miércoles, 29 de junio de 2011

Reseña: Última generación

Última generación.
Un libro de “La Cultura”.

Iain M. Banks.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La Factoría de Ideas. Col. Solaris # 150. Madrid, 2011. Título original: The State of the Art. Traducción: Cristina Gómez Llorente.283 páginas.

Recopilación de relatos de Iain M. Banks, escritos y publicados a finales del siglo pasado, pero que siguen manteniendo plenamente su vigencia; aunque, a pesar de lo que viene indicado en la portada, tan solo dos de ellos pertenecen al ciclo de La Cultura, si bien es cierto que uno de ellos, el que da título a la antología, Última generación, es una novela corta que ocupa prácticamente la mitad del tomo; eso, unido a que el mismo se cierra con un ensayo sobre el tema bien puede llevar a perdonar el «engaño».

El volumen se abre con La carretera de los Cráneos. A lo largo de su carrera literaria a Banks siempre le ha gustado jugar con las ideas preconcebidas creadas en la mente del lector, de demostrar una y otra vez que las apariencias engañan y que no siempre puede uno fiarse de sus sentidos; el viaje en carreta por la célebre, aunque bacheada, carretera de los Cráneos formada por los huesos de los vencidos, en pos de alcanzar una lejana ciudad que se dibuja siempre en el horizonte se debe amenizar contando historias, aunque a veces no sean las más adecuadas. Con un toque deliciosamente surrealista y tan breve que es casi más una idea que un cuento, se hace simpático con una nada sutil ironía y un final algo descorazonador.

En Cortesía de la Cultura el lector va a asistir al chantaje a un expatriado de La Cultura, un individuo ―mujer ahora, antaño varón― que a pesar de haber querido dejarlo todo atrás no puede renunciar a lo que era y debe hacer frente a las consecuencias de las decisiones tomadas tiempo atrás; una dramática historia sobre giros equivocados que se mezclan con una peculiar historia de amor. Un episodio poco relevante de la historia galáctica, que quizá se podría haber abierto a más posibilidades, ya que no parece alcanzar todo su potencial.

Es Un acoplamiento extraño... e impar un relato ácidamente humorístico, una historia de amor ―o de enamoramiento, más bien― con un irónico «final feliz». Aprovecha Banks para ofrecer una diferente visión sobre un «primer contacto» y, una vez más, sobre las ideas preconcebidas que deberían ser cuestionadas antes de empezar el trabajo de campo. Delicioso en su brevedad.

Con El descendiente el autor realiza un cambio absoluto de registro a un tono mucho más dramático. Después de un accidente un hombre sobrevive dentro de su traje espacial gracias a una especie de simbiosis con la Inteligencia Artificial del mismo. Aislado dentro de su propio sistema vital en un mundo extraño, deshabitado y hostil a la vida, el superviviente debe caminar hacia un lejano punto de encuentro con la esperanza de que todavía haya alguien esperándole. Su esfuerzo se convierte en un conmovedor relato sobre la lucha por la pervivencia, por dar un paso más, por no rendirse ante la adversidad absoluta. De nuevo juega Banks con las percepciones, con los pequeños detalles que van marcando el camino para imprimir un giro final que cambia la interpretación que el lector se había creado hasta el momento. A pesar de su indudable interés y, al contrario que alguno de los relatos anteriores, se hace algo largo para su contenido, innecesariamente estirado.

Es Operación limpieza otra muestra del humor del autor; un relato que versa sobre ciertos «obsequios» de procedencia aparentemente alienígena que van posándose en distintos lugares de la superficie terrestre conteniendo tecnologías enormemente adelantadas y que podrían dar una supremacía técnica al país que consiga hacerse con ellos y dominar su funcionamiento. Otra vez nada es lo que parece y la moraleja final no puede ser más demoledora para el ego humano. La forma de enfrentarse a los objetos, la manera de estudiarlos y de intentar abrirlos, y los destinos a los que se supone se va a aplicar los descubrimientos propiciados por la novedosa tecnología, plasma un veraz retrato de la Humanidad, aunque no sea precisamente nada halagüeño.

