jueves, 19 de mayo de 2011

Reseña: Inundación

Inundación.

 Stephen Baxter.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La Factoría de Ideas. Col. Solaris ficción # 144. Madrid, 2010. Tíulo original: Flood. Traducción: Ainara Echaniz Olaizola. 447 páginas.

Hacía cinco años, cuando Lily había llegado para trabajar en la embajada americana, España ya estaba sumida en el desastre. El país estaba dividido por separatistas y tensiones étnicas propias, que abarcaban desde los prejuicios centenarios heredados de la invasión musulmana del siglo VIII hasta las divisiones tóxicas provocadas por la guerra civil en el siglo XX. Ahora toda esa amalgama se veía exacerbada por la influencia masiva de inmigrantes de un África que se desertizaba por momentos. La gota que había colmado el vaso y que había facilitado la desintegración del país había sido un golpe de Estado contra la monarquía impulsado por la derecha política.
Mientras las fuerzas de paz y las ayudas internacionales trabajaban sobre el terreno, las grandes influencias de la escena global habían empezado a moverse: por un lado, multinacionales agresivas e instituciones financieras que buscaban el provecho económico de la reconstrucción de un Estado hecho trizas; y por otro, agentes que azuzaban la ira de las masas creando revueltas y anunciando la necesidad de acudir al terrorismo. Las escisiones aumentaron e incluso se superpusieron unas a otras, y España se desintegró, se convirtió en un Estado fragmentado, en un Líbano occidental. Al parecer, ahora incluso las grandes ciudades, como Barcelona habían caído en manos de facciones armadas.
Analizado desde el corazón del conflicto, el calidoscopio de luchas y frágiles alianzas era desconcertante y cambiaba cada minuto. De hecho, al principio Lily había caído prisionera de un grupo fundamentalista islámico que había derribado su helicóptero Chinook. Y ahora estaba en manos de extremistas cristianos.

A pesar de que lo anterior tan solo es la introducción y poca de la acción posterior se va a desarrollar en la Península Ibérica, lo cierto es que tal vez cuando se escribió y publicó originalmente, cuando lo narrado se desarrollaba en un «futuro cercano», no fuera el caso, pero a día de hoy y, sobre todo, desde nuestra óptica particular, hay que afrontar la lectura de esta novela como la de una ucronía, un What if...?, una historia en una realidad alternativa o paralela a la nuestra, pero que, desde luego, no tiene lugar en nuestra propia corriente temporal, aunque bien puede servir de aviso.

Lily Brooke es una piloto que, una vez liberada de su cautiverio ibérico, y gracias a un particular «mecenas», entrará en un particular círculo de amistades que la pondrá en el centro de las investigaciones sobre el aumento del nivel de las mareas que se está produciendo a nivel mundial. Sus contactos le permitirán mantenerse en, casi, primera línea de muchos de los sucesos y de la información de mayor importancia que se van a desarrollar en los siguientes 32 años, permitiéndole tener una idea global del problema y encontrándose siempre a un paso de quienes buscan una solución o, al menos, un paliativo a la tragedia humanitaria, siendo de alguna manera una de los pocos «privilegiados» que ven como su nivel de vida se mantiene a duras penas mientras el del común de la Humanidad se desploma hasta la mera supervivencia. Su patrocinador, Nathan Lammockson es un millonario que pone su fortuna al servicio, en principio altruista, de encontrar una forma de que los humanos sobrevivan a la subida del nivel de las aguas, aunque, capitalista hasta el fin, en última instancia tan solo busca salvar su propio pellejo y el de los «suyos» al precio que sea, incluso sacando beneficio económico ―cuando todavía era posible― de la situación. Dueño de una compañía de seguridad, contratará con una finalidad algo difusa a varios de los rescatados, como Helen Gray o Gary Boyle, quienes se dedicarán a encontrar una el bebe que tuvo en cautiverio y que le fue arrebatado en el rescate quedando en manos de una facción saudí, y ―como meteorólogo y técnico de la NASA que fuera antaño― a investigar el origen real de la subida de las aguas el otro.

