viernes, 18 de marzo de 2011

Reseña: Abismos

Abismos.

David Jasso.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Grupo Ajec. Col. Penumbra # 1. Granada, 2011. 223 páginas.

David Jasso inaugura con la publicación de su primera antología la nueva colección del Grupo AJEC: Penumbra; dedicada a aquellos géneros oscuros, en la más amplia acepción del término. Abismos reune cinco narraciones que nadan entre el terror psicológico y el paranormal, unos relatos que van más a arañar con desagrado la mente que a buscar el susto o el sobresalto, horror más que terror puro, suspense y tensión en grado sumo y algo de misterio, creando una sensación de desasosiego en el lector, de intranquilidad ante lo que ha de venir. Con unos cuantos libros ya a sus espaldas, Jasso va afilando sus armas literarias, ofreciendo, dentro de una escritura de alguna manera descarnada, muy directa, impactantes imágenes casi cinematográficas que se clavan en la imaginación del lector, brillantes metáforas y acertadas elipsis que inquietan más que si se limitase a describir todos los hechos directa y crudamente. Ha depurado, sin duda, el estilo un tanto apresurado de obras anteriores, unificando el estilo y ofreciendo una poderosa voz narradora ―tanto en primera como en tercera persona, que de ambas hay en estas historias―.

En la mayoría de los relatos, partiendo de un hecho u objeto en apariencia intrascendente, anódino, Jasso va construyendo una atmósfera opresiva que pone los nervios de punta, esperando el desenlace con cierto desasosiego, conscientes de que espera un último clavo en el ataúd antes de la última palabra del cuento. Todos ellos parten de lo cotidiano para ir adentrándose, capa tras capas de densa acumulación, en la impactante atmósfera de una amenaza desconocida o demasiado cercana.

En el relato que abre el volumen, El huevo, una absurda chiquillada, una mala idea producto del aburrimiento, va a hacer que toda una vida perfectamente ordenada de un vuelco del que no hay vuelta atrás. Leo, un chaval que se encuentra solo en casa de su abuela, tiene la peregrina idea de lanzar un huevo por el balcón sobre la cabeza de algún «pringao» que pase por la calle y ver cómo reacciona el mismo. Le parece algo divertido, emocionante, la forma perfecta de romper el tedio a costa de una víctima inocente que no se espera, literalmente, lo que se le viene encima. Pero la «víctima» no va a encontrarle precisamente la gracia del tema, decidiendo dar una buena lección al niñato para lo que llevará la tortura mental a un nivel que roza el sadismo. El autor consigue transmitir a la perfección la forma en que los pensamientos de ambos protagonistas van «evolucionando» conforme interactúan entre ellos, el ovillo se va enredando cada vez más y el terror del muchacho crece conforme la víctima se convierte en acosador.

En La bruma, único de las cinco narraciones publicada con anterioridad, un conductor se recupera en un hospital de las secuelas psicológicas de un accidente de tráfico, del que él mismo tuvo la culpa, y en el que murió su mujer y su hija. Entrando y saliendo de esa bruma mental producida por las medicinas que le son administradas, conocerá a una joven anoréxica que posee la capacidad de transmitir sus emociones a ciertas personas, creando en ellas un fuerte lazo empático que las hace sentir lo que ella siente o ha sentido en el pasado. Dispuesta a llevar su trastorno hasta sus fatales consecuencias, la joven encontrará en el hombre un firme aliado en su plan de escapar del Hospital. Pero, ¿y si hubiera una intencionalidad oculta en su aquiescencia? Lo fantástico golpea con fuerza, aunque siempre quede la duda de su realidad o no, en un relato de lo más mundano por otra parte, que toma su fuerza de dos grandes lacras sociales demasiado de actualidad y que dejan terribles secuelas en los que las sufren. El giro final, inesperado, golpea con la fuerza de una profunda carga irónica.

