domingo, 17 de julio de 2011

Reseña: Corazón mecánico

Corazón mecánico.

Jaclyn Dolamore.

Reseña de: Jamie M.

Versátil. Col. Versátil juvenil. Barcelona, 2011. Título original: Magic under Glass. Traducción: Patricia Sánchez Maneiro. 300 páginas.

Nimira es una “chica bombacho”, una danzarina y cantante exótica que actúa en un vodevil de mala muerte entre perros adiestrados y acróbatas, emigrante en busca de fortuna en el reino de Lorinar proveniente de la lejana Tassim de la que salió cuando su madre murió y su padre cayó en desgracia, no ha tenido suerte en la vida hasta que un apuesto caballero y mago, el señor Hollin Parry le ofrece la oportunidad de cantar junto a un autómata pianista de forma y tamaño humano, una auténtica obra de arte mecánica de delicada factura y engranajes, que ha adquirido recientemente. La joven no se lo piensa demasiado y se traslada desde la populosa ciudad de New Sweeling a Vestenveld, la propiedad campestre del señor Parry, donde empieza a ensayar con el invento mecánico a pesar de las insinuaciones de que todas las chicas elegidas anteriormente huyeron del lugar alegando que el autómata estaba embrujado.

Pero Nimira es una mujer práctica y sabe que no puede permitirse volver a su antigua vida, así que cuando, tras darle  cuerda, el exquisito pianista mecánico intenta comunicarse con ella, en vez de huir como sus predecesoras, hace lo posible por mantener el secreto al tiempo que intenta desvelar la verdad que se esconde dentro del mecanismo de relojería. ¿Será cierto que hay un espíritu atrapado en el corazón del maniquí pianista? Y si es así, ¿cómo podría liberarlo?

Sin poder confiar realmente en nadie, sufriendo en sus carnes el dolor del racismo imperante en la sociedad en la que le ha tocado vivir, la joven tendrá que poner su propia vida en riesgo para sacar a la luz oscuros secretos relacionados con la política y los hechiceros de Lorinar. De las acciones de la joven, de sus intentos de resolver el misterio que esconde la personalidad oculta dentro del autómata podría muy bien depender el mantenimiento de la tensa paz entre humanos y seres feéricos.

La novela es un auténtico, delicioso, frágil, sencillo y breve cuento de hadas, lleno de intriga, de hechizos, de corrupción política, de amores imposibles y prohibidos, de secretos inconfesables y viles chantajes, y con príncipe encantado incluido, aunque en esta ocasión, como los tiempos mandan, sea la joven doncella quien deba acudir al rescate del mismo. Dolamore ha creado su mundo basándose, obviamente, en el Imperio Británico victoriano y colonial, llenándolo de magia y misterio, de seres feéricos, de pequeñas hadas de jardín, de nigromantes y de espíritus que deben realizar las tareas que dejaron inacabadas antes de poder “pasar” al otro lado y atosigan a los pocos vivos que pueden comunicarse con ellos en su intento de conseguirlo.

Nimira es una heroína diferente, de piel oscura en una sociedad “blanca”, decidida pero no temeraria; dispuesta a luchar cuando sea necesario, aunque físicamente no sea demasiado fuerte, no se avergüenza de llorar cuando la situación la supera o le rompe el corazón; inteligente, orgullosa de sus raíces, pero realista con lo que le ha tocado vivir después de emigrar de su patria, bondadosa, algo pragmática y cabezona; de fuerte carácter, pero capaz de adaptarse a las circunstancias y de pedir ayuda cuando la necesita.

A su lado, Hollin Parry es una persona contradictoria, fácilmente influenciable, soñador, un poco veleta, consciente de sus acciones de las que no termina de hacerse responsable, además de que bajo presión toma decisiones que no siempre son las más correctas sino las menos conflictivas. Parry vive de alguna forma a la sombra de su difunto padre, viviendo en una gran mansión llena de los “trofeos” de su progenitor e intentando hacer honor a unas convicciones heredadas que parecen no ser las suyas propias. Melancólico y poco decidido, tiene siempre presente el recuerdo de su esposa fallecida, Annalie, como un lastre en su corazón.

Enfrente, el señor Smollings, el retorcido presidente del Consejo de Brujos, jefe de la facción de los hechiceros que buscan declarar abiertamente la guerra al mundo feérico; ladino, racista hasta la médula, egoísta, traicionero y dispuesto a cualquier cosa con tal de conseguir sus objetivos.

Bajo el enfrentamiento que se avecina, existe en el libro un triángulo sentimental (casi cuadrado en realidad) que no llega a dominar la trama, sino que le da sustento mientras la autora profundiza en el misterio del autómata, en las relaciones de los hechiceros con el reino de las hadas y con la situación en general que parece abocar a los dos reinos a una futura e inevitable guerra. El romance se siente así un tanto apresurado, sin que la autora le haya dado, a través de los hechos, el tiempo necesario para madurar de forma verosímil ni a establecer auténticos sentimientos, pero al mismo tiempo resultando enternecedor y dulce, más basado en el deseo de ayudar al “otro” que en un amor profundo.

Con un argumento sencillo y bastante lineal, con una prosa muy agradable y sin complicaciones, aunque ciertamente poética en ocasiones, Corazón mecánico es un libro destinado a un público joven que se termina de leer casi sin que se de uno cuenta, que se hace demasiado breve y escaso (en el sentido de que “sabe a poco”, que uno desearía que continuase, que hubiera más), que quizá hubiera necesitado de algo de profundidad añadida, de una mayor exploración en las descripciones del mundo, de la magia, de Lorinar, de sus habitantes y su sociedad, del reino de las hadas, de la hechicería y la nigromancia, de los espíritus, de los antecedentes históricos de cómo se había llegado a esa inestable situación...

Lo cierto es que parece que falta algo de “carne en el asador”. Con un ritmo engañosamente suave, donde todo fluye de manera dulce, sin estridencias, y el lector se va introduciendo casi sin darse cuenta en el drama que se está viviendo hasta que todo estalla en el acelerón final. Un final que deja un sabor agridulce ante la resolución de la trama general y lo ambiguo de su cierre, y que invita a una continuación que, en efecto, llegará en 2012 al mercado anglosajón con el título de Magic under Stone. Una pequeña delicia como debut de la autora.