Con Retazo Banks factura un relato fuera del género de la ciencia ficción llamado a remover conciencias y que trata sobre los peligros de una interpretación radical de la religión, sobre el fundamentalismo, sobre el terrorismo ―o la llamada absurdamente «guerra santa»― y sobre el poder de los libros. En forma de la carta de un padre a su hijo contándole la experiencia de varios años, ofrece un final que resulta como un puñetazo en el estómago; un final para el que es necesario, no obstante, estar en poder de las claves necesarias para interpretarlo y sin las cuales se perderá gran parte del mensaje y de ese giro postrero que ofrece la verdadera dimensión del drama del relato. Sin importar el género es, sin duda, un texto para reflexionar.

Y por fin se alcanza el plato fuerte del volumen con Última generación. La Cultura realiza un primer acercamiento a La Tierra; en la primavera del año 1977 d.C. la Unidad General de Contacto Arbitraria inicia una misión de estudio preliminar con diversos operativos infiltrados en la sociedad humana. Una misión que le va a permitir al autor diseccionar las virtudes y defectos ―pasados, presentes y futuros― de esa sociedad a través de la visión y los estándares de los alienígenas galácticos y las personas que deben decidir sobre la intervención o no en el planeta: los sistemas políticos, la anarquía, el capitalismo, los totalitarismos, la tendencia bélica innata, el amor, la música, y el arte... Banks despliega toda su batería de crítica social enfrentando a la Humanidad con una visión ajena y extraña, al tiempo que saca a la luz las contradicciones internas del conglomerado estelar que él mismo ha creado. Lo cierto es que, si se es seguidor de La Cultura, solo por esta obra merece la pena todo el volumen. Para el no iniciado, lo cierto es que la cercanía del escenario hace que, tal vez, se pierda algo de la sutilieza y los giros sorprendentes de otras obras del «corpus», el pirotécnico despliegue de maravillas tecnológicas o la fascinación por las imaginativas descripciones de sociedades y seres alienígenas, impidiendo en parte hacerse una idea cabal de lo que es La Cultura; pero, sin duda, se trata de una buena introducción a la misma.

Se llega así a Interferencias. Banks, de vez en cuando gusta de ser «experimental» y este relato es su forma de demostrarlo. La verdad es que no me atrevo a calificarlo de alguna manera, pues confieso que no he conseguido encontrarle el sentido más allá del epatar al espectador. Para el lector anglosajón, que seguramente tenga alguna clave más de lo que está hablando el autor sobre su sociedad natal, es posible que tenga algún interés; algo que no puedo asegurar para los foráneos. Prometo releerlo a ver si saco algo más en claro, aunque sinceramente lo dudo.

Y cierra el volumen Unas cuantas notas sobre la Cultura. Un muy interesante y esclarecedor ensayo sobre determinados aspectos de La Cultura, sobre su formación, su Historia, las naves estelares y las IAs, la manipulación y «mejora» genética de sus ciudadanos, sobre Contacto y Circunstancias Especiales, los Orbitales, los nombres de sus habitantes y su vida diaria, y otras muchas facetas del funcionamiento de esta civilización galáctica. Interesante y esclarecedor, sobre todo porque son temas que se han podido ver desarrollados a fondo posteriormente en diversos libros del autor.

En genera Última generación recoge un agradable conjunto de relatos, con más aciertos que fallos, con algunos de ellos sin demasiado impacto debido a su extrema brevedad, y que seguramente no deba faltar en las estanterías de los seguidores de La Cultura. Para quien no conozca la obra de Banks, esta puede ser una muy buena forma de acercarse a sus temas y forma de narrar, aunque es de ley advertir que solo con lo presente es imposible hacerse una idea completa de la profundidad, variedad y sutileza de las novelas de La Cultura, que en general y sin desmerecerlo, destacan muy por encima del material aquí ofrecido. El autor gusta de coger las convenciones comunmente aceptadas y darles la vuelta de formas particularmente retorcidas llevando a la mente del lector insospechadas reflexiones, invitando a ir sacando unas conclusiones que inevitablemente terminan por los suelos con un absoluto cambio de óptica, y eso es algo potenciado en sus novelas. Interesante y sugerente, aunque no estrictamente imprescindible.