miércoles, 24 de octubre de 2012

Reseña: Arrow (la serie de TV)

Arrow (la serie de TV).

Andrew Kreisberg / Marc Guggenheim.

Reseña de: Alb Oliver.

CW. Bonanza Productions Inc, en asociación con Berlanti Productions y Warner Bros. Usa, 2012. Título Original: Arrow. Basado en los personajes publicados por DC Comics.

Solo dos episodios me han bastado para querer comentar sobre la nueva producción de DC cómics. Como el nombre indica, basada en el personaje de Oliver Queen, más conocido como Green Arrow, el arquero esmeralda.

Como viene siendo habitual en este tipo de adaptaciones, la serie televisiva nos muestra un personaje adaptado a nuestros días, y destinado a una audiencia eminentemente adolescente.

Son varios los matices que lo diferencian del personaje clásico, aunque la base de su origen viene a ser similar a la que podemos conocer.

Oliver Queen es un multimillonario egoísta y hedonista que tras un naufragio acabó en una isla desierta, al más puro estilo de Robinson Crusoe, donde tuvo que sobrevivir durante varios años convirtiéndose en un experto en el uso de arco y flechas. Una vez logró volver a su ciudad, Star City (aquí llamada Starling City) decidió usar sus habilidades para ayudar a los oprimidos, e intentar acabar con la corrupción que asolaba la ciudad.

Hasta aquí las similitudes. La nueva versión nos ofrece un Oliver Queen más joven, casi un adolescente que malgastó su juventud de fiesta en fiesta, y que regresa a un ambiente familiar. Su padre, que falleció en el naufragio, ha sido sustituido por su socio en los negocios, que ahora está casado con su madre. Fue su padre quien le dejó las claves para su nueva lucha, en forma de una agenda en la que vemos a los principales mafiosos de la ciudad, y por el momento desconocemos qué relación tuvo con ellos.

También hace presencia una hermana, que no ha llevado bien los últimos años, pensando que Oliver había fallecido, y de quien descubrimos que tiene el apodo de “Speedy”, anticipando que seguramente vaya a crear algunos problemas a nuestro protagonista.

Para los seguidores del personaje, puedo decir que vemos varios nombres o apellidos que pueden resultar conocidos, como por ejemplo “Lance” o “Merlin” pero de inicio son presentados de forma completamente diferente a los tradicionales que conocemos, por lo que habrá que ver en qué forma evoluciona todo.

Me alegro de poder decir también que no se trata de un spin-off del Green Arrow que apareció en la casi infantiloide Smallville, si bien ahí podría decirse que se trataba más de un Batman que de un Green Arrow, aquí esa similitud se hace todavía más evidente. El tono de la serie es más oscuro, con bastantes dosis de violencia algo exagerada (ya en el episodio piloto, el “héroe” le rompe el cuello a un secuestrador “para evitar que su secreto salga a la luz”). Nada eminentemente sangriento, pero sí dosis de oscuridad que seguramente están introducidas a propósito para hacer evidente que los cómics no son solo para niños. Otra de mis teorías de que se basan en el concepto de Batman para crear el personaje es que podemos verlo fingiendo ser un niño estúpido en un acto público, emulando la pose de play-boy despreocupado de Bruce Wayne.

En cuanto a las escenas de acción, podemos ver bastante combate físico, algo que compensa la poca visibilidad que plantea la lucha en un rango corto de un personaje cuyo arma es un arco, aderezado con escenas de persecuciones que indican nociones de parkour, por la forma en la que vemos que el personaje se mueve.

Lejos de ser una maravilla que enganche, vemos que las tramas que se plantean sí pueden resultar atractivas, con intrigas y conspiraciones que vienen de donde menos se esperan, y el relato de su origen en pequeños flashbacks en cada capítulo, que nos muestran destellos de cómo fueron esos años en una isla que se cataloga como infierno.

Mis expectativas son buenas, salvo que se cometa el error de querer convertirlo en otro drama adolescente o que empiecen a desfilar supervillanos sin sentido en cada capítulo, ahogando lo que podría ser una interesante versión de un personaje que tardó bastante en convertirse en algo más que un secundario.