Jo Walton.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Tras sorprendernos gratamente con la muy recomendable Garras y colmillos,
La trama se desarrolla en dos líneas paralelas: Por un lado el lector sigue la historia a través de la narración en primera persona de Lucy Kahn, antes Lucy Eversley, casada con David, un judío no muy bien visto por el grupo de amistades de Lucy ni, sobre todo, por la madre de la misma. Por otro, el objeto de la narración se traslada, esta vez en tercera persona, a la investigación que sobre el suceso lleva a cabo el inspector Charmichael, de Scotland Yard. A través de una estructura literaria de capítulos alternos entre una y otro, el lector asistirá al desarrollo de los acontecimientos, observando casi desde el principio como las dos historias, los datos que van descubriendo ambos no terminan de concordar, produciéndose importantes discrepancias que indican, sin duda, la existencia de gato encerrado en las distintas versiones del asesinato y de su mano ejecutora.
El círculo de Farthing se presenta así como la típica historia policíaca, donde los implicados tienen que resolver el misterio de la identidad del asesino y las motivaciones que se ocultan tras su acción; pero el lector pronto se da cuenta de que el libro encierra mucho más, en su trasfondo, de lo que se podría pensar en un principio. Walton desarrolla una inteligente ucronía en la que el horror de una Europa dominada por el nazismo planea sobre toda la trama: el sufrimiento de los discriminados judíos; la hipocresía de una sociedad británica que da la espalda al continente para poder vivir sus en apariencia idílicas vidas ciegas a la barbarie fascista que amenaza con instalarse silenciosamente dentro de ellas mismas, la demonización de los bolcheviques tomada como excusa para aplastar cualquier movimiento obrero…

Da muestras la autora de una escritura muy fluida, muy imbuida de la forma de narrar de las novelas policíacas de mediados del siglo pasado (época, por otra parte, en la que se sitúa la propia narración) tanto en la forma como en el fondo, aunque la temática desvele un horror que sólo se puede considerar con el desapego que da la distancia de los años. El círculo de Farthing, como un cóctel preciso, contiene las dosis justas de misterio y dramatismo, de un humor contenido muy británico y de ciertas llamadas a la reflexión.
“¿Y si una democracia se hubiera vendido al fascismo?”, inquiere la portada, pero lo que en verdad se nos relata dentro es cómo Gran Bretaña cierra los ojos y le regala a Hitler el resto de Europa y la posibilidad de concentrar todos sus esfuerzos bélicos en la campaña del Este. Uno de los protagonistas reflexiona sobre cómo han abandonado a sus aliados y se pregunta entonces para qué lucharon y murieron durante dos años los jóvenes del país, para qué sufrieron los bombardeos los habitantes de Londres, para qué fallecieron tantos civiles, si al final, y tan sólo por designios políticos y por ambición personal, sus dirigentes pactaron con el fascismo comprando su propia tranquilidad.
Al final, parece decir Walton, en ese mundillo cerrado y endogámico de la alta política, el aliado de ayer puede ser perfectamente tu enemigo de hoy; y las trampas y encerronas son ley de vida. Aprovecha la autora para hacer un juego de palabras con el título original, ya que “Farthing”, además del lugar donde se desarrolla prácticamente toda la acción de la novela y que da nombre al grupo que negociara la “Paz con Honor”, es también el nombre que recibe la moneda inglesa de un cuarto de penique, detalle que tendrá su relevancia a lo largo de la trama, y que, de alguna forma, quiere manifestar lo que de verdad valen los que buscan el poder en su beneficio.

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Reseña de otras obras de la autora:
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