jueves, 26 de enero de 2012

Reseña: Historia de Dos Ciudades

Historia de Dos Castillos.

Gail Carson Levine.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Nocturna ediciones. Col. Literatura Mágica. Madrid, 2011. Título original: A Tale of Two Castles. Traducción: Marta Torres Llopis. 359 páginas.

De forma lejanamente emparentada con la historia del Gato con Botas, que es usada más como un agradable sustrato que como base para una reescritura como tal, la novela que nos ocupa participa de la estructura, el desarrollo y la atmósfera de un cuento tradicional con moraleja asociada. A través de una emocionante intriga, investigación incluida, Levine ofrece una historia de, entre otras muchas cosas, superación personal, crecimiento y maduración, de la forja de la amistad, el valor de la observación y el dolor de la traición. Hay, es cierto, un gato —varios, de hecho— y un ogro cambiaformas que puede convertirse tanto en ratón como en león —como sucediera en el cuento popular—, pero lo que la autora construye con ello va mucho más allá, ofreciendo un brillante relato juvenil de suspense y misterio, con desapariciones, intentos de asesinato, complots, peligros sin par, seres fabulosos y una protagonista, valiente y decidida, que, empujada por las circunstancias, deberá poner todo de su parte para ayudar a desenmascarar a los conspiradores y salvar a sus amigos. Y es de remarcar que a lo largo de la trama hacen acto de presencia referencias sucintas a otros cuentos tradicionales —como el de la princesa y el guisante, por ejemplo— que permiten una unión mucho mayor con el lector, tanto juvenil como adulto.

La novela comienza con una despedida, Elodie, una ilusionada muchacha de doce años, tiene que dejar a su familia y la isla donde ha vivido siempre para convertirse en aprendiz de tejedora en la ciudad de Dos Castillos, pero una vez allí las cosas no van a salir en absoluto como estaban planeadas y en una valiente huida hacia adelante la joven, siguiendo su inicial y secreto sueño de convertirse en cómica, va a internarse en un camino totalmente inesperado en el que va a descubrir la auténtica dimensión de la amistad, y la bondad y falsedad que se esconden en los lugares más sorprendentes.

Una vez en la ciudad, Elodie va a conocer y codearse con un variopinto grupo de importantes y fascinantes personajes de la alta sociedad, desde el dragón... la dragona... eh... bueno, solo ello conoce su propio género, Meenore, un/una brillante detective que sin embargo se gana el sustento y sus riquezas vendiendo brochetas en la plaza del mercado y haciendo favores diversos —como calentar la forja del herrero o encontrar objetos perdidos— a comerciantes y otros miembros de diversos gremios del populacho; pasando por el propio ogro cambiaformas, el conde Jonty Um, odiado por sus conciudadanos a pesar de intentar por todos los medios de congraciarse con ellos; el enigmático maese Thiel entrenador de gatos que esconde más de lo que muestra tras su hermosa apariencia; la amable Doña Celeste, anciana bondadosa de buenos consejos; llegando incluso a a relacionarse con el muy egocéntrico rey y a su dulce y pizpireta hija, la princesa Renn.

Elodie se va a ver, sin comerlo ni beberlo, en el centro de una conspiración que podría terminar con el equilibrio de poder en el reino. La misteriosa desaparición de un perro y la investigación subsiguiente va a destapar un complot criminal que busca acabar con la vida de uno de los principales personajes de la sociedad de la ciudad. Una historia en la que se van a ver envueltos peculiares ladrones, un rey glotón y codicioso, una princesa algo veleidosa pero muy tierna, un zoo muy especial, un/una dragona que basa sus decisiones en la observación, la deducción y la inducción, y el sentido común, un fiero ogro que oculta demasiado en su interior, pícaros adiestradores de gatos de pasado intrigante, enigmáticos cuidadores de animales, sospechosos malabaristas... Y en el juego de sombras no todos son lo que quieren aparentar, aunque algunos sean actores involuntarios en el drama que empieza a desarrollarse.

Levine se toma su tiempo de inicio para presentar a través de los ojos de la joven el mundo en el que se adentra y pronto la rodea, la sociedad en la que de repente se va a encontrar inmersa sin estar demasiado preparada para ello, armada tan solo de sus ilusiones, sueños y esperanzas, que pronto se van a revelar un tanto alejadas de la realidad ante el choque cultural que la ciudad le produce.

Y es que como muy bien había sido advertida Elodie, en la ciudad se debe tener mucho cuidado con los «sepulcros blanqueados», aquellas personas con buena y honrada apariencia exterior, pero podridos y malignos por dentro. Una de las principales y recurrentes ideas de la novela es la de que no todo el mundo es lo que aparenta, y en el juego de la duda la autora juega con las preconcepciones del lector y con los clichés del género para ofrecer una nueva visión, un nuevo enfoque de los cuentos populares tradicionales.

A través de una joven heroína de corazón decidido, de mente analítica y bondadosa, algo ingenua al comienzo —«provinciana» de hecho, aunque también hay que recordar constantemente que solo tiene doce años—, pero con gran capacidad de aprendizaje, que no se rinde fácilmente ante los desafíos y obstáculos, activa e ingeniosa, que se va a enfrentar a situaciones que se encuentran muy por encima de sus conocimientos y experiencias, pero a los que va a sobreponerse con inteligencia e improvisación hasta salir victoriosa de, casi, todo lo que se le venga encima, la trama se desenvuelve entre pistas y revelaciones que no siempre llevan a la resolución del misterio.

Historia de Dos Castillos ofrece una aventura para todos los públicos, llena de fantasía e imaginación, amistad, traiciones y lealtad. Con buenas dosis de un humor dulce y simpático, que invita a la sonrisa y la ternura más que a la carcajada, la entretenida y divertida narración se convierte en una invitación al aprendizaje, al análisis de lo que rodea a cada persona, a cuestionarse lo que uno vive, a mantener siempre viva la curiosidad, a no prejuzgar y a utilizar la inteligencia y la observación para no dejarse engañar por las falsas apariencias, tanto para lo bueno para lo malo. Una loa a la amistad a pesar de las posibles decepciones que implica abrirse a los demás y de la desconfianza que sus actos puedan despertar mientras no sean comprendidos.

Como ya viene siendo habitual con los libros de Nocturna, la atractiva presentación y la cuidada edición en todos sus aspectos son una invitación más a la lectura de un libro orientado en principio a un público infantil-juvenil, pero que puede ser disfrutado por cualquier lector que no cierre sus puertas a una fantasía inteligente y nada escabrosa. Hay niveles de lectura para varios tipos de espectadores y la moraleja asociada es válida para todas las edades. Con unos personajes mágicos y llenos de vida, la novela se lee de forma fluida y agradable, con una sonrisa en los labios, en lo que se antoja un amable suspiro dejando a un lado todos los problemas. No es poco.

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