domingo, 11 de marzo de 2018

Reseña: Éxodo (o cómo salvar a la reina)

Éxodo (o cómo salvar a la reina).

David Luna.

Reseña de: Origen (Arkaitz Arteaga).

Apache Libros. Madrid, 2017. Rústica con solapas. 264 páginas.

Sinopsis:

Bienvenidos a Zigurat.

Los colonos de este misterioso planeta llevan siglos sobreviviendo en un entorno extraordinariamente agresivo. Durante ese tiempo, han sufrido una evolución acelerada que los ha terminado transformando en algo... distinto. Ahora, con la llegada del calor extremo, y bajo el liderazgo del capitán de la Guardia Real, han de iniciar un éxodo repleto de amenazas.

Su destino es el Edén, ¿o se trata del infierno?

Reseña:

Esta es una de esas reseñas que me encanta escribir, una reseña de las que yo llamo "Reseñas Cero". Pocas veces ocurre que se den todas las circunstancias para que esto pueda ser del todo cierto, pero esta vez ni había oído nada sobre la novela, ni había leído la sinopsis, ni comentarios, y, como siempre, no he leído ninguna reseña después de terminar la novela. Así que, aunque siendo la ganadora del Premio UPC 2016 y estando escrita por David Luna, ganador de Premio Domingo Santos en 2016 y del Chrysalis Award a autor emergente de la European Science Fiction Society en 2017, debería de darme no solo respeto, sino miedo reseñarla, la verdad es que me siento muy cómodo, por lo menos de momento, hablando de esta novela corta.

Y es que David es uno de esos escritores que no solo agradece el comentario, sino que tiene en cuenta las posibles interpretaciones del lector, por lo que no hay riesgo de fallar. Y eso que esta novela es como uno de esos famosos trampantojos que nos sirven en los restaurantes: crees que estás leyendo algo, lo disfrutas de una manera con el sentido de la vista, pero luego sabe a otra cosa y la digestión es distinta a lo que esperabas.

Ya había leído otras obras de David Luna por lo que conocía su estilo y la calidad de su prosa. Me encanta la manera que tiene de entrelazar partes de una gran belleza con ese lenguaje directo que lo caracteriza y con esos "latigazos" que pega de vez en cuando que hacen que el resultado sea una prosa actual, potente y sobre todo, creíble. Tanto en su novela Laberinto Tennen como en sus relatos La deformidad de un dios deforme (El Abismo Mecánico y Otros Relatos sobre la Inteligencia Artificial, 2015) y sobre todo en uno de los para mí favoritos para el Ignotus de este año, La fiebre (Revista Delirio N19, 2017) David nos muestra su calidad como creador de historias y su buen hacer a la hora de contarlas.

Pero, por lo menos para mí, Éxodo es una obra especial. Una obra en la que el autor, conscientemente, atrapa al lector desde la primera página con una trama que transcurre a tal velocidad y en la que ocurren tantas cosas que, hasta que he entendido lo que pretendía, me he llegado a sentir abrumado en ciertos momentos. Porque creo que sí, creo que te he pillado David Luna. No quiero entrar en muchos detalles para no destripar la obra, pero el hecho de que la acción sea casi exagerada y que no deje respirar al lector creo que tiene mucho que ver con el mundo en el que se desarrolla la novela. Es una de las preguntas que dejo en el aire para una posible Disección, que parece que va a ser posible.

Esto nos lleva a otra de las cualidades del texto, el autor no describe el mundo en el que se desarrolla la trama, por lo menos de manera directa. Simplemente se dedica a contar en primera persona lo que siente el protagonista, Capitán de la Guardia Real, mientras transcurre la historia y, como he dicho antes, hace que no te quieras despegar del libro en ningún momento. Engancha, atrapa, hace que te sientas parte de la colonia, que sientas su dolor, sus deseos, sus preocupaciones, incluso consigue que te excites y huelas a la reina al sentir su presencia... Maravilloso.

Pero lo realmente especial de esta novela no es lo que he comentado hasta aquí, que por sí solo, bien merece su lectura. Lo que hace de esta novela algo distinto, es lo que David no explica y, sobre todo, lo que David insinúa. Aquí es donde dejo de contar y empiezo a especular, así que voy a ir de menos a más riesgo. Empezaré por lo que yo pienso que el autor tenía en mente cuando empezó a escribir la novela, la deshumanización.

Es curioso que probablemente las dos mejores novelas cortas que he leído hablen de cosas tan parecidas, pero de una manera tan distinta, tanto en forma como en fondo. Hablo de UNO de Nieves Delgado y de la novela sobre la que estoy os estoy escribiendo. Seguro que más de uno (que no UNO) se acaba de quedar con la boca abierta. Pues sí, para mí las dos novelas nos hablan de algo parecido, pero con dos visiones completamente opuestas por parte del autor de una y la autora de la otra.

Éxodo nos habla de la deshumanización, de la importancia de la colonia por encima de todo, de una conciencia y una sabiduría colectiva innatas y, en contraposición, de la visión del protagonista, que, aunque se supone que debería ser el máximo exponente de todo ello, parece que por momentos siente esa pérdida de humanidad e incluso la vive con inquietud. Esto nos lleva a otra de las preguntas que el autor deja en el aire, la relación de los humanos de Zigurat con la Tierra. El protagonista tiene acceso a un dispositivo que él llama "Holo" y que es una de las posibles explicaciones a esta paradoja que supone ser el Capitán de la Guardia Real y darse cuenta de la cada vez más visible separación con sus ancestros de la Tierra. Y sí, tengo muchas dudas sobre lo que cuenta el protagonista, no sé si el autor juega con nosotros o si el protagonista no es tan fiable como cabría esperar.

En cambio en UNO, aunque la autora también habla de una conciencia colectiva, lo hace desde un punto de vista de mejora, positivo, un paso que la humanidad tiene que dar. En Éxodo se trata de evolución pura y en UNO de evolución a través de la tecnología, pero al final hablan de lo mismo, eso sí, dejando al lector con sensaciones muy distintas. Mientras David nos insinúa algo negativo y curiosamente no escarba en nuestros miedos (por lo menos no demasiado), Nieves nos lleva hacia algo positivo, mejor, pero nos hace reflexionar sobre la pérdida de individualidad, sobre ese miedo a "dejar de ser" y hace que reflexiones sobre aspectos de ti mismo, que remueven bastante. ¿No es maravilloso? Dos novelas que no tienen nada que ver, pero en las que un pirao (yo) ve una conexión.

Para terminar, no puedo dejar de mencionar que durante la trama, David nos presenta varios seres que, por lo menos a mí, me han hecho pensar en varias explicaciones, a cada cual más rocambolesca, de lo que está pasando. De lo que no tengo ninguna duda es de que está hecho a conciencia, con nocturnidad y alevosía, y que no tiene interpretación posible. Es una especie de "anzuelo" o "huevo de pascua" (como lo llamamos los programadores) que deja el autor y que espero que algún día explique.

Conclusión:

Una novela que recomendaría a todo el mundo, fácil de leer, que enganchará al lector más exigente, que divierte con su acción continua, y que una vez terminada permitirá que reflexione hasta donde quiera o le apetezca. Una novela de esas que maceran. Como dice  Gaiman sobre Gene Wolfe:

«Vuelve a leerlo. Es mejor la segunda vez. Y será mejor aún la tercera. De todas maneras, los libros cambian sutilmente de forma mientras estás lejos de ellos.»
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