miércoles, 20 de julio de 2011

Reseña: Maldita novela

Maldita novela.

Roberto malo.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Mira editores. Col. Narrativa Mira # 101. Zaragoza, 2007. 197 páginas.

En la que fuera su primera novela Roberto Malo plantea un irresistible juego metaliterario, jugando tal vez con sus propias experiencias y miedos para dar el salto de unos textos más breves, los relatos, a un formato mayor, la novela. Y lo hace con un truco de prestidigitador en el que ofrece una novela que en realidad son muchos y maravillosos cuentos que terminan teniendo una fuerte unidad temática, con una presentación, nudo y desenlace, incluso un prólogo y un epílogo, una dedicatoria y una cita, como toda novela que se precie debe tener.

El autor hace gala de su particular humor y de su gusto por los sueños, planteando una historia donde lo onírico, lo real y la locura van de la mano en una mezcla irresistible. Divertido y mordaz, dulcemente poético en ocasiones, puntualmente irónico, rezumando amor por el hecho creativo en todo momento, entregándose a sus personajes, dotándolos de vida más allá de las páginas que los encierran.

Maldita novela es un puzzle que se compone de 60 piezas de carácter casi minimalista, puestas en orden, eso sí, pero a la vez destinadas a descolocar las percepciones del lector. Malo mezcla sin rubor los estilos, los géneros, las temáticas, el foco de atención, la prosa y la poesía. Sabe que para que un lector se interese por un protagonista como personaje debe sufrir, deben pasarles cosas que le pongan en una situación difícil antes de que las nubes empiecen a clarear. Y qué mejor que relatar el difícil camino de un escritor por ofrecer su primera obra larga, sobre todo cuando el mismo se encuentra lleno de piedras con las que tropezar.

Con una trama que parece manifiestamente autobiográfica, Malo, un cuentista de largo recorrido  reconocido, hace que su protagonista, escritor de cuentos con varias antologías publicadas, se plantee la pregunta que todo aspirante a «juntaletras» debe cuestionarse en algún momento si quiere hacer avanzar su carrera: «¿Para cuándo la primera novela?» Y Julio Martín, el protagonista de este divertido enredo, sabe que ha llegado el momento de lanzarse a la  piscina, de ponerse a escribir un texto más largo de sus habituales relatos. La decisión la tiene, pero le falta la inspiración. De todas maneras eso no es nada que no se solucione con trabajo y más trabajo, así que se sentará delante de su antigua máquina de escribir y se pondrá manos a la tarea.

Como un “juego de cajas chinas” se define acertadamente esta novela, un juego de sorpresas donde el lector termina desubicado y sin saber de dónde le va a venir la próxima ocurrencia. Un libro que es parte biografía, parte novela negra, parte libro de poesías, parte diario de sueños, parte libro de autoayuda con consejos para futuros escritores –si es que alguno se atreve después de leer este–, parte paño de lágrimas, parte teatro del absurdo y parte club de la comedia. Y de todo esto que podría haber terminado como un batriburrillo sin sentido emerge una Maldita novela terriblemente coherente, cuyos ladrillos, todos de diferente formas y tamaños, terminan encajando de forma perfecta, sin fisuras, dando fe de una labor de maestro artesano que sabe lo que se trae entre manos y los construye con enorme inteligencia. El edificio resultante es extrañamente atractivo.

Lo cierto es que Malo hace trampas y esta, su primera novela, es en realidad una amalgama de cuentos y relatos emparentados que dan muestra de su amplia gama de registros. Cada sueño del particular «Diario de sueños» de Julio Martín es una pequeña joya con mensaje en sí misma. Cada capítulo es una pequeña historia con su propia idiosincracia, continuando algunos en otros, mezclando la historia del escritor con la historia que está escribiendo con los sueños que está soñando. Y lo hace pasando del costumbrismo a la comedia sin apenas transición ni altibajos, sin que nada chirríe ni esté descompensado. Y por encima de todo flota una sensación onírica y poética realmente poderosa, una sensación de irrealidad que solo se da en los sueños que Malo transmite a la perfección a sus lectores. Esa estructura aparentemente inconexa es, sin embargo, uno de los fuertes de la narración, potenciando cada uno de los elementos que por separado quizá no dirían mucho, pero que unidos llegan a emocionar.

Después de Maldita novela, Roberto Malo ha publicado ya unos cuantos libros más, pero en este, en parte homenaje y en parte parodia de todo lo que ama, ya se encuentra todo lo que habría de conformar su obra literaria posterior: el amor a lo absurdo, el humor mezclado con una pizca de drama y pesadilla, los sueños, la novela negra y detectivesca, la poesía etéreamente onírica, el toque picante de un leve erotismo... Posee además interesantes reflexiones sobre el gremio literario, sobre los escritores y sus editores, sobre los trucos literarios y las bajezas del mundillo, escritas con una prosa efectiva y cercana fácil de seguir y agradable de degustar. Una novela corta que entretiene, divierte y por ratos emociona. Si se ha disfrutado con agrado de otras obras de Roberto Malo esta no debe faltar en las estanterías y si todavía no se ha leído nada del autor ¿qué mejor que empezar por su primera novela –corta, eso sí–? Entre la locura y el desparpajo, Roberto Malo, cuentacuentos y animador sociocultural, conoce muy bien su oficio y se ofrece directamente al espectador, lo hace cómplice, lo encandila y lo sorprende. Merece la pena escucharlo o, más bien en este caso, leerlo.

3 comentarios:

roberto dijo...

Gracias por la reseña, Santi. Me ha emocionado.

Yago dijo...

Gracias a tí por escribir esta maldita novela. Todo el mérito es tuyo, yo solo he intentado plasmar todo lo que me había gustado.

Saludos

Marcos Callau dijo...

una excelente reseña para una novela muy divertida y nada maldita.