sábado, 23 de diciembre de 2017

Reseña. La ciudad de las sombras

La ciudad de las sombras.

Victoria Álvarez.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Nocturna ediciones. Col. Literatura mágica # 46. 469 páginas.

Primera declaración de fan entregado: ¡Qué bien escribe Victoria Álvarez!. Segunda declaración de fan: ¡Qué libros más cuidados y hermosos publica Nocturna! Siempre con un plus que va más allá de lo literario. Y si encima vienen acompañados de las ilustraciones de Lehanan Aida, el acierto es seguro.

Y una advertencia previa a la lectura de esta reseña o de la novela que nos ocupa. ¿Habéis leído la trilogía de Dreaming Spires? ¿No? Mal hecho. Antes de adentraros en esta primera entrega de una nueva trilogía, cabe señalar que, aunque es una novela totalmente independiente de lo anterior, algunos de sus personajes sí provienen de aquella, con lo que si no se quiere conocer de antemano algunos detalles que en La ciudad de las sombras se dan por conocidos —¿quién murió? ¿quién se lió con quién?..— es mejor acudir a las fuentes y hacerse con la precedente antes de leer esta. En la presente Álvarez escribe con la habilidad, la maestría y el buen gusto literario ya conocidos por sus lectores y que son difíciles de pasar por alto, imbuyendo a la historia de todo el aroma de la aventura exótica de Salgari o Kipling, con muy medidas pinceladas románticas y grandes dosis de misterio. Ciudades fantasmales, amor, traiciones, arqueología, tesoros ocultos, leyendas, intriga, peligros inesperados, mucha aventura y una protagonista que termina arrebatando el corazón.

1923. El matrimonio Lennox, Lionel y Dora, poco después de volver de una larga temporada de excavaciones en Egipto, va a recibir de manos del director del Museo Británico un encargo que implica emprender viaje hacia la ciudad abandonada y en ruinas de Bhangarh, en la India. Su hija Helena, que sin consultárselo previamente, han decidido que no les acompañe en esta ocasión, queda atrás, aunque no esté en absoluto de acuerdo con esta decisión. Tras la libertad que ha gozado en sus excavaciones egipcias, Londres y el destino posterior que sus padres han decidido para ella durante el próximo año prometen ser una auténtica jaula. Así, llegando a sus oídos la maldición que pesa sobre la ciudad india y el peligro al que podrían enfrentarse sus padres, ni corta ni perezosa emprenderá periplo tras ellos, sin permiso de nadie. Gracias a la suerte, y a la ayuda de cierto personaje inglés, Miles Fielding, conseguirá llegar a Bombay primero, y conocer al thakur de Jaipur, Arshad, después. Arshad se mostrará como un joven que odia con pasión a los británicos —cuyas ínfulas coloniales le dan más de un buen motivo para ello— y con quien Helena establecerá una relación de tira y afloja entre la desconfianza y la admiración mutuas.

La historia se encuentra contada en primera persona desde la óptica de Helena, lo que ofrece una mayor implicación en lo narrado, pero también una visión más centrada en una única línea argumental —al contrario que sucedía en la trilogía anterior, más coral que esta—. La personalidad de la joven de diecisiete años se va viendo matizada conforme avanza la novela. Al principio aparenta ser una muchacha caprichosa que sólo busca su propia satisfacción, enfadada por ser dejada atrás y decidida a hacer cualquier cosa para salirse con la suya. Pero luego su personalidad se va profundizando, evolucionando y mostrando a una joven imperfecta y llena de luces y sombras, muy realista, demostrando que ese inicio era necesario para lo que vendría después, cuando se van viendo nuevos matices consiguiendo convertirse en un personaje redondo. Termina demostrando que es una mujer de armas tomar, con mucho carácter y genio, lenguaraz y divertida, y con un corazón que no le cabe en el pecho.

