domingo, 23 de julio de 2017

Reseña: En todos los mundos posibles

En todos los mundos posibles.

Enrique Miralles.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Esdrújula ediciones. Col. Sístole # 20. Granada, 2017. 377 páginas.

Para su primera novela, y segundo libro publicado —el primero es un volumen de relatos de fantasía y ciencia ficción titulado Imposible es empezar a comer por la segunda cucharada—, Enrique Miralles tira de pasión docente y de amor por la ciencia, en cuanto a la investigación y a la historia de la misma, ofreciendo un thriller de especulación hard sobre matemáticas aplicadas, física y superposición cuántica. Sociedades secretas, investigaciones capaces de cambiar toda la concepción de la realidad, ignotas amenazas catastróficas para la existencia de todo lo conocido, intereses políticos y militares más allá de consideraciones éticas, o cuestiones con derivaciones morales y filosóficas como los límites de la ciencia y la responsabilidad de los científicos sobre las consecuencias derivadas de sus descubrimientos, son parte de la trama, junto a un discreto romance, mucho enunciado científico y algún que otro asesinato. ¿Es lícito ocultar conocimientos dependiendo de sus consecuencias o deben ser los mismos de dominio público a cualquier precio? ¿Hasta dónde se puede llegar en la defensa de las convicciones personales por encima del interés común? ¿Dónde se encuentran los límites infranqueables de la investigación científica? ¿Todo vale en la ciencia? Difíciles cuestiones...

Gilbert Lefebvre, un físico especializado en Astronomía Planetaria, bajo los auspicios de un desconocido y misterioso promotor, se convertiría en 1995 en uno de los miembros fundadores, junto a otros reputados científicos punteros en sus respectivos campos de estudio, y primer Gran maestre de la muy secreta, hermética y exclusiva Sociedad Decoherente. Un cerrado círculo científico que tiene como objetivo principal, y casi único, proteger nuestro planeta de un conocimiento que, de hacerse público, es de suponer que resultaría devastador para la existencia del mundo. Años después, en 2004, Lefebvre se verá en la tesitura de asistir a la lectura de la tesis doctoral de un joven y dotado científico, Svend Lund, en la que, con un nuevo lenguaje matemático creado por él mismo, expresa dos ecuaciones de vital importancia. La primera de ellas viene precisamente a revelar el conocimiento que la Sociedad Decoherente ha jurado mantener oculto. El resultado de la segunda permanece en el misterio, dado que el joven invita a los miembros del comité examinador, todos componentes también de la propia Sociedad Decoherente, a resolverla ellos mismos, convencido del hondo calado de las repercusiones derivadas. La lectura de la tesis pondrá en marcha unos acontecimientos que de manera accidental llevarán a que, en el año 2020, el astrofísico Samuel Logan y la experta en nanomateriales Isabel Tarancón se vean inmersos, en el seno de la celebración del Congreso Solvay de Bruselas de ese año, en unos dramáticos eventos de los que podría depender el futuro, no sólo suyo, sino de todos los habitantes de nuestra realidad.
Asistentes al más célebre Congreso Solvay de Bruselas, unos cuantos de los cuales son mencionados en la novela
Como es fácil observar el autor plantea una trama general que abarca un dilatado periodo de tiempo en el que va introduciendo diversos personajes que irán compartiendo sucesivamente el protagonismo, aunque coincidiendo la mayoría en un momento a otro del drama secreto en el que están inmersos, comenzando el relato en 1992 y alcanzando su resolución en 2030, e intercalando además una serie de capítulos dedicados a periodos históricos previos que sirven de antecedente a lo narrado en la línea general. No se puede negar que en ciertos momentos se trata de una novela densa, repleta de ciencia y de historia científica, de teorías ya aceptadas, de otras refutadas, y de especulación con nuevos postulados derivados de los anteriores, pero Miralles tiene la habilidad de hacer que se lea de forma realmente fluida y entretenida, introduciendo además en los momentos justos la acción necesaria para no perder la atención del lector y seguir avanzando en la tesis de su argumento. Apoyando a la línea principal y al enfoque sin duda didáctico de buena parte de la obra, una serie de capítulos alternos sirven a modo de flashbacks con escenas históricas para repasar los momentos más destacados de la historia de la ciencia o las aportaciones de los más influyentes pensadores al campo de las matemáticas o las ciencias físicas, al método científico y al cambio de la percepción de la realidad que todo nuevo paradigma lleva asociado, desde Tales de Mileto a Isaac Newton, pasando por supuesto por Galileo o Einstein, aunque las secuencias elegidas no sean las que resultarían más evidentes, sino las más esclarecedoras. Un repaso que pone en todo momento el enfoque sobre las ideas y adelantos que conformarán la teoría cuántica, sus principios y postulados más famosos, como cierto gato vivo y muerto, y posibles conclusiones derivadas, como la existencia de realidades paralelas.

La trama general, llena de intriga y misterio, avanza en medio de simposios, disertaciones, charlas, intercambios de ideas, debates, hipótesis y teorías matemáticas, con gran cantidad de exposición directa que en momentos amenaza con convertir el relato en un docu-drama, pero que el autor consigue dotar de evidente interés y claridad para el profano. La actividad docente del autor sale a relucir en sus escritos, algo que se hace evidente al conseguir integrar en la acción toda esa cantidad de datos y explicaciones de manera clara y asequible, muy didáctica y fácilmente asimilable con tan sólo poner un poquito de atención incluso para aquellos que no tienen una formación rigurosa en la materia.

Resulta evidente que la amena, aunque algo ingenua, trama de sociedades secretas —casi sectas, aunque de carácter científico—, de conocimientos prohibidos, de intereses cruzados y decisiones difíciles de tomar, es el mejor vehículo para presentar una serie de cuestiones que abarcan gran variedad de campos, y ante las que el autor, a pesar de no mostrarse neutral precisamente, tiene la valentía de presentar argumentos contrapuestos que se enfrentan a su propia tesis. Es inevitable enfrentar en una obra como esta la controversia ciencia-religión —ciencia-catolicismo en todo caso, pues es la única visión que ofrece el autor, personalizada en la presencia del padre Matteo Coppi, subdirector del Observatorio Astronómico Vaticano y ejemplo de que veces se juzga sin los datos suficientes—. Una controversia tratada con amplitud de miras, sin absurdo revanchismo frente actitudes de siglos pasados ni reproches por el tiempo perdido. Eso sí, algunas conclusiones se antojan cuando menos discutibles, como el que la demostración de la existencia de un multiverso daría al traste con la idea del libre albedrío, cuando muy posiblemente sería su mejor defensa —tema complicado, más adecuado para ser abordado en una tertulia y no en una reseña, pero que da idea del calado de las cuestiones que la novela suscita—.

Pero también se plantean cuestiones éticas fuera de toda consideración religiosa, como, amparada por el reconocido arrepentimiento de Einstein de haber presentado su idea de la bomba atómica, aquella que incide en la responsabilidad de los científicos ante las consecuencias de sus investigaciones. O la de la naturaleza de la realidad si se hace caso a ciertas ideas derivadas de la teoría cuántica. O la de la influencia real de los descubrimientos científicos ante la opinión pública. Y es que llama un tanto el nivel de atención y de repercusión que el autor, un tanto optimistamente por desgracia viendo el interés que las noticias científicas ocupan en noticiarios y periódicos generalistas, asigna a los anuncios y ruedas de prensa que se producen en torno a las revelaciones derivadas de las misteriosas ecuaciones y sus repercusiones. Es difícil imaginar que en la sociedad actual, a un nivel no académico, se suscitase el despliegue e inmersión que Miralles sugiere estrictamente más allá de los propios círculos científicos y de unos pocos «curiosos» implicados ya de antemano. Y no deja de resultar una pena.

Hay también dentro del thriller con sus restringidas explosiones de acción, ya lo he indicado una pequeña trama sentimental, necesaria para la historia, pero cuyo primer momento podría haber sido resuelto de mejor manera, ya que resulta un tanto artificial en el momento justo de producirse. Sin embargo, dado que ocupa lo justo en la narración, es tan discreta que no molesta en absoluto. Antes bien, se descubre como todo un acierto justo antes del final de la novela, dando a la novela un cierre pleno de emotividad y sentimiento. Un final no por anunciado menos impactante.

En todos los mundos posibles, además de una tensa aventura, es un periplo por algunos de los momentos álgidos de la Historia de la ciencia al tiempo que una especulación de futuro sobre la superposición cuántica de estados macroscópicos, de los peligros de una investigación científica sin restricciones y de los intereses económicos que la rodean. Es, muy posiblemente, más sugerente por las ideas planteadas y los conocimientos transmitidos que por el thriller que los envuelve, que llega a resultar un tanto forzado en un par de ocasiones, pero hay que reconocer que toda la especulación se presentaría mucho más árida sin el ropaje de intriga y misterio con el que viene vestida. Ha resultado una lectura francamente apasionante, con un estilo didáctico que consigue hacer sencillos los conceptos más complicados. Como lego en los entresijos de las matemáticas avanzadas no sé si todo lo planteado responde a conceptos reales y posibles, pero al menos a mí me han convencido.
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