Es esta una novela de «catástrofes», casi apocalíptica, con toda la Humanidad en peligro, que va un paso más allá de las que tan de moda estuvieron en cierto momento del siglo pasado, y que Baxter ha actualizado para traerlas de alguna forma a nuestro siglo, incluyendo temas ―ecológicos sobre todo, evidentemente, pero también políticos y sociológicos como las crisis de refugiados o la globalización― y tecnologías muy presentes en nuestro día a día ―aunque a veces fuerce demasiado la credulidad, con el mantenimiento de las redes de Internet más allá de un punto en que el simple mantenimiento se antoja imposible, por ejemplo―.

Las inundaciones provocan en todo el mundo migraciones masivas, el nacimiento de nuevas sociedades, guerras fronterizas, histeria y salvajismo general, y de alguna manera el autor propone un firme posicionamiento a favor de la supervivencia del ser humano sea cual sea el precio a pagar. La especie debe sobrevivir y Baxterdesesperados que los que buscan soluciones reales, y los pocos equilibrios que se alcancen en momentos puntuales pronto van a ser desestabilizados y derribados por la presión de las circunstancias.

La acumulación de datos, la descripción de los efectos de la subida de los mares, la investigación de sus causas ―y aquí el autor no termina de pronunciarse entre el calentamiento global provocado por la mano humana o unas motivaciones más «naturales»―, las diversas respuestas, consiguen crear en ciertos momentos en la mente del lector la sensación de que se encuentra no exactamente ante una novela sino ante un docu-drama, una recreación de esas que se dedican a reconstruir los hechos narrados con actores en Discovery Channel o similar, con lo que, por muy interesante que pueda ser ―que lo es― y de abundancia de escenas a priori espectaculares ―la inundación de Londres, el paso de un huracán por Nueva York...― no se produce una auténtica inmersión en la narración, una implicación emocional con lo que le está sucediendo a los protagonistas. Hay un cierto desapego en todos ellos, un distanciamiento de lo que están viviendo, que se trasmite al lector y que impide sumergirse a fondo en la narración.

Los saltos de una localización a otra, según lo requiere el foco de atención, y el cambio de personajes ―algunos con mucho interés y otros totalmente supérfluos― para «asistir» a todos los hechos de relevancia, con unas transiciones un tanto forzadas, no colaboran precisamente a hacer fluida la lectura. Muy posiblemente, dado que la «acción» se desarrolla a lo largo de más de tres décadas y de un extremo a otro de la Tierra, sea algo muy difícil de evitar, pero la sensación es de una historia excesivamente fragmentada más que episódica. Una sensación incrementada porque junto a los protagonistas «principales», el elenco de secundarios ―con frases o sin ellas― es, cuando menos, abundante y, muchas veces, redundante e innecesario; desde la hermana de Lily, Amanda, y sus hijos y todos los problemas y comidas de coco que acarrean con ellos, pasando por algún novio ocasional que pone el necesario toque sentimental en el relato, por un buen número de científicos cada cual con su teoría sobre lo que está sucediendo o sus experimentos para descubrirlo, por grupos supervivencialistas que van a intentar imponer su propia ley libres de las restricciones de los estados, sociedades indígenas que en un ejercicio de involución quieren volver a sus supuestos «orígenes», militares que van a dejar de tener demasiado claro a quién sirven, seguidores anónimos... es excesivo, y disperso.

No obstante, conforme se acerca el final y más y más tierra va desapareciendo bajo las aguas, la novela también va subiendo en interés y emoción. Baxter se va progresivamente centrando en capítulos más cortos, en escenas cada vez más concretas, acelerando la acción. El drama y la tragedia se mascan en el ambiente, y el futuro de la Humanidad se ve cada vez más negro, donde de pronto brilla una lucecita de esperanza que dará lugar a una secuela titulada Arca y que según cómo termina la novela va a cambiar totalmente de escenario. Inundación es una lectura interesante, que hace reflexionar no solo sobre ideas acerca de cómo estamos tratando a nuestro planeta, sino también sobre temas como el capitalismo salvaje, el uso y abuso de ciertas tecnologías, o sobre la forma de relacionarnos con los demás, al fin y al cabo el hombre siempre ha sido un lobo para el hombre y es en situaciones extremas cuando más patentemente queda demostrado. Por el bien de la Humanidad, esperemos que Baxter no tenga demasiados dones de profeta.