martes, 8 de noviembre de 2011

Reseña: La noche de los lobos

La noche de los lobos.

Federico Volpini.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Nocturna ediciones. Col. Literatura Mágica # 8. Madrid, 2011. 261 páginas.

En La noche de los lobos los lectores se van a encontrar una fantasía medieval de corte juvenil donde Volpini presenta a una decidida muchacha que se va a ver inopinadamente envuelta en una emocionante aventura que tiene lugar en un mundo que se encuentra ante una encrucijada: un mundo donde la magia todavía es posible para ciertas personas aunque a pequeña escala, donde los fantasmas se pueden comunicar con los vivos, para bien y para mal; un mundo que se enfrenta a un tiempo de cambio en la Historia y donde aquellos llamados a escribir el futuro toman el sitio de los que se van retirando al pasado, donde los sajones van relegando a los antiguos moradores de las Islas, expulsándolos hacia las marismas, obligados a ser allí forasteros en su propia tierra; donde las viejas supersticiones y mitos conviven con un incipiente cristianismo con el que terminarían de alguna manera fusionándose; donde los famosos piratas daneses, los violentos vikingos, asolan las costas a sangre y fuego, saqueando los pequeños pueblos pesqueros, robando lo poco de valor que contienen y llevándose de vuelta a sus tierras un botín de esclavos, dejando tras ellos tan solo muerte y destrucción.

Y es precisamente tras una de estas incursiones, cuando ya estaban de vuelta de su pillaje, cuando los planes de un pequeño contingente vikingo fallan, los salvajes de los pantanos les ganan por la mano y un joven oculto en su drakkar cambia de manos y de captores. Poco después, en la Torre de Bregón, hogar de la poderosa y respetada Dama Bibiana, su joven pupila, la huérfana Iva, pierde un valioso objeto que se le cae de las manos a un pozo al ser sobresaltada por la aparición brusca de su amigo, el espíritu Ozias; un hecho que tendrá inesperadas consecuencias para el futuro de ambos. Y simultáneamente, la propia Dama Bibiana va a recibir la visita de tres poderosos caballeros del reino el senescal  Teyrnion Airgtech, El Duque de Marcusia y el príncipe consorte de Cornemoresnaugh que le van a rogar su ayuda en una misión que dirigirá sus pasos al Pantano Amarillo, hogar de los salvajes, en cuyo viaje correrán diversas aventuras, poniendo sus propias vidas en riesgo.

Volpini presenta un escenario especialmente propicio para la aventura, un lugar misterioso, tierra de leyendas con ecos épicos, poblada por hombres duros de oscuras ambiciones, guerreros despiadados, soldados leales, príncipes y princesas, y jóvenes de corazón puro; con un heredero desaparecido y un trono en juego; con viles traiciones flotando en el ambiente; donde los fantasmas tienen algo que decir y una venganza puede mantenerse a lo largo de los siglos a la espera de que sus protagonistas vuelvan a encontrarse. Un lugar de caballeros errantes que guardan puentes del paso de aquellos que no puedan vencerlos en un duelo, un lugar donde los actos de una niña resuelta pueden cambiar el devenir de los acontecimientos, forzando el destino.

Literariamente el autor ya de inicio utiliza el sorpresivo recurso de volver hasta tres veces sobre una misma escena, retrocediendo sobre sus propios pasos para relatar diferentes hechos del pasado que han llevado a la protagonista hasta ese preciso momento en que un cúmulo de circunstancias adversas se confabulan para cambiar los planes que se estaban forjando, forzando los acontecimientos posteriores. Un recurso, centrando la atención sobre un hecho determinado, que en parte puede resultar chocante y hasta confuso, pero que dota a la narración de un encanto especial, un buen hacer literario que demuestra un dominio del tempo narrativo y unas ganas de hacer algo distinto realmente gratificante. Un recurso propio de un tipo de literatura infantil y juvenil de tiempos en que no había que darle todo mascado al lector fuera cual fuera su edad, implicándolo de alguna manera más íntima en lo narrado siempre resulta más gratificante lo que que ha costado un cierto esfuerzo conseguir. El autor, no obstante, no se libra de utilizar diversas formas de llamada de atención y de lanzar preguntas o interpelaciones directas a los lectores tan típicas de las obras dirigidas a este tipo de público.

Conforme avanza la historia la lectura ofrece ciertas vueltas y revueltas en una trama por otro lado nada complicada, con personajes que se cruzan mientras buscan a otros, entremezclándose, entrando y saliendo, para finalmente poner su granito de arena vital en la historia, con misterios que se resuelven poco a poco, sin atropellarse, pero sin esperar demasiado, con una tensión que va creciendo mientras el destino del reino queda dejada a la suerte de unos pocos personajes, cada cual con sus intenciones particulares y seguramente antagónicas.

La protagonista, Iva, es una joven especial, que se distingue del común de las mujeres de la época en la que vive, una huérfana recogida bajo el amparo de Dama Bibiana quien planea adoptarla más adelante, y que ha recibido una amplia educación en variadas disciplinas, incluido el manejo de la espada. Instruida al contrario que el común en aquella época, ella sabe leer y escribir, de voluntad decidida, de corazón generoso, independiente y resuelta, no se doblega ante nadie, y aunque le gusta demasiado salirse con la suya siempre apoya a sus amigos y a quienes se encuentran en apuros. Leal y noble, como todos los niños ama la justicia y haría cualquier cosa por aquellos en los que confía. A su alrededor un plantel de personajes a la altura de la historia le sirven de contrapunto, desde el fantasma Ozias que gusta de vivir en el bolsillo del delantal de Iva y que con su actitud entre despreocupada y timorata tanto recuerda a otros libros infantiles, hasta el jefe de la guardia de Dama Bibiana, Wulstan, valiente y siempre dispuesto a cumplir su deber para con su señora por peligroso que sea y que daría para una historia para él solo, o el joven buhonero Rowan Balder, quien se unirá a la joven en su camino sin siquiera saber cuál es su destino...

La brevedad de la novela deja fuera quizá algunas historias que hubiera resultado muy interesante conocer, pero se agradece que al ser una propuesta juvenil el autor no se haya puesto a llenar páginas sin cuento. Como principales escollos ante una prosa fácil de seguir y agradable de leer es el tema de ciertos nombres, muy adecuados sin duda para el entorno histórico pero de difícil pronunciación y recuerdo; o alguna explacación un tanto liosa, como la de los diferentes tipos de fantasmas que existen según sean las circunstancias del momento de su muerte, necesaria para los acontecimientos posteriores pero que se antoja un tanto forzada; o un final un tanto brusco... Y sin embargo nada de ello entorpece el disfrute de una aventura de sabor clásico, llena de maravillas, de personajes encantadores aunque un tanto relamidos, que sabrá a algo nuevo a los jóvenes lectores y traerá reminiscencias a lecturas de la infancia a los mayores sobre todo a aquellos que compartan los referentes del autor, llamada a la nostalgia incluida. Lo cierto es que consigue transportar a otros tiempos.