La novela, como ya sucediera en la trilogía de Dreaming Spires, encierra también una sobrenatural historia de fantasmas tras la maldición de la ciudad de las sombras, Bhangarh. Un lugar del que en realidad poco se sabe, pero que se encuentra rodeado de leyendas, rumores inquietantes, secretos y promesas de tesoros, de figuras espectrales que sólo aparecen de noche, de misterio en definitiva. Álvarez juega una vez más con la ambigüedad, con la duda del lector al enfrentarse con ciertos eventos de lo más inquietante e inexplicable, dotando al relato de una ambientación cargada de intriga. Consigue también el perfecto equilibrio entre una profunda y minuciosa documentación que no se hace notar en un exceso de información, sino que acompaña con acierto a la acción, desde las localizaciones y pinceladas históricas hasta las vestimentas y comidas de la época, pasando por multitud de detalles que hacen muy atractivo el relato sin entorpecer la acción en absoluto. La ambientación está muy lograda, retrotrayendo a los libros de aventuras clásicas en lugares y culturas exóticas retratadas con enorme cariño, actualizadas a un gusto más actual, de forma muy visual y amena. El contraste entre los soberbios británicos y los serviles y supersticiosos sirvientes hindúes es significativa, pero también entre las diferentes castas de la sociedad india, donde unos tienen mucho y otros prácticamente nada. La India de los años 20 del siglo pasado es un mundo de intensas disparidades, que lucha entre la tradición y la modernidad, entre el boato de los grandes y magnificentes palacios en que una élite viven a cuerpo de rey, los animados mercados con productos exóticos, y la pobreza de la mayoría de la población que oculta su miseria bajo el intenso colorido de flores y alegres vestimentas.

Sin embargo, lo más atractivo de la novela es la aventura en sí, la investigación de unas desapariciones, y de un misterio arqueológico y legendario que hizo que toda una ciudad fuera abandonada de la noche a la mañana sin que quedara registrada explicación alguna, aunque sí permanezcan atrás muchas habladurías, dotando al lugar de un desasosegante aire fantasmal. Un lugar repleto de peligros, siendo las piedras sueltas e inestables de sus antiguos edificios y templos el menor de ellos. Porque alguien en las sombras maneja hilos de ignotos propósitos que no invitan a hacerse ilusiones sobre benignas intenciones. El riesgo es permanente, y las relaciones que se establecen entre los protagonistas van a dar cuenta de la necesidad de terminar apoyándose los unos a los otros para poder salir de muy difíciles atolladeros. En especial Lionel y Dora Lennox roban la escena cada vez que aparecen en acción. Pero las contradicciones internas de Arshad motivadas por algo que va a descubrir sobre sí mismo, también aportan gran interés al relato.

Con una prosa muy trabajada, un estilo que señala a una escritora en plenitud, aunque quizá un tanto enfocado a un público más juvenil que la anterior trilogía, y un ritmo muy adecuado, sin acelerar demasiado, pero acompañando sostenidamente a una acción que no cesa a su debida velocidad, la explicación al misterio, si bien perfectamente cerrado, es quizá lo más decepcionante de la novela, pues no termina de ser todo lo coherente que debiera, forzando un tanto la credulidad. Aún así es un esfuerzo que merece la pena. Llegando al final, tras una narración en la que la acción se va desarrollando por los caminos esperados, con un primer «malo» de lo más predecible, Álvarez se permite de forma magistral dos bruscos, pero no forzados, giros sorpresa, uno esperado, otro en absoluto, dejando al lector con la mandíbula colgando, antes del emotivo, y un tanto lacrimógeno, cierre que deja con el alma en vilo esperando la segunda entrega. Y no se puede terminar la reseña sin hacer hincapié una vez más en la maravillosa labor que está haciendo Nocturna con sus libros, trascendiendo el mero objeto literario para ofrecer a sus lectores una grata experiencia estética. Las ilustraciones que acompañan a la reseña, de las que no todas aparecen en el libro, son obra de Lehanan Aida.
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