El autor poco antes de su ingreso "hospitalario"
La cotidianidad de El tubo surge de la presencia en manos de dos niños, dos hermanos, de un objeto de apariencia normal y corriente, el tubo que da título al relato, que adquiere sorprendentes características conforme avanza la trama, un objeto «inocente», inicuo, que primero se antoja un gran adelanto tecnológico dadas sus sorprendentes características, pero que pronto se adentra en territorio de lo místico. En el camino de exploración de los dos muchachos, sin salir de su propio cuarto, se esconde la curiosidad infantil, la búsqueda de respuestas inconscientemente del precio a pagar por ellas, y el amor por un padre perdido, muerto en un accidente de tráfico; una combinación que puede producir resultados cuando menos inquietantes, si no catastróficos. Hay una débil, pero curiosa, conexión con el relato anterior; y es una demostración palpable de que cuando Jasso da a sus personajes algo de esperanza es para machacarlos con mayor inquina ―como se puede ver también en el resto de historias―. Con una estructura perfecta, un magnífico trabajo de construcción, sobre todo psicológica, de la pareja de hermanos y una tensión que va subiendo peldaño a peldaño conforme van experimentando con el objeto en cuestión, El tubo es, sin duda, el mejor y más elaborado relato de la antología.

En El cine el autor va a utilizar una premisa no por muy utilizada anteriormente, tanto en la literatura como en películas, menos agobiante: la desaparición de una persona cercana en circunstancias extrañas y su búsqueda desesperada. En este caso Sonia, la novia del protagonista, desaparece al ir al baño del cine en medio de la proyección de una película de terror ―de zombies ya que están tan de moda― a la que ha sido arrastrada por su novio, detalle que ha sido motivo de una desabrida discusión con anterioridad. Jasso va a jugar con la duda de si la joven habría tenido motivos o no para dejar colgado al protagonista, si ha desaparecido voluntariamente o le ha sucedido algo malo, mientras que él oscila entre el enfado y la preocupación llegando finalmente hasta la pura desesperación. El desenlace se siente, con ese intento de explicación entre lo tecnológico y lo sobrenatural, quizá un tanto forzado, dejando algunas preguntas difusas en el aire sin que por ello desmerezca el resultado.

La antología se cierra con La textura de tu piel, la historia de una joven que acude a una sesión con una psiquiatra, a través de la cual se irá desvelando su doloroso pasado y las razones que la han llevado a esa consulta. Dotada con una extraordinaria «habilidad» se cruzará en su vida el despertar hormonal con un primer amor arrebatador y un tanto inexplicable, incluso absurdo, como todo amor adolescente. El deseo y los celos van a fomentar en la psique de la joven un cierto desequilibrio mental, arrastrándola por una inevitable pendiente descendente hacia la locura y la venganza. Es de lamentar que este último relato, el que va a quedar más «fresco» en la mente del lector, sea también el que se siente de alguna forma más flojo de los cinco. Las diferentes partes de la narración, algo deslavazadas, no terminan de casar de forma suave entre ellas, antojándose que hay capítulos que más parecen añadidos un tanto postizos para alcanzar una determinada longitud, y otras que quizá hubieran debido ser más trabajadas o explicadas. El innecesario Prólogo, además, adelanta demasiadas claves del final, rebajándolo de alguna manera y restándole cierta intriga. Es un buen relato, pero sufre en la comparación con el resto al encontrarse un peldaño por debajo de la gran altura alcanzada por los otros.

Las cinco narraciones vienen acompañadas de un juego metaliterario al que el autor «invita» a sus lectores, haciéndoles cómplices de las historias del volumen a través de un prólogo y de un epílogo a modo de unas palabras del autor en las que el mismo Jasso se convierte en personaje, logrando así una compenetración especial con los incautos que se adentran inadvertidos en los Abismos que ocultan estas páginas za riesgo de su propia cordura. Que cada cual se aventure en estas simas psicológicas bajo su propia responsabilidad, podría terminar descubriendo un cierto gusto perverso por la locura y no salir indemne de la experiencia.

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Reseña de otras obras del autor: