viernes, 6 de octubre de 2017

Reseña. Hijos del hielo

Hijos del hielo.

David Jasso.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Cazador de Ratas Editorial. Col. Pequeño formato # 3. Cádiz, 2017. 189 páginas.

Publicada originalmente en 2011 dentro de la antología “Nuevas leyendas aragonesas” de Mira editores, Cazador de Ratas recupera esta obra con una preciosa edición en bolsillo como tercera entrega de su nueva colección de novelas cortas Pequeño formato. Acostumbrados a la presencia de mentes oscuramente perturbadas en las obras de Jasso, lo cierto es que esta novela tan sólo encierra una desgarradora historia de amor desencaminado: la de una mujer, aparentemente esteril por los hijos de un viudo que trabaja para su marido. El amor a veces también produce monstruos y este es un caso claro. Como bien dice la narradora casi al mismo principio, el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones, y aquí se demuestra que en ocasiones intentando hacer un bien, aunque sea con intenciones secretamente egoístas, o precisamente por ello, se obtiene un resultado francamente desgraciado. Amor, traición y venganza, y un destino cruel.

Neverón de La Culroya
Eliseo tiene la concesión de la explotación de los neverones —unos profundos agujeros excavados en la tierra protegidos por unas casamatas y donde se almacenaba en invierno la nieve que, compactada y convertida en hielo, durante el resto del año había de enfriar las fresqueras de los hogares de las ciudades cercanas— de Fuendetodos, a 44 kilómetros de Zaragoza, aunque ante la competencia de las nuevas fábricas instaladas en la capital el negocio es cada vez más deficitario. Eliseo está casado con Rosa, una mujer que a pesar de todos sus anhelos no ha conseguido darle un hijo a su marido y que, hija de su tiempo, se echa la culpa a sí misma de esa falta. El destino o la pura mala suerte va a querer que uno de los empleados de Eliseo, Manuel, se quede viudo con dos niños pequeños a su cargo, en cuyo cuidado el matrimonio se ofrecerá ayudarle, encariñándose ella quizá demasiado con los pequeños.

Las cartas están echadas y el drama preparado cuando se mezclen sentimientos y deseos en contradicción. Negocios, relaciónde dependencia jefe-empleado, dinero, maternidad, amor... Un drama que Jasso construye con mimo y meticulosidad, ofreciendo todos los detalles necesarios, todas las pinceladas de la vida en Fuendetodos a principios del siglo XX que van prepararando un primer desenlace tan angustioso como certero. No da puntada sin hilo y consigue que el lector se implique a fondo en el relato, calándose de humedad y frío con los actores del drama. Un frío ambiental, de nieve y ventisca, que se traslada al corazón de los protagonistas, congelando sus entrañas y conduciéndolos a un final que, gracias a los incisos de una narradora en primera persona que va adelantando algunos acontecimientos, se antoja inevitablemente trágico. Una tragedia que se ve venir pero que no hay manera de evitar.

La novela, al menos en su primera parte, la más larga, no es estrictamente un libro de terror, sino más bien de angustia, dolor y mucha tensión. Es una historia de cosas que se tuercen en principio de la manera más inocente y que luego ya no tienen solución. Jasso no necesita de violencia física para llamar la atención; no, cuando la violencia psíquica juega mucho mejor el papel atormentador. Comienza con un relato plenamente realista, costumbrista incluso, retratando una forma de vida en extinción, la de los trabajadores del hielo que tenían que hacer largos viajes nocturnos hasta la ciudad para transportar su mercancía. De unos hombres acostumbrados al trabajo duro que son conscientes de que este tiene las horas contadas pero no por ello dudan en luchar con todas sus fuerzas, incapaces de renunciar a su forma de vida, contra el destino juguetón que les tiene guardada una muy mala pasada. El relato incluso incorpora coloristas referencias históricas, como la presencia de cierto pintor en busca de la casa natal de Goya y su interés en comprarla, que le dan una mucho mayor consistencia al conjunto. De esta manera, por el crescendo de tensión que se sospecha va a terminar en inevitable tragedia, Hijos del hielo está más emparentada con una obra como Día de perros, en donde la acción muestra un encadenamiento de circunstancias que conducen a una irreparable consecuencia, antes que a novelas abiertamente inquietantes y terroríficas como Disforia o Lo que ves cuando cierras los ojos.

Interior de La Culroya en la actualidad
La segunda parte de esta novela, situada ya en el Fuendetodos actual, cambia no obstante los parámetros del relato y sí que juega algo más con el terror psicológico, con el escalofrío que producen ciertas situaciones e imágenes, consiguiendo por el camino poner en perspectiva algunos de los eventos de la primera parte y su angustioso final que parecía perfectamente cerrado. Y es ya la Nota con la que el autor termina la novela la que deja impactados a sus lectores, estremecidos hasta la médula, sin llegar a saber si el autor sigue jugando todavía con sus perspectivas, si lo que cuenta sucedió realmente o se encuentra todavía inmerso en la ficción. Eso es lo auténticamente aterrador.

Hijos del hielo es una novela sobre personas, sobre el amor, los deseos del corazón y los actos impulsivos a los que los mismos arrastran, y es de admirar, o de temer, la capacidad de Jasso de adentrarse en la psique de personas en un estado de enajenación mental hasta diseccionar su alma de una forma de lo más humana y sincera, ya sean un psicópata desequilibrado en obras anteriores o de una mujer arrastrada por su irrefrenable deseo de maternidad en la que nos ocupa. Parece que tiene la perfecta capacidad de meterse en las cabeza de los perturbados y describir todos los procesos que llevan a esa persona a tomar las decisiones que toma, por muy alienantes o aterradoras que sean. Lo que comienza como un acto de conmiseración movido por la pena termina desencadenando unos acontecimientos que nadie podría haber visto venir. Porque la casualidad también juega en esta historia y de la forma más cruel, conspirando para que la sangre termine salpicando de rojo el hielo.

Es una historia de amor, porque en realidad los lazos del amor unen a todos los protagonistas de una manera u otra, lo que hace más dolorosa la traición. Pero es también una historia sobre los que se quedan atrás, los que son atropellados por la industrialización, que ven cómo su medio de vida, antaño duro pero boyante, queda obsoleto. Una historia de desesperación y medidas al límite, de trabajadores explotados y señoritos indiferentes. Es de destacar cómo Jasso siempre consigue introducir, aunque sea de una forma soterrada, unas pinceladas de crítica social y de denuncia de las injusticias aunque sean de algún modo motivadas por la simple indiferencia, mientras sus personajes se mueven entre el amor, la traición y la venganza.

Es una historia, una novela, que va a congelar los corazones, pero no puede dejar frío a nadie.
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