martes, 4 de octubre de 2011

Reseña: Círculo vicioso

Círculo vicioso.
Felix Castor 2.

Mike Carey.

Reseña de: Jamie M.

Timunmas. Col. Terror. Barcelona, 2011. Edición en libro electrónico (epub). Título original: Vicious Circle. Traducción: Patricia Nunes. 396 páginas.

Segunda entrega de las aventuras (o desventuras, no lo tengo claro) de Felix Castor, de profesión exorcista, cuya primera entrega, El diablo que ya conoces, fuera publicada en español ya hace unos años por Dolmen Editorial. Se trata en todo caso de una lectura totalmente independiente, que no requiere de haberse leído la anterior para ser disfrutada en su totalidad, pues aparte de repetir protagonista y alguno de los secundarios, la trama es totalmente diferente, y todo lo que se necesita saber sobre los personajes y el mundo en el que se mueven viene explicado en el propio texto. El autor “recuerda” todos los detalles que puedan ser relevantes para que nada tenga que darse por sabido (aunque leídos a la inversa, primero este y luego El diablo que ya conoces, sí que podrían desvelarse algunas de las sorpresas de la primera entrega, así que mi recomendación, como siempre, sigue siendo leerlos en su correcto orden de publicación). Todo lo que tiene que ser explicado se encuentra bien explicado y sirve tanto para los neófitos como para aquellos que necesitan “refrescar” la memoria de lo sucedido anteriormente.

En la presente aventura Fix (como le conocen sus amigos) se encuentra trabajando como asesor en temas sobrenaturales para la policía londinense cuando recibe el encargo particular de encontrar el fantasma de una joven que aparentemente ha sido raptada. Tiene que preocuparse también por su amigo Rafi, unido al demonio Asmodeus del que desearía poder separarle. A la par la súcubo Juliet, que vive de incógnito entre los humanos, le pide consejo sobre un extraño caso que está investigando en torno a la iglesia de Saint Michael. Cuando su vida empiece a correr serio peligro, sin que sepa muy bien de dónde o cúal de sus casos procede la amenaza, deberá poner todo de su parte para resolver el lío y encontrar la verdad tras todos los cruentos sucesos que parecen estar estallando en Londres.

Un Londres un tanto diferente al que nosotros conocemos, donde los muertos caminan junto a los vivos, los fantasmas pueblan los rincones más insospechados y los exorcistas, como Felix Castor, pueden comunicarse con todos ellos, ayudándoles a continuar su camino hacia aquello que exista más allá (si es que existe según se pregunta el propio Castor), colaborar en sacar a la luz los secretos que ocultaban mientras estaban vivos o esclarecer las circunstancias de sus muertes. Con un buen número de subtramas o arcos argumentales, el relato no coge ningún camino fácil y consigue mantener la intriga prácticamente hasta el final de la novela.

Aunque en esta ocasión Carey consigue alejar bastante a su protagonista de la alargada sombra de John Constantine, lo cierto es que, para bien y para mal, sigue flotando en el ambiente ese humor cínico, esa ambiguedad moral, esa parafernalia demoniaca, esa duda religiosa tan típica de la etapa del autor en Hellblazer. Ha limado algunas de las asperezas de Felix Castor, haciéndolo más cercano y mostrando una faceta más agradable del mismo a través de una trama entre sobrenatural y detectivesca, donde el ir uniendo las pistas en la forma correcta será imprescindible para resolver los misteriosos asesinatos, los extraños rituales y la búsqueda de respuestas en la que se encuentran inmersos los personajes.

Como título Círculo vicioso hace referencia tanto al círculo utilizado para ciertos sacrificios satánicos como a las vueltas que parece dar el protagonista sobre sí mismo mientras trata de desentrañar el lío en que se ha metido casi sin darse cuenta. En todo momento, mientras busca incesantemente las respuestas a los misterios que tiene ante sí, parece ir un  paso por detrás de los acontecimientos, falto de las claves que le permitan descubrir lo que está sucediendo, mientras todos a su alrededor parecen saber mucho más que él y dar por sentado que Castor también está al tanto de lo que se encuentra en juego.Cuando finalmente se haga la luz en su mente, quizá sea demasiado tarde para un buen número de los implicados en unas historias que obviamente estaban mucho más relacionadas de lo que el exorcista podía haber imaginado en principio.

La novela es una fantasía oscura de carácter sobrenatural, divertida, intrigante, sombría,  violenta y trepidante por momentos. Demonios, loup-garous, fantasmas, zombies, exorcistas, druidas, detectives de la policía, nigromantes, sacerdotisas wicca, súcubos, humanos poseidos, órdenes religiosas secretas, satanistas..., una mezcla explosiva que Carey sabe llevar a buen puerto. Con un ritmo sostenido y una escritura adecuada, el libro se lee con facilidad e interés. Se podría enclavar dentro de la tan traída “fantasía urbana”, pero quienes vayan buscando romance se van a ver decepcionados. Si hay que buscar alguna comparación, seguramente el Harry Dresden de Butcher sería lo más cercano. Novela negra paranormal quizá sería lo más adecuado, con un misterio (varios en realidad) por resolver, vidas (o lo que haya después de la vida) en juego y un investigador (nuestro particular exorcista) que “recibe” palos por todos lados. Y todavía quedan, al menos, tres libros de Felix Castor en la recámara. Esperemos que la editorial siga con ellos.

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Reseña de otras obras del autor: