lunes, 8 de agosto de 2011

Reseña: Osada

Osada.
La flota perdida 3.

Jack Campbell.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La factoría de Ideas. Col. Ventana abierta # 42. Madrid, 2011. Título original: Courageous. Traducción: Martín Luna Pérez. 314 páginas.

La Flota al mando de John Blak Jack Geary sigue su periplo espacial, intentando zafarse de las fuerzas síndicas que les persiguen buscando anticipar sus movimientos y acabar con ellos. Con un buen número de naves dañadas en los recientes combates, con una alarmante falta de las materias primas necesarias para poder repararlas y mantener el suministro de combustible que les permita seguir adelante sin abandonar a nadie, con un inestable equilibro entre los oficiales que parecen idolatrar al legendario Black Jack, los que empiezan a confiar en John Geary y aquellos que se oponen rotundamente a las nuevas formas y tácticas que ha traído consigo y que poco a poco se van imponiendo, con la imperiosa necesidad de llevar la llave de las puertas hipernéticas a territorio de la Alianza, con cada vez menos destinos a los que dirigirse para sorprender a los síndicos y con la siempre presente tentación por parte del protagonista de asumir el papel totalitario al que algunos parecen creer está destinado, las cosas no son precisamente halagüeñas y los enfrentamientos ―internos y externos― parecen inevitables. ¿Conseguirá John Geary mantener el avance victorioso de la Flota, permanecer siempre un paso por delante de sus enemigos acercándola lentamente a los planetas de la Alianza sin perder demasiadas naves, demasiados tripulantes, y parte de su alma en el intento?

Las cosas parecen estar poniéndose cada vez más negras, con menos destinos viables a cada momento y con los Síndicos aprendiendo aparentemente de sus errores, con John Black Jack Geary empantanado en medio de una carrera para escapar del enemigo mientras lidia con la oposición dentro de sus filas, inmerso en la pesadilla logística de abastecer a la Flota, teniendo que seguir saqueando los sistemas por los que pasan, mientras el enemigo parece estar cada vez más cerca de cerrar el cerco sobre ellos. Tras cada combate debe echar mano de tácticas más complicadas para lograr sorprender a sus perseguidores y poder mantenerse siempre un paso por delante de ellos. Además, la relación con la copresidenta Victoria Rione, que le servía de alguna manera de válvula de escape, ha llegado a un punto muerto, surgiendo de nuevo la tirantez del principio sin que el capitán entienda demasiado bien las razones para ello. ¿Se le estará acabando su legendaria suerte? ¿Será este el punto final a su desesperada huida?

El intento por parte del autor de añadir esa nueva dimensión en las relaciones personales de los protagonistas no termina de resultar enteramente satisfactorio ―es difícil sentir empatía por los «problemones» y dilemas morales de la consejera o entender el supuesto alcance de los malidicentes «rumores» de carácter sentimental que se extienden por la Flota―, pero sí sirven para ejemplificar la distancia entre Geary y sus subordinados, con muy diferentes mentalidades tras los cien años que éste pasó a la deriva en animación suspendida dentro de una cápsula de salvamento y todos los dolorosos cambios que se han producido en ese periodo, al tiempo que consigue retratar las sociedades, tanto de la Alianza como de los Mundos Síndicos, creadas por la continuada duración de la guerra. ¿Hay realmente tantas diferencias entre ellos? ¿Es tan malo el enemigo una vez que empiezas a conocerlo? ¿Son lo mismo dirigentes que ciudadanos?

Es cierto que no existe en la novela una gran profundidad en la caracterización de los personajes, pero se agradece el intento de mostrar sus sentimientos, muchas veces contradictorios, ante la guerra, el amor y lo que les pueda deparar el futuro. ¿Podrá Geary mantener el equilibrio entre la leyenda y la persona, tan necesarios ambos por otra parte? ¿Sería capaz de convertirse en un dictador ante la aquiescencia de sus subordinados? ¿Valorará siquiera la idea? ¿Seguirá Rione oponiéndose a ello contra viento y marea a pesar de los beneficios personales que podría obtener de su relación?

Siendo una intensa, satisfactoria y emocionante space opera militarista, lo cierto es que para quien haya leído las dos entregas anteriores, esta tercera se puede antojar quizá un poco más de lo mismo, nada «nuevo», sin que haya un avance real en la trama general. Entre batallas y conflictos internos, es más bien poco lo novedoso que ofrece Osada, donde el status quo parece haber vuelto de alguna manera al estado de la primera novela. El autor sigue demostrando su forma magistral de afrontar la descripción de las batallas espaciales, la tensión generada por la espera relativista en las batallas, pero debe ir pensando en dotar a sus próximos libros de algo más de contenido, lejos de la fórmula que tan bien le ha funcionado hasta aquí, para evitar convertirlos en algo excesivamente repetitivo. Da la impresión de que el autor se ha limitado a mover las piezas de un lado a otro del tablero de juego, sin avanzar realmente en la partida y con la trama en una especie de impass a la espera de sucesos que la hagan dar un salto adelante.

Osada tiene en abundancia todos los elementos que hacían atractivos los dos anteriores libros ―incluso potenciados y mejorados―, una prosa efectiva, rápida y clara, interesantes batallas espaciales, acción continua, tensas esperas, culto al héroe junto a conflictos internos y enfrentamientos soterrados, una narración inteligente llena de detalles técnicos que hacen verosímil lo relatado, una satisfactoria experiencia militar con tácticas bélicas sorprendentes, arriesgadas y emocionantes..., pero poco nuevo que sorprenda realmente. No hay revelaciones de calado ―hasta justo el final―, no se avanza demasiado en las tramas generales, no se ve más cerca el final de la larga huida, no se encuentran más cerca de casa. Es, sin duda, una novela muy entretenida e interesante, pero se antoja un volumen un tanto de «relleno», de transición hacia la cuarta entrega, donde el prometedor cliffhanger y las ―no tan inesperadas― deducciones postreras de los protagonistas con que se cierra ésta ofrecen esperanzas de que la serie remonte el vuelo. Ojalá no tarde.

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Reseña de otras obras del autor:


2 comentarios:

Angel Frias dijo...

Hola,

La verdad es que, habiendome leido las otras dos novelas previas, me esperaba mas de esta tercera que claramente ha sido un mas de lo mismo (como tambien comente en mi blog)...

En fin... esperaba que Campbell profundizara un pelin mas en esta tercera entrega en "esa amenza alienigena" que se va insinuando en la saga, pero sin embargo mi gozo en un pozo ya que toda la novela no es mas que un repetir situaciones...

En fin... no pierdo la esperanza para la cuarta.

Un saludete y enhorabuena por el blog.

Yago dijo...

Pues sí, precisamente lo de no profundizar en el tema alienígena quizá sea lo más decepcionante de toda la novela. Algo se insinúa, pero parece que Campbell se ha limitado a estirar lo que ya tenía con situaciones ya vistas y sin acercarse a un posible desenlace de la serie.

Gracias por la visita y el comentario.

Saludos