Mañana cruzaremos el Ganges.
Ekaitz Ortega.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Ediciones El Transbordador. Málaga, 2017. 303 páginas.
Una de las características distintivas de la ciencia ficción —de la buena ciencia ficción— siempre ha sido la de especular sobre el futuro que nos espera pasado mañana partiendo de lo que podemos observar en nuestro presente. De ahí han nacido las grandes distopías históricas —cuando el término era algo más concreto que el simple significado de futuro catastrofista con el que es asociado actualmente— como 1984, citada en este mismo libro, Un mundo feliz o Fahrenheit 451. Ortega nos acerca a uno de estos futuros en que, desgraciadamente, podemos ver muy reflejadas las actitudes y el rumbo político y social de nuestro presente. Un futuro de libertades restringidas, de vigilancia extrema, de gobiernos formados por tecnócratas, de sospecha hacia el diferente y discriminación por raza o religión, de censura y control de los medios..., retratado a través de la visión y vivencias cotidianas de una periodista, bastante de vuelta de todo, que se va a ver implicada en una urdimbre inesperada que le hará cuestionarse muchos aspectos de su vida. No es una novela de trama frenética, sino de exploración de la vida bajo unas condiciones socio-políticas bastante desasosegantes y, lamentablemente, posibles.













