de huir de sus calabozos, ya que tiempo atrás y en otra vida fue uno de los máximos dirigentes de las SS.

Lo que Siang le descubre es que existe una organización secreta que controla el mundo, Los Trece, provocando las grandes guerras que todos hemos conocido para poco a poco tomar el control absoluto. Durante sus múltiples reencarnaciones su objetivo ha sido encontrar a sus miembros para despertarlos y darles sus recuerdos de vidas pasadas y así perpetuar su ciclo de poder. Siang le explica que pertenece a otro grupo, Los Guerreros de la Luz, cuya misión ha sido oponerse a Los Trece, al ser éste un grupo que se escisión de los primeros, abandonando sus ideales de vivir en armonía.

Para ello lo pone en contacto con el Maestro, uno de los pocos miembros de la orden de la luz que quedan, dado que de un tiempo a esta parte sus hermanos parecen haber desaparecido. El Maestro posee atisbos de una “visión remota” dado que estuvo en contacto con un artefacto que otorgaba ese poder a su poseedor, y actualmente es codiciado por Los Trece. Dichos resquicios de poder, le sirvieron para encontrar a Rob, pues el maestro está convencido de que él será el elegido que pondrá fin a su eterna lucha.

La cosa se complica cada vez más cuando le dicen que el líder de Los Trece, Yog-Sogoth, (que traducido de un antiguo idioma significa “aquél que domina el mundo”) sigue en estado latente, y Los Trece pretenden que recupere sus vidas anteriores.

Paralelamente conocemos a Viktor Andropov, antiguo KGB y miembro de los servicios secretos, experto en grupos nazis, y que tiene cuentas pendientes con un miembro de Los Trece. Desde el momento en que se une al grupo, tenemos al personaje fuerte, encargándose de las peleas en las que Rob apenas puede hacer nada, siendo también el personaje misterioso que contrasta con Siang, siendo ambos fríos pero con diferentes personalidades.

En lo referente al contexto del libro, está ubicado entre España y Alemania, lo que siempre me crea un gran contraste, como si la parte de la historia contada del pasado de Viktor Andropov o la ubicación del castillo que sirve como base de Los Trece me hiciera imposible creer en la ambientación española, en la que se narra la intervención de Rob en un acto de protesta en la universidad.

Luego, la temática es lo que hace interesante el libro, nos mete en el mundo de las organizaciones secretas, creando leyendas en torno a sí mismas para ocultase a la vista de todos. También aprovecha la actualidad mundial, comentando sobre su infiltración entre países musulmanes y el riesgo de una nueva guerra. También se molesta en explicarnos el origen de ambos grupos, el motivo de sus diferencias y la evolución de su enfrentamiento por la posesión del artefacto. Lo que en un principio parece ser algo místico luego viene a ser explicado como algo diferente, que intenta descubrir el lugar de la humanidad en el universo.

Básicamente también habría que destacar la introspección psicológica de Rob, entre quién fue en su vida anterior y quién es ahora, cómo utiliza los recuerdos heredados para ayudarles en su misión, y el contraste que sufre cuando compara las imágenes que tiene en su mente de la persona que fue y la que es ahora.

También me llamó la atención la cantidad de escenas de acción que incluye el libro, desde peleas y tiroteos a una escalada a un monte nevado, como una huida bosque a través. Realmente podrías visualizar todo lo que estás leyendo como si vieras un estreno de acción en la cartelera.

¿En qué partes falla la novela? Obviamente pertenece a la fantasía, si nos basamos en los orígenes místicos de los dos grupos rivales, en los que la mente humana les llevó a poder recordar eventos en sus vidas futuras, por lo que dos instrumentos tecnológicos inventados por los científicos nazis durante la Segunda Guerra Mundial, para mí no encajan con la ambientación. Uno de ellos se trata de un casco que posee visión nocturna e infrarrojos, que se opera con un tubo en el que se inserta la lengua, y el otro una armadura potenciadora física, que además otorga invisibilidad a quien se la pone. Quizá esa incorporación de elementos de la ciencia ficción pueda resultar un poco chocante al lector.

También como anécdota, descubrí un error en la continuidad del autor, en el que un personaje que desde el primer momento en que aparece solo habla en alemán, se dirige a otro que solo ha hablado en español y es respondido.

Ignorando esos detalles, Los Eternos, de Rafael Avendaño, para mí ha sido una lectura muy recomendable, quizá por haberla visualizado cinematográficamente, lo que habla bien del estilo del autor. Realmente amena, y con algunos giros argumentales y situaciones que hacen que gane en interés.