domingo, 9 de octubre de 2016

Reseña: El sueño de los muertos

El sueño de los muertos.
El segundo ocaso II.

Virginia Pérez de la Puente.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Minotauro. Barcelona, 2013. Edición digital (ePub). 568 páginas.

Narrada en paralelo a los sucesos de La elegida de la muerte, pero de forma totalmente independiente de ella —salvo por la aparición de UN personaje recurrente—, y 20 años después de los de la precuela Soñando con bosques, esta segunda entrega de la saga mantiene y potencia buena parte de los elementos ya presentes en la anterior. Fantasía medieval con un sesgo «realista» y un toque épico, intrigas palaciegas, un agradable toque de humor, romance nada edulcorado —o solo un poquito—, drama bien dosificado, entidades sobrenaturales que bien podrían ser dioses que juegan con el destino de los «simples» humanos, una magia diferente que conlleva cierta crítica social, escenarios medievales que conviven con un mundo brumoso y onírico…, y una prosa ágil, fuerte y amena que lleva la acción en volandas a través de múltiples tramas.

La narración se divide en tres líneas principales. Por un lado asistimos a la febril convalecencia del rey Tearate II de Novana, tras un atentado contra su vida, y la asunción del príncipe Danekal de su virtual ascensión al trono, quien tendrá que enfrentarse a insidiosas conspiraciones internas, mientras lidia contra siniestros sueños, pesadillas más bien, que llevan años asaltándole. Además, en una desconocida localización, conocida tan sólo como El Lugar, un hombre se ve ve esclavizado por su melliza mediante la Shah, una especial magia que lo encadena a ella en una relación de por vida y por la que él se convierte en eterno servidor de la mujer, pues sólo ellos pueden canalizar la magia y sólo ellas usarla. Por otro, en el continente, en Phanobia, una sangrienta revuelta religiosa avanza de forma imparable bajo los designios del fanático Vantar y sus entregados seguidores —ya sea por convencimiento o por simple miedo— quienes buscan imponer a sangre y fuego el culto de la Luz; y su reina, ante semejante amenaza, viajará en misión diplomática hasta Novana para conseguir una alianza que le proporcione la ayuda militar que necesita. Y entre medias, una unión entre dos belicosos pueblos, los he-ranne y los tikën, pondrá en jaque la política de ambos reinos, forzando actuaciones que nadie esperaba, y que van a suponer más de un quebradero de cabeza, desembocando en una guerra de incierto resultado.

De la Puente ofrece una depurada prosa que muchos quisieran para su segunda novela publicada, con una escritura desenfadada de medidas palabras, de hermosas descripciones, vívidas escenas y soeces diálogos. Una mezcla entre lo cultivado y lo vulgar que podría resultar incongruente o chocante, pero que funciona sorprendentemente bien, guardando un perfecto equilibrio y dotando de profundidad y vida a los protagonistas, tanto principales como secundarios —y de estos hay muchos—. Capítulos mayoritariamente cortos muestran de forma coral, con diversas voces en tercera persona que se van alternando sucesivamente, toda la enorme dimensión de la historia. En un escenario que refleja un medievo ficticio perfectamente construido, con gran cantidad de matices y actuaciones, desde los salones de la nobleza a las más infames tabernas, la autora está reflejando la crónica histórica de un momento concreto en todo un continente, Ridia, con habituales referencias a su pasado, al folklore, la religión, los anales o a la política entre otros muchos temas que dan profundidad al escenario. La forma de introducir toda esta información, mediante citas eruditas al principio de cada capítulo, consigue no saturar al lector ni entorpecer la lectura, sino que consigue irla filtrando poco a poco en la mente al tiempo que fluye con el relato. Un relato con el que, a pesar de la aparición de la magia y de ciertos personajes de poder, De la Puente intenta, y consigue, crear un mundo de particular realismo medieval.

La autora juega en todo momento a mantener el misterio, y con él la tensión, dentro de un relato plagado de interrogantes y secretos. Es una historia con multitud de participantes, y donde cada uno tiene algo que decir. Las decisiones que Danekal debe ir tomando sacan a la luz el conflicto entre las obligaciones del ejercicio del poder y los deseos propios de aquellos que se ven en la tesitura de ejercerlo; entre lo que el gobernante quiere hacer y lo que realmente puede, y se ve obligado, a hacer. En sus actuaciones, las de sus consejeros cercanos y las de los aspirantes a conseguir hacerse con su trono se confronta la responsabilidad ante sus súbditos del buen gobernante frente al simple deseo de dominio y de poder de quienes sólo piensan en su propia satisfacción. El cruel vínculo que se establece entre mellizo y melliza muestra la injusticia inherente al abuso de poder sobre los subordinados, sobre todo cuando caen de facto en una virtual esclavitud. La cruenta imposición de las creencias de Vantar y sus seguidores, reflejando incluso las dudas de algunos de sus principales valedores, sirven para dar luz al absurdo horror y la particular incongruencia de todos los fundamentalismos… Unos temas que adquieren singular profundidad en el tratamiento del feminismo y la igualdad de sexos a través de una, es de esperar, intencionada confrontación de extremos con dos particulares visiones de la mujer, la de los seguidores de la Luz, que reducen a la mujer a un papel de «origen y portadora de todos los males», en contraposición a la realidad creada por la Shah, con la injusta cosificación del hombre mediante su total anulación, dominación y esclavitud mantenida incluso con torturas autoinflingidas. Posturas ambas que abogarían por un equilibrio, difícil, pero no imposible de conseguir.

Si algún punto negativo hubiera que remarcar, tan sólo sería el de señalar la reiteración de ciertos capítulos en las diferentes líneas —tanto la de los mellizos, la de la rebelión de los seguidores de la luz y su «cruzada» como la de los salvajes que marchan sobre la capital de la isla-reino de Novana, Lanhav—, en su deseo de mantener la estructura de alternar los capìtulos de unas y otras aunque no haya en realidad nada nuevo que aportar en ese momento —salvo quizá en un factor cuantitativo—, incidiendo de forma algo machacona en temas e ideas ya suficientemente desarrolladas con anterioridad y que no hacen avanzar la trama sino que la frenan y alargan innecesariamente, pudiendo haber facturado una novela algo menos voluminosa para contar lo mismo y haber llegado antes a destino. Asimismo, no como fallo en absoluto, pero sí como algo un tanto sorprendente y frustrante, llega a llamar la atención la existencia de dos líneas argumentales principales que no llegan a conectar más que en la distancia de la influencia lejana que ejercen la una sobre la otra, pero sin que sucesos ni personajes lleguen a converger en toda la novela. Seguramente forma parte del peaje de ese mundo en construcción en el que en el futuro veremos las consecuencias de lo aquí narrado, pero es algo desconcertante visto la importancia que se da a una parte que luego no termine de llevar a una resolución acorde con la otra.

Con abundante acción, mucho misterio e intriga, una magia sugerente, personajes bien construidos y un mundo que se va desvelando pincelada a pincelada, El sueño de los muertos, aún sabiéndose parte de una saga mayor, puede ser leído de forma bastante independiente y autoconclusiva, pero invita a leer tanto los libros anteriores como a seguir el devenir de la Historia del continente de Ridia, pues seguro guarda en el futuro muchas aventuras, intrigas, enfrentamientos y revelaciones cargadas de interés.

==

Reseña de otras obras de la autora:
Publicar un comentario