sábado, 15 de marzo de 2014

Reseña: Horizonte lunar

Horizonte lunar.

Felicidad Martínez.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Sportula. Gijón, 2014. Edición digital (epub). 347 páginas.

Tras la reciente carta de presentación de La textura de las palabras ―en Akasa-Puspa (Sportula) y Terra Nova vol 2 (Fantascy)― y Adepta (Sportula), la editorial gijonesa ofrece ahora a sus lectores la que es su primera novela «larga» publicada hasta el momento, aunque leídos los apéndices quede claro que no es la primera que escribe, pero las anteriores, una saga a lo Lucky Star en que se basa buena parte de la que nos ocupa, no llegaron a abandonar el ámbito de sus amistades. Utilizando todo el trabajo desarrollado durante bastante tiempo para la creación de este universo literario y la posterior «reconversión» del material como apoyo para un rol, en mesa y en vivo, de creación propia que implicaba un enorme trasfondo, Martínez factura en Horizonte lunar un space opera tangencialmente bélico, con una factura bastante «clásica» en su concepción, sin gran despliegue de naves o efectivos de combate, pero no exento en absoluto de originalidad, emoción, intensidad y mucha imaginación en su plasmación. Una elaborada aventura espacial, que a veces roza el horror, con atractivas razas alienígenas, naves convertidas en claustrofóbicos campos de batalla, una amenaza que podría destruir el universo conocido, personajes con mucho que decir…

Con las ideas muy claras, la autora lanza al lector directo a la acción de una forma prácticamente ininterrumpida, sin presentaciones ni explicaciones previas sobre el universo o la situación geo-política en que se va a encontrar metido, sin información explícita, pero con un rico trasfondo, que imbuye a la narración de un continuo sentido de premura, de inminente peligro. Con gran acierto, Martínez muestra más que explica, haciendo, eso sí, que el lector tenga que poner un tanto de su parte para abrirse camino, sobre todo en un frenético comienzo plagado de nombres de difícil asimilación y de personajes que parecen cargar con un amplio bagaje a sus espaldas, en un aventura que no da respiro.

En un planeta remoto los gnöck, una raza con grandes poderes mentales y la mala costumbre de arrasar los planetas que encuentran «contaminados» por la presencia de otras inteligencias que no deseen unirse a «su causa», han descubierto un artefacto misterioso, una esfera sobre un pedestal, que piensan pueden convertir en un arma para sus fines. Durante su traslado, rumbo a encontrarse con otra nave exploradora que ha recogido un «pedestal» similar, un antiguo mal es despertado y arrasa con todo y todos los que encuentra a su paso.

La nave Horizonte lunar lleva 20 años viajando por el UD ―el universo desconocido― embarcada inicialmente en una misión de exploración, reconvertida más tarde en bélica al encontrarse con la amenaza de los gnöck. Compuesta de una heterogénea tripulación, mayoritariamente mam’n, pero con representantes de otra serie de razas a bordo, como las faiory, similares y a la vez implacables enemigas de los gnöck ―al fin y al cabo, cuando se les conoce, ambas caras de una misma moneda―, la casualidad va a llevar a sus mandos, con gran reticencia por parte de las faiory, a recoger la vaina salvavidas del único superviviente gnöck, Klauv, tensando el ambiente dentro de la nave. Cuando en la ecuación entre de forma inesperada la exploradora gnöck, con su pedestal, esas tensiones van a alcanzar un punto explosivo, las alianzas van a ser puestas a prueba más allá del punto de ruptura y los secretos que se guardan los unos a los otros van a causar unas fricciones y unos equívocos que pueden abocar a todas las razas por igual al mayor de los desastres.

