jueves, 16 de mayo de 2013

Reseña: Night School, el Legado

Night School: El legado.

C.J. Daugherty.

Reseña de: Lyrenna.

Alfaguara. Madrid, 2013. Título original: Night School. The Legacy. Traducción: Victoria Simó. 421 páginas.

Nos encontramos ante un libro de “transición”, en el que se resuelve o avanza más bien poco en la trama general, pero que sirve para profundizar tanto en los caracteres de los protagonistas, en su pasado y en el funcionamiento de la Night School, como en los hechos que han llevado al momento actual. Voy a intentar no citar spoilers de la anterior, pero es posible que alguno se escape.

El verano ha pasado y se acerca el momento en que Allie Sheridan vuelva a la Academia Cimmeria. Sin embargo, un episodio un tanto inquietante va a motivar que la joven tenga que dejar la casa de sus padres anticipadamente y terminar las vacaciones en la residencia de su compañera Rachel. La novela comienza así con la protagonista, literalmente, a la carrera, consiguiendo atrapar la atención de los lectores de la serie desde el mismo principio. Además, hay una escena perfecta en torno al sentimiento de desarraigo de Allie al volver a casa y reunirse con sus viejos amigos. No hay vuelta atrás, se da cuenta, no encaja ya allí, pero tampoco sabe si pertenece de facto a Cimmeria, si ese es su lugar. Por un momento, todo su futuro está en el aire.

Además, cuando el curso comienza de nuevo, la academia ya no parece el refugio tan seguro que solía ser. En todo momento se es consciente de la amenaza que se cierne sobre profesores y estudiantes. La presencia entre ellos de un topo infiltrado, alguien que está informando a la facción de Nathaniel de todos sus planes, colocándolos a todos en riesgo, sin que nadie sepa de quién se trata, hace que las sospechas y la paranoia se instalen entre ellos. No saben quién les está mintiendo, engañando y traicionando. No saben en quién se puede confiar y en quién no. La tensión en la que viven los internos, la intensidad con la que se enfrentan al día a día, y los pequeños desahogos con los que quieren rebajarla, ya que al fin y al cabo no dejan de ser adolescentes con preocupaciones de adolescentes, se encuentran perfectamente descritas. Hay momentos ciertamente divertidos en el libro, que compensan en cierta manera la dramática situación en que se encuentran los personajes.

Paralelamente a la intriga “política”, al enfrentamiento “secreto” (al menos para el resto del mundo) que se está desarrollando para controlar Cimmeria, y por ende a la organización secreta que la dirige, junto a todas sus conexiones, el triángulo amoroso toma una importancia central, con los personajes masculinos llevando a cabo algunas actuaciones no muy justificables con lo que se nos había descrito de ellos anteriormente. Ambos cambian. Carter se torna enormemente posesivo y celoso, y por tanto, inseguro en exceso y casi antipático. Y Sylvain lima gran parte de sus aristas para convertirse en un pedazo de pan (¿Hay redención para él después de lo que le intentó hacer a Allie en el anterior libro? ¿Su actuación en el incendio perdona sus actos anteriores? ¿Es todo fachada?). Ante tanto cambio, y con las hormonas revolucionadas y los nervios a flor de piel, es de lo más normal que Allie se sienta muy, muy confusa con sus sentimientos hacia ambos.

Pero mientras tanto, Allie adquiere una nueva fortaleza, a pesar de todas sus dudas y lágrimas demuestra que es una chica fuerte, que sabe tomar sus propias decisiones, aunque a veces no sean las más acertadas. El libro sirve también para sacar a la luz su “herencia” (el legado del título), no en lo material, sino en el pasado familiar, cuyas acciones la han llevado allí a pesar del intento de sus padres de desligarse de toda la organización.

En este punto, quizá se hubiera agradecido algún recordatorio o un “quién es quién”sobre los sucesos y personajes del anterior libro, ya que hay detalles que quedan un tanto a la sombra, pudiéndose perder pequeñas cosas que convendría tener frescas, sobre todo en torno a algunos compañeros/as del internado, si se tiene un tanto alejada la lectura de la primera entrega.

Así, Rachel adquiere gran importancia como “nueva” mejor amiga, desplazando un tanto a Jo (quien también va a tener un papel en el drama), y sobre todo como hija del nuevo encargado de seguridad de Cimmeria, el señor Patel. Isabelle y Eloise, la bibliotecaria, siguen dejando su impronta, de forma enigmática en ocasiones.

Daugherty introduce nuevos personajes y así, además de la presencia en el cuerpo de seguridad de la Academia de Raj Patel, Allie va a tener que compartir su entrenamiento de la Night School con Zoe, una chica que de entrada lo tiene todo para resultar insoportable y que poco a poco consigue conquistar el corazón. También presenta a Lucinda, la abuela de la protagonista, como una mujer poderosa, consejera en la sombra de gobernantes y políticos, que es de suponer irá cobrando mayor importancia según avance la saga. En una intervención breve, pero significativa, se deja ver Christopher, el hermano desaparecido de Allie, quien ahora milita en las filas de los seguidores de Nathaniel.

Sin embargo, a pesar de las muchas cosas que suceden, al cerrar el libro tras terminar de leerlo se siente como si la historia realmente no hubiera avanzado en demasía, que no ha habido un progreso real hacia un hipotético desenlace. Eso no quiere decir que no haya sido interesante, emocionante o intrigante, sino que no se han revelado demasiados secretos sobre lo que realmente está sucediendo.

Por ejemplo, no termina de explicarse o entenderse demasiado bien el porqué, si en Cimmeria están educando a la próxima generación de gobernantes del mundo, la Night School se centra tanto en el combate físico, en la autodefensa y ataque personal, y no en las relaciones sociales (por muchos bailes con gentes importantes que se celebren a lo largo del año en la institución).

El cierre, con un punto y aparte y no un punto final, no es tan incendiario como el de la primera novela, pero sin duda no va a dejar a nadie indiferente. Los tres o cuatro últimos capítulos aceleran la acción y la carga dramática es enorme, siendo difícil saber si los protagonistas podrán recomponerse después de este nuevo golpe. Intriga y romance combinados con acierto, aunque no habría estado de más conseguir algunas respuestas. Habrá que esperar a la tercera entrega, Fracture, para ver de obtenerlas.

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Reseña de otras obras de la autora: