lunes, 29 de agosto de 2011

Reseña: La maldición del alba

La maldición del alba.
Cassandra Palmer 4.

 Karen Chance.

Reseña de: Jamie M.

Pandora (La Factoría de Ideas). Madrid, 2010. Título original: Curse the Dawn. Traducción: Nuria Hernández Buendía.350 páginas.

Ser la Pitia, en el caso de Cassandra Palmer, no es ni sencillo ni agradable. Aquellos que debieran apoyarla la persiguen para eliminarla y poner en su lugar una vidente más manipulable. Ella no lo va a permitir, por supuesto, así que la lucha está asegurada. Sobre todo porque Apolo, de quien deriva el poder de la Pitia tampoco está muy dispuesto a que el mismo recaiga en Cassie, sino en alguien más controlable y predecible, menos independiente, que obedezca sus órdenes en vez de “hacer la guerra” por su cuenta. Y mientras tanto el Senado Vampírico parece apoyarla, pero al precio de aliarse con  Mircea, cuya ayuda, y “atenciones” va a tener que aceptar si desea sobrevivir a todo lo que se le viene encima, al tiempo que establece una tensa relación con el mago Pritkin. Además, todavía no domina en absoluto sus nuevos poderes, ya que la anterior pitia falleció antes de poder enseñarle nada, y estos parecen funcionar de manera aleatoria cuando menos se lo espera, sin poder fiarse de ellos, pero sin que haya tampoco nadie a su alrededor que pueda explicarle cómo manejarlos, así que tendrá que buscarse una maestra un tanto peculiar para que lo haga.

Así, la novela empieza con un accidentado viaje al pasado que termina en medio de explosiones y humo de la pólvora, y ya no va a haber descanso. De vuelta al presente, mientras Cassie busca forjar ciertas alianzas mientras otros se oponen ferventemente, se va a producir un desastre de proporciones colosales dentro del mundo mágico que amenaza con dejar cualquier otra consideración absolutamente obsoleta. Parece que las negociaciones no son el fuerte de la protagonista.

La maldición del alba es, casi, una continuación directa de la anterior, Envuelta en la noche, y, por tanto, es muy recomendable habérsela leído antes de hacer lo propio con este. No es, en absoluto, una lectura independiente, sino que da muchas cosas por sabidas (como debe ser, por otra parte). El mundo y los personajes están ya establecidos, con sus personalidades, objetivos y rarezas, y la autora no va a abundar demasiado en el tema salvo cuando alguno de ellos se sale del camino marcado para sorpresa de todos. Se van a producir nuevas revelaciones, cierto, pero siempre en base a lo que los lectores ya daban por conocido.

Pritkin, en busca de una particular venganza, adquiere cada vez más protagonismo al tiempo que Mircea se retira algo de la escena, motivado seguramente por su participación en la serie paralela de Dorina Basarab. El tenso triángulo romántico, sin embargo, se mantiene incólume, aunque quizá algo apartado del primer plano, propiciando algunos momentos realmente memorables y llenando la mente de Cassie de más preocupaciones si cabe. Y no es que tenga pocas, precisamente.

La autora saca buen partido de la capacidad de la protagonista de viajar en el tiempo de forma algo accidentada, sirviéndose del mismo en esta ocasión para buscar ayuda en el pasado en su intento completar su aprendizaje como pitia ya que nadie en su presente parece capaz de enseñarle a dominar sus poderes. Y por si el viaje en el tiempo no deparase suficientes problemas, Cassie se va a hacer con cierto objeto mágico que concede de manera algo liberal los deseos del poseedor, pudiendo deparar ciertas sorpresas no demasiado agradables al mismo, sobre todo cuando la mente de uno termina en un cuerpo que no es exactamente del que ha salido y la protagonista experimenta de primera mano aquello que diferencia realmente a los hombres de las mujeres.

La novela avanza en todo momento a golpe de acción. Se suceden sin tregua alguna los enfrentamientos, los tiroteos, las luchas encarnizadas, las explosiones mágicas (o simplemente mundanas), las emboscadas y los rescates desesperados, los escarceos amorosos, las puñaladas, las carreras arriba y abajo, las fugas precipitadas... O una mezcla a la vez de todo ello, como cierto combate apocalíptico dentro de una línea Ley con resultados desastrosos. Tanta acción en realidad que a veces puede incluso resultar algo abrumadora. Toda la novela parece una sucesión de escenas de lucha con Cassie intentando sobrevivir a todo lo que le echen sin terminar de conseguir ninguno de sus objetivos. Desde luego, el libro está dotado de un ritmo endiablado, pero a veces se agradecería que la trama se tomara un respiro. Sobre todo cuando muchas de las situaciones planteadas se antoja que podrían haberse resuelto con un poco de diálogo civilizado, con un detenerse a pensar las cosas antes de actuar, aunque tal vez entonces algunos malentendidos no hubieran sido tan divertidos ni entretenidos.

Y es que aquí Cassie resulta un tanto especialmente irreflexiva, tomando unas cuantas decisiones que no pueden calificarse de otra manera que de directamente estúpidas. Cierto que la premura con que se mueve todo el relato no le da demasiado tiempo para pensar, pero es que hay actuaciones que ni con esa excusa se pueden justificar. Su autosuficiencia y valentía fácilmente podrían confundirse en ocasiones con una inmadurez que contrasta con lo que la autora nos está describiendo de ella, tan independiente y activa, y necesitando sin embargo apoyarse continuamente en otros para que le saquen las castañas del fuego a la que ella las ha lanzado.

Menos mal que los continuos golpes de humor contribuyen a relajar bastante el ambiente. En el  nuevo elenco de personajes resalta el tono de comedia con la adición de Des Fasada, una drag queen, parte del espectáculo de las tres “Des” (Des Fasada, Des Cocada y Des Pechada),   que sin caer en el absurdo tomará parte activa en un divertido correcalles en forma de huida desesperada de Cassie en un casino de las Vegas donde cierto vampiro se empeña en mantenerla recluida, y los intentos de sus sicarios son dignos de una carcajada, y donde sus enemigos no dudarán en ir a buscarla para acabar con ella.

La maldición del alba pone punto final a un par de líneas argumentales que se venían arrastrando de anteriores entregas, al tiempo que plantea una serie de temas que dejan interesantes caminos que explorar en el futuro de la serie. De ritmo rápido, frenético, con abundantes toques de humor que se agradecen entre tanta lucha y enfrentamientos, la novela no da tiempo para pensar, ni a la protagonista ni a los lectores, mientras los acontecimientos se suceden a velocidad vertiginosa (que al tiempo que es una virtud también termina convirtiéndose a veces en defecto) y Cassie a duras penas se mantiene un paso por delante de aquellos que quieren verla muerta. Aunque levanta el nivel sobre la anterior, sobre todo porque a pesar de tanto movimiento es más fácil de seguir lo que está sucediendo, con una trama mucho menos caótica, sigue siendo una novela para incondicionales. Hay que reconocerle que, si le pillas el punto, es super entretenida. Y aún queda, por lo menos, un quinto título: Hunt the Moon.

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Reseña de otras obras de la autora:

El aliento de las tinieblas. Cassandra Palmer 1.



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