lunes, 18 de abril de 2011

Reseña: Un talento para la guerra

Un talento para la guerra.

Jack McDevitt.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La Factoría de Ideas. Col. Solaris ficción # 141. Madrid, 2010. Título original: A Talent for War. Traducción: Susana Cella. 318 páginas.

Alex Benedict es un tratante de antigüedades de cierto éxito que debe regresar a su antiguo hogar en el planeta Rimway cuando su tío Gabriel, el hombre que lo crío en su infancia y un importante arqueólogo «independiente», es dado por muerto en la desaparición en un vuelo rutinario de la nave Capella, y él es nombrado su único heredero. Pero cuando llega a la casa descubre que alguien ha entrado en ella a robar; un robo que parece destinado a ocultar la desaparición de un archivo sobre el proyecto en que Gabe se encontraba inmerso últimamente. La falta del archivo espoleará la curiosidad del protagonista por descubrir qué era aquello tras la pista de lo que se encontraba su tío, dedicando gran parte de sus recursos a iluminar algo que llevaba muchos años oculto.

Un talento para la guerra, publicada originalmente en 1994 ― que ya tuvo en su momento una edición en español de la mano de Ediciones B en su colección Nova, y es recuperada ahora por La Factoría―, es cronológicamente la segunda novela en la bibliografía de McDevitt y daría muy posteriormente a una serie con Alex Benedict como protagonista ―cuya segunda entrega, Polaris, data de 2004―, siendo un muy buen ejemplo de lo que la narrativa del autor iba a ofrecer posteriormente: Una ciencia ficción de intriga, casi thrillers, con un gran componente de investigación histórica y arqueológica, con un ropaje de aventura lleno de giros imprevistos y grandes revelaciones galácticas.

En esta ocasión la reconstrucción de la «vida y milagros» de Christopher Sim, el héroe de guerra que consiguió unir a la Humanidad contra el Ashiyyur, unos alienígenas telépatas que amenazaban la expansión humana, es el hilo conductor de la novela. McDevitt consigue transmitir a la perfección el esfuerzo invertido en la investigación, los callejones sin salida a los que les conducen determinadas pistas que parecían muy prometedoras, la frustración de los investigadores al no poder ir directamente a las fuentes y tener que contentarse con datos de tercera o cuarta mano, o la de saber de la existencia de documentos que podrían resultar enormemente esclarecedores y no poder encontrarlos, o la de encontrarse versiones contradictorias entre supuestos testigos directos que no hacen sino complicar las líneas de investigación, o la de la falta de colaboración y los silencios obtenidos desde los más diversos estamentos cuando se cuestiona la historia oficial...

McDevitt factura una space opera que, a pesar del título, no es especialmente «bélica», no ofrece grandes batallas, al tratarse de la reconstrucción «histórica» de ciertos hechos de la guerra contra los “Mudos”, los alienígenas del Ashiyyur, a través de la figura de ese héroe mítico en torno al cual se configuró la Resistencia de la Humanidad como figura inspiradora. No es en la práctica ciencia ficción militar, ya que la guerra se encuentra tan solo en el trasfondo, 200 años en el pasado del protagonista, y aunque se describen algunas acciones de combate se hace desde el punto de vista del estudioso, del observador, y no del participante, lo que produce un distanciamiento de las batallas que no les resta, no obstante, su interés.

La figura legendaria del héroe, la construcción de un espíritu unificador en torno a una persona inspiradora, la manipulación partidista de la Historia, la demonización del enemigo, el Romanticismo de las grandes epopeyas y los gestos desesperados... Toda una mitología ha crecido en torno a la figura de Sim, de los compañeros que estuvieron a su lado en aquellos difíciles, y confusos, momentos, y de todos los sucesos en los que participaron. Alex y su acompañante Chase, una piloto de naves estelares que había sido previamente contratada por Gabe Benedict y que no dudará en sumarse a la aventura para ver dónde les lleva, deberán podar las ramas del bosque para encontrar aquellos hechos que son Historia, que relamente sucedieron, y los que pertenecen tan solo a la ficción de exaltación al héroe, a pesar de que quizá lo que encuentren no les guste demasiado, o no sea en absoluto lo que se esperaban.

Los protagonistas se encuentran así con un misterioso rompecabezas entre las manos, del que ni siquiera tienen todas las piezas, y con desconocidos pero poderosos enemigos enfrentándose a ellos aparentemente decididos a que no lo resuelvan. Buceando en los diferentes archivos, rastreando indicios nimios, entrevistando ―o intentándolo― a todas aquellas personas que pudieran conocer algún dato relevante, profundizando en antiguos textos, sumergiéndose en recreaciones y simulaciones virtuales de los hechos narrados, viajando de un mundo a otro en pos de cualquier pista que pudiera iluminar un poco las versiones incongruentes de detalles contradictorios, buscando las piezas verídicas y desechando las inventadas... finalmente se van a ver envueltos en una intriga que pondrá sus convicciones patas arriba y sus vidas en un terrible peligro.

McDevitt ofrece una representación de un futuro muy tecnificado, con un abundante uso de la realidad virtual como forma de comunicación y con naves capaces de viajar más rápido que la luz, con vehículos voladores para desplazarse de un punto a otro de los planetas e Inteligencias Artificiales capaces de interactuar con los humanos. Y si bien es cierto que el escenario y la historia en que se ven envueltos los protagonistas son fascinantes, quizá sea precisamente en el desarrollo de las personalidades y interacciones entre ellos donde más cojea el relato. Supeditados en todo momento a la propia investigación, poco se llega a profundizar en sus vidas y formas de ser, en sus sentimientos y emociones, llegando el lector a implicarse mucho más con las figuras que se van recreando de los antiguos luchadores a través de viejos textos que con los directamente implicados en el primer plano de la narración.

Y es que Un talento para la guerra es más la historia de cómo se conforman las leyendas, de cómo una idea puede mover el mundo, de cómo a veces la «realidad» necesita un empujoncito para adaptarse a la «necesidad» y de cómo las personas, y la Historia, pueden ser manipuladas por intereses particulares. Y para desarrollar todo ello el autor parece haber preferido centrarse en el pasado más que en el presente de la narración. Se podría definir el libro como una aventura tranquila, sin una acción excesivamente trepidante ―aunque sí destile emoción―, un relato de descubrimiento que sirve para reflexionar sobre el espíritu humano, un thriller de intriga con ropaje de space opera..., sin duda, una interesante lectura y una muy buena introducción, para quien no haya llegado ya hasta él, a las obras posteriores del autor. McDevitt ofrece una prosa sin adornos, directa, supeditada más a la narración que al artificio, jugando a veces al despiste con el lector, pero con una honradez que solo se descubre al pasar la última página ―y es que todo estaba ahí―. Y ahora a por Polaris, a ver cómo sigue la serie, que el listón no está precisamente bajo.

[Como nota final, advertir que la presente reseña ha sido realizada a partir de la relectura de la edición de esta novela publicada por Ediciones B. Según tengo entendido, la traducción de La Factoría ha sido corregida a partir de la utilizada en Nova; de verdad, espero que así haya sido, porque la original deja bastante que desear, con abundantes y desagradables fallos que sería muy de agradecer hayan sido subsanados en la presente edición. A pesar de ellos, la lectura merece la pena, aunque es una lástima cómo la entorpecen. Libre de ellos, supongo que el placer de seguir la trama será todavía mucho mayor.]

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