miércoles, 3 de enero de 2007

Reseña: Kafka en la orilla

Kafka en la orilla.

Haruki Murakami.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Tusquets editores. Col. Andanzas # 618. Barcelona, 2006. Título original: Umibe no Kafuka. Traducción: Lourdes Porta. 584 páginas.

Se me hace difícil definir esta novela. Me vienen muchos adjetivos a la mente cuando pienso en su lectura: rara, extraña, onírica, surrealista, insólita, extravagante…, pero creo que ninguno de ellos hace justicia real a su contenido.

Es una novela compleja, compuesta de dos historias principales que aparentemente van confluyendo: la del joven de quince años Kafka Tamura que huye de casa por las malas relaciones que mantiene con su padre y la del anciano Satoru Nakata, que sufrió un extraño accidente (si es que se puede llamar así al inexplicable e inexplicado episodio) cuando era un niño durante la II Guerra Mundial y del que salió con graves secuelas (perdió los recuerdos, la capacidad de leer y escribir y de comunicarse emocionalmente con el resto de los seres humanos) a cambio de adquirir la capacidad de hablar con los gatos. Ambos personajes se embarcan en un largo viaje que poco a poco va haciendo confluir sus destinos hasta el punto de que nadie duda de que llegarán a cruzarse, aunque las cosas no siempre resultan como todo el mundo imagina.

Y es que de imaginación precisamente se trata, de cuando el mundo de los sueños, plenamente simbólico, se inmiscuye en nuestra realidad y le da la vuelta. Kafka Tamura va huyendo de una profecía pronunciada por su poco querido padre y es su huida la que precisamente puede provocar que la misma se cumpla, aunque no en el sentido estricto de la letra en que fue formulada. Nataka se ve inmerso en una historia que no es la suya, pero que le arrastra y le aparta de lo poco que conoce, le quita lo poco que tiene y lo lanza a un mundo desconocido con unos poderes extraños y poco útiles, que sin embargo le servirán para ir sorteando los problemas que se le plantean por el camino.

En esta historia de gran contenido fantástico, donde las cosas imposibles se contemplan con una sorprendente naturalidad, parece que al autor le interesan más las poderosas imágenes que va conjurando para narrarnos los acontecimientos que el lugar a donde conduce la historia. Las metáforas se van sucediendo, los significados ocultos, los simbolismos a desentrañar y que van creando, ladrillo a ladrillo, el camino de una sola dirección que desembocará en el inevitable final.

Es una novela escrita para evocar sensaciones, para fomentar sentimientos, para remover las entrañas y el poso de los recuerdos. Como no es una novela realista, tienen lugar muchas cosas inexplicables; pero como tampoco es una novela fantástica al uso lo que nos encontramos es que no se plantea una lógica propia y no trata de explicar, al menos internamente dentro de la trama, las cosas extraordinarias que se van sucediendo. Simplemente son algo que ocurre y hay que aceptarlas tal como vienen; si el lector no lo hace no podrá entrar en la dinámica de la novela, en el mundo onírico y simbólico donde Kafka Tamura y sobre todo Nakata viven sus vidas sin cuestionárselas.

La prosa de Murakami es preciosista, llena de bellas palabras y bellas imágenes, recreándose en el verbo y en el adjetivo preciso. Los diálogos son incisivos, muy bien llevados y no exentos de un cierto tono de humor que ayuda a sobrellevar las cosas a veces un tanto absurdas que se nos están narrando. Hay fantasmas pululando por sus páginas y piedras que son puertas y gatos que hablan y marcas comerciales arquetípicas que cobran vida para impulsar las acciones de algunos de nuestros protagonistas o de sus secundarios. Hay un bosque en el corazón de una montaña que me ha recordado poderosamente al Bosque Mitago. Hay una biblioteca donde todos los que amamos los libros estaríamos dispuestos a pasar una temporada. Hay sueños que merecen la pena ser soñados y otros que murieron por que dejaron de creer en ellos. Hay una historia de amor inacabada llamada a desgarrar el corazón y una segunda llamada a reparar los corazones…

E inseparablemente unido a todo ello hay quizás un exceso de páginas que lastra la narración y que hace que avancemos con excesiva lentitud hacia la confluencia final de todas las historias que se nos han ido presentando; las de nuestros dos protagonistas y las de otros variopintos personajes que han ido apareciendo y adquiriendo desigual importancia en los hechos. El autor parece que se ha dejado llevar por la desbordante imaginación, por la cascada de imágenes que llenaban quizás su mente y ha alargado me parece que innecesariamente la que de otra manera más contenida hubiera sido una historia excelente. Es sin embargo un libro recomendable, sobre todo para todos aquellos que aún sospechen que hay mucho más en el cielo y en la tierra de lo que la realidad esconde…

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Reseñas de otras obras del autor:

Sauce ciego, mujer dormida.

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas.