jueves, 1 de septiembre de 2011

Reseña: Cuerpos descosidos

Cuerpos descosidos.

Javier Quevedo Puchal.

Reseña de: Alb Oliver.

NGC Ficción! Colección Terror. Madrid, 2011. 226 págs.

Nos encontramos con una novela bastante curiosa. El autor, Javier Quevedo, nos muestra una mezcla de realidad con una ligera dosis de elementos fantásticos. Realmente nos cuenta tres historias, que sin que el lector lo sepa acabarán mezclándose conforme nos acercamos al final.

Se podría decir que el protagonista es Lucio, un joven con una pasado algo misterioso, que llegó a Amsterdam cargado de culpas y dedicándose a la prostitución masculina para sobrevivir. Con el tiempo descubre a “la papisa”, una joven mujer tatuada con la que acabará teniendo una relación sentimental. Ésta posee un espectáculo, el Cabaret de los Pecados. Renée, “la papisa”, es la poseedora de un don extraño, purgar los pecados de los demás asimilándolos en su interior, pero con una pega, éstos acaban exteriorizándose en su cuerpo en forma de heridas que se abren de forma natural.

Por otro lado nos narra parte de la historia de Eva. Eva encuentra placer automutilándose, inflingiéndose dolor, por motivos que en principio desconocemos. Se nos presenta como una mujer que añora a alguien, por lo que busca en sus parejas que le proporcionen el mismo castigo con el que parece que disfruta. Tardamos en descubrir qué oscuros traumas la han llevado a ser como es.

La tercera parte de la novela son fragmentos de un diario que vamos viendo intercalado entre las otras dos narraciones. El diario pertenece al hijo de un ministro de la iglesia, del que sabemos que cometió un error que obligó a su familia a trasladarse, y del que por lo visto tienen miedo a que se vuelva a repetir.

Todo queda entrelazado cuando Renée fallece como consecuencia de las heridas de su última actuación. Antes de morir, le confiesa que fue incapaz de asimilar todos los pecados de su último cliente, una mujer, y que en medio del trance vio una imagen de Lucio en su juventud. El no poder asumir esa nueva culpa, le lleva a descubrir quién fue esa mujer, y qué relación tiene con su pasado.

Como novela Cuerpos descosidos es un libro que se lee rápido, pero quizás para verle el interés debamos profundizar en la psicología de los personajes.

Para empezar con Lucio, se nos presenta como alguien atormentado por su pasado, pero que parece que gracias a la papisa parece que ha encontrado la paz que necesitaba. El último incidente antes del fallecimiento de su amante le llevará a enfrentarse a sus miedos, y tal vez sacar a la luz fantasmas de su pasado.

El caso de Eva sería merecedor de un estudio más profundo. Evidentemente vemos que es una mujer maltratada, pero al conocer mejor su historia conforme llegamos al final del libro, nos lleva a pensar cosas bastante diferentes. El hecho de buscar un sustituto de la persona que le trastornó, y que cuando perdiera a este deseara que su nueva pareja prosiguiera la labor, es una muestra genial de cómo actúan algunas mentes que han sido vejadas.

Uno de los elementos comunes de las historias es la presencia de heridas en los personajes. Algunas son autoinflingidas, con un propósito otras como consecuencia del don de Renée, y otras simplemente cicatrices de intento de acabar con su existencia.  

El autor no resulta exagerado a la hora de describirlas, pero sí se esfuerza por meternos en la cabeza la imagen de que están ahí, y por algún motivo. Igualmente, se centra en algunos detalles, que nos dan un reflejo del subconsciente de los personajes, pequeñas pistas que una vez terminada la novela seguramente veremos claras.

La narración es bastante simple, nada especialmente llamativo, por lo que la fuerza de la obra la encontramos en lo que cuenta. Da lugar a que intentando juntar los hechos de las tres narraciones hagamos cábalas, si somos un poco intuitivos, pero finalmente el resultado no es el que pudiéramos suponer de forma simple, siendo bastante más complejo del que inocentemente daríamos por hecho.

Finalmente, cuando todas las fichas han sido colocadas de forma que todo tiene una lógica aplastante, es cuando éstas caen, pero nuevamente en un orden que seguramente nos sorprenderá, y quizás nos deje inquietos, mientras vemos facetas de la naturaleza humana que seguramente reprocharíamos.