Tras el muy posible desconcierto inicial, de forma lenta pero imparable, la historia va cobrando todo su sentido. Del opresivo ambiente de una tripulación compuesta ahora por seres que se odian, que no se fían los unos de los otros ―y bien que hacen― y que, no obstante, se ven obligados a cooperar forzados por las circunstancias y por la dimensión de la amenaza, surge una complicada, y tensa, red de alianzas y enemistades, de intereses contrapuestos, de desconfianzas mutuas, germinados a lo largo de muchos años. Inmersos durante largo tiempo en una implacable guerra se han creado facciones forjadas tan sólo bajo la premisa, no siempre acertada, de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Faciones que van a demostrarse tan inestables como volátiles cuando las intenciones de unos choquen con la reacción que creen que van a despertar en los otros. Surgen traiciones donde menos se espera y los planes ocultos dentro de planes comunes están al orden del día. Recelos y falta de comunicación van a conducir a una serie de bienintencionados equívocos con resultados trágicos. Y, mientras tanto, en el Universo Conocido el Imperio Kordan aprovecha su ocasión para lanzar una devastadora campaña de conquista que puede dar al traste con todos los intentos de desactivar la oscura amenaza.
Junto a la imaginativa y rápida trama, uno de los puntos fuertes de la novela es, sin duda, su coherente escenario. Conforme avanza la narración se nota cada vez más que el lector se encuentra ante un universo profunda y detalladamente trabajado, dotado de un enorme trasfondo e historia ―como queda demostrado con la lectura de los «apéndices», esclarecedores donde los haya―. Una riqueza de datos, sin embargo, que se antoja un tanto abrumadora y que tal vez hubiera sido mejor, dado que la novela tampoco es que sea excesivamente larga, que la autora hubiera decidido «podar» dejando algunos detalles fuera ―los interludios con los piratas presentan personajes que suenan a que debieran ser conocidos y no los son, que no aportan demasiado y pueden resultar algo confusos hasta que se lee su historia en la «cronología»― o haberlos explicado más a fondo, aunque eso sea algo que quizá hubiera ralentizado el vertiginoso ritmo.

No obstante, lo cierto es que semejante grado de desarrollo del escenario consigue ofrecer al lector un universo muy coherente, dando gran sensación de «realismo» en su conjunto, con gran número de historias conectadas y cantidad de razas y seres alienígenas bien delineadas: gnöcks, faiorys, mam’n, hamarakianos, los misteriosos constructores de mundos, el Organizador… cada una con sus particularidades y singularidades; cada una con su peculiar idiosincrasia, sus deseos, sus odios y su razón para comportarse como se comportan por absurdas que puedan antojarse algunas de sus actuaciones. Un elaborado trasfondo que incluye una Cronología mam’n que dota de gran profundidad a lo narrado, demostrando el gran trabajo que hay detrás, y ayudando a entender algunos detalles oscuros de lo narrado.

Martínez da rienda suelta a una prosa firme, perfecta para lo narrado, que no pierde el tiempo en largas disquisiciones sino que va directa al meollo. Con unos personajes fuertes, caracterizados con los rasgos necesarios e imprescindibles para dotarlos de vida propia, sobre todo como es el caso de los mandos de la Horizonte lunar, los mam’n Crown y Dick’om, ambos con una intensa historia a sus espaldas y unas particularidades que les hacen especiales entre el común de sus congéneres.

Con la novela dividida en tres partes ―con los «altos» y elipsis muy bien elegidos para no detener la acción―, es al principio de la última, donde ―cuando se trata de echar toda la carne al asador―, intentando explicar el origen de la amenaza y otros detalles de todo lo narrado hasta el momento, más se ralentiza el relato. En el intento de evitar a toda costa el sacarse trucos de la manga, dejando todo bien atado y explicado ―conseguido por otra parte―, Martínez se mete en algunos campos farragosos de los que finalmente, tras algún pequeño traspiés en el ritmo, logra rescatar el pulso mantenido hasta el momento y salir victoriosa.

Una buena escritura. Una trama atractiva, inteligente y nada tramposa ―aunque los rescates en el último segundo estén al orden del día―. Combates espaciales y terrestres. Enfrentamientos cruentos y amores imposibles. Muertes absurdas ―¿no los son todas?―. Una entidad que amenaza toda la vida. Seres dispuestos a hacer lo correcto contra viento y marea, aunque les cueste la vida. Intereses contrapuestos que podrían dar con todo al traste. Y tiene hasta «infectados». ¿Se puede pedir algo más? Sí. Que, como parece prometer el epílogo, la autora nos ofrezca nuevas aventuras que exploren este complejo universo que apenas acabamos de empezar a conocer.

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Reseña de otras obras de la autora: