domingo, 22 de mayo de 2011

Reseña: Hierático

Hierático.

Fco. Javier Pérez.

Reseña de: Alb Oliver.

Grupo Ajec. Col. Albemuth # 36. Granada, 2010. 116 páginas.

Libro de la colección Albemuth, que nos presenta jóvenes valores de la literatura española. La primera impresión que me llevé de él es que es un libro plagado de topicazos del género policiaco, o negro, para más tarde descubrir que todo es completamente intencionado. A pesar de ello, sigues leyendo con la sensación de que los clichés la han convertido en una novela más del montón. Luego me centro en ello, pues Fco. Javier Pérez tenía todo calculado.

Se nos presenta una visión ligeramente futura en la que Barcelona es una ciudad invadida por el agua. Volvemos a tener una sociedad corrompida y degenerada en la que las drogas y las perversiones son de lo más cotidiano, además de cierto toque ciber-punk al estilo de Neuromante, Snow Crash o Matrix.

El personaje principal es Aitor Stebowsky, detective privado ex-miembro de élite de la agencia de Inteligencia, al que “retiraron” por encontrarlo pasado en el consumo de drogas y manteniendo relaciones homosexuales con un menor. Su situación no mejoró desde entonces, dándose al alcohol, drogas y otras perversiones. Con esto se da comienzo a los tópicos de novela negra.

Uno de sus antiguos superiores, Larraz, Conocido como “el lagarto”, entra en escena para encargarle una misión, que le aportará una gran suma de dinero y una posibilidad para su redención. Debido al carácter cínico del protagonista, se obvia eso y se centra, aunque poco, en su interés por el dinero como único motivo para aceptarla.

Su misión consistirá en encontrar y recuperar el Demótico, una antigua tablilla con un alfabeto antiguo (cuyo origen se vincula con alienígenas) del que se dice se puede utilizar como piedra roseta para descifrar todos los lenguajes y que además parece poseer poder en sus palabras. A partir de ahí aparecen personajes secundarios como confidentes, aliados y un genio malvado (antiguo miembro del CESID español) para seguir la historia como cualquier otra perteneciente a este género.

Se puede ver que los personajes que aparecen son bastante planos, y la sensación hasta el momento en el que se encuentra con Nommo, el hombre al que se suponía que debía encontrar pues tiene en su poder el Demótico, es de que todo ocurre demasiado rápido (con un gran número de clichés por página), y que todo ocurre muy casualmente.

Es cuando llegamos a ese punto en el que se nos explica ligeramente que todo es un juego del autor con el metalenguaje, haciendo referencia incluso a nosotros los lectores, y en el que vemos que hay algo más que una simple novela de detectives. También he de decir que es cuando se complica la cosa a la hora de seguir la lectura y nosotros como lector hemos de tirar de nuestros conocimientos sobre otras obras parecidas para intentar hilar los datos que se nos dan y darle sentido a lo que vamos leyendo, pues más tarde se nos aclara un punto de gran importancia pero nuevamente nos quedamos sin una explicación explícita del funcionamiento del universo de Aitor.

En cuanto al lenguaje utilizado, también cambia, siendo la primera parte bastante simple, con un vocabulario simple, y en algunos casos soez, para verla luego ligeramente diferente, como si la narración del protagonista la realizara otra persona. Cualquiera que lea esta reseña se habrá empezado a hacer hipótesis, pero creo sinceramente que no acertará, siendo ése uno de los puntos positivos de la obra.

Luego entramos un poco en la materia ciber-punk, en la que aparece un aparato llamado Decodech, pieza de última tecnología capaz de todo, pero que aparece inicialmente como un simple localizador de personas. El mundo presentado por el autor mezcla varios componentes realmente no innovadores, como poder conectarse a los aparatos, o participar en videojuegos de guerra a nivel real, cosa que me recordó a Snow Crash, de Neal Stephenson.

Como aspectos positivos, destacaría el concepto de la novela, que da un giro radical a lo que llevas leído hasta el momento, como negativo, posiblemente que no te explican con claridad qué es lo que lees, pero convencido de que el autor lo hace intencionadamente, para que seas tú mismo el que interprete su obra.