domingo, 24 de febrero de 2019

Reseña: La sombra del adepto

La sombra del adepto.
El adepto de la Reina /4.

Rodolfo Martínez.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Sportula. Gijón, 2018. Edición digital (ePub). 468 páginas.

Ha llegado el momento de poner punto y final a las andanzas de Yáxtor Brandan, adepto empírico al servicio de la Reina de Alboné. Un buen número de caminos van a alcanzar su destino, mientras la mayoría de los misterios planteados en las novelas anteriores son por fin desvelados y alcanzan su resolución. Lo que venía sospechándose se revela como cierto y Martínez decanta el relato por la ciencia ficción mestiza, todavía con cierto regusto steampunk, que ya se anticipaba en ciertos elementos conocidos de la saga. Mucho e intenso es lo que contiene la novela. El origen de los humanos en Érvinder y de la procedencia y uso de los mensajeros y hermanitos, los planes de la Reina tras tantos años de reinado y de cuerpos ocupados sucesivamente, la identidad del misterioso y elusivo Número Uno, las intenciones del titiritero en las sombras que tanta influencia ha tenido en el destino de Yáxtor, y el enfrentamiento inevitable al que parecen abocados. La paternidad del protagonista. El principio de rebelión de los carneútiles. A lo largo de las tres novelas precedentes los lectores han acompañado el árduo camino del adepto mientras contemplaban su transformación desde el asesino implacable sin escrúpulos ni remordimientos hasta el nacimiento de una tímida empatía y contención, a la vez que se iba revelando su pasado y se conocían las claves de cómo había llegado a convertirse en la perfecta máquina al servicio del imperio. Conforme asimilaba sus recuperados recuerdos perdidos y se relacionaba con inesperados aliados ya empezaban a mostrarse las grietas en el muro interior, en el cambio de su personalidad y el retorno a cierta «humanidad». En este volumen, sin perder el control al que siempre ha estado atado, Yáxtor va a aceptar sus pasiones y a buscar las respuestas que tanto tiempo le han eludido sin siquiera saberlo. La aventura no cesa y las respuestas están a la vuelta de la esquina. Ha llegado el momento de que el adepto se enfrente a su némesis.

Dueño en secreto, desde hace un tiempo, de sus recuerdos borrados Yáxtor va a descubrir de forma un tanto brusca que ha sido padre de nuevo cuando se entera que el retoño ha sido secuestrado por una mano desconocida. Un descubrimiento que hará que se atormente de nuevo con el recuerdo de su esposa y de su primer hijo, torturados hasta la muerte por el insidioso enemigo al que por fin va a poder poner rostro. Mientras el adepto se ve embarcado en una búsqueda que le llevará por diversos y muy lejanos parajes de Érvinder, otros actores del drama se mueven sobre el tablero buscando la consecución de sus propios propósitos. La Reina está a punto de obtener aquello que lleva largos años persiguiendo, mientras la persona encargada de entregárselo, aquel que tanto tiempo lleva jugando en las sombras con el destino de Yáxtor, va a encontrarse en disposición de cumplir sus propios objetivos privados. El mundo del adepto se revela como mucho más grande de lo sospechado, con parajes inexplorados que retrotraen a los propios mitos del origen de la humanidad sobre el planeta.

Superado la mera confrontación entre los Pueblos del Pacto, La confederación Occidental y el Martillo de Dios, evitado el posible conflicto y cerrada la «alianza» con Honoi, reavivada en cierta forma la amenaza de los Espectros, con un escenario totalmente abierto y cada vez más grande, Martínez no va a centrar la acción tan sólo en las vivencias del protagonista, sino que dota a la novela de un carácter global, con variados personajes «principales», la mayoría de ellos ya conocidos de anteriores aventuras, y de unas cuantas líneas argumentales que es razonable sospechar que terminen por encontrarse, aún de la forma más peregrina imaginable.

Muchos son, en efecto, los personajes recurrentes, los rostros del pasado, que alcanzan aquí la resolución a su participación en la saga. Todos aportan su granito de arena, algunos de forma aparentemente circunstancial, otros sumergiéndose de pleno en el enmadejado destino de Yáxtor. El siempre incisivo Shércroft, extendiendo sus redes de espionaje y observación, y Asima, Adepta Suprema de la Curación, dando vueltas el uno en torno a la otra, como en un juego personal que ninguno desea terminar, mientras mueven sus fichas para desentrañar el misterio en que inopinadamente se encuentran envueltos. La pragmática Mizumi, luchando por recuperar a su hijo y yendo más allá de lo que nunca hubiera supuesto. Ámber, la personalidad en la espada, la voz de la conciencia del adepto, el hilo de conexión con el pasado y un camino para labrarse un digno futuro. El enamorado Fléiter Praghem, quien no puede ni quiere dejar de lado sus responsabilidades, y sospecha que en las noticias de carneútiles desaparecidos hay más de lo que parece, pero no tiene ningún dato real para demostrarlo. El Adepto Empírico Supremo, Qérlex Targerian, quien nunca deseó el puesto y que en su corazón sigue siendo Maestro de Artífices, pese a lo cual no puede dar la espalda a su responsabilidad por eventos del pasado ni a ciertos descubrimientos de lo más inquietantes, no importa lo que le cueste...

Completado el camino de la asunción de Yáxtor como una persona completa de nuevo, humana, tras su paso por la monstruosidad más absoluta, surgen las claves del modo en que ha transitado este retorno y lo que le ha supuesto alcanzarlo. El amor, la familia, la paternidad, el aprendizaje de la confianza y la entrega a otros… Es un hombre imperfecto, lleno de defectos de lo más humanos, pero ha dejado atrás por fin su faceta deshumanizada. Y lo hace justo en el momento en que debe asumir su naturaleza y enfrentar su mayor desafío. Sabe que no puede perder a otro hijo. No va a dejarlo en la estacada.

La acción se divide así en varias tramas, como la de la búsqueda del retoño de Yáxtor, con abundantes viajes, trampas, fintas y enfrentamientos, y en la que el autor da respuesta, dentro de la mitología de Érvinder, a ese lugar del Origen del que se supone surgió la humanidad sobre el planeta y a su relación con los carneútiles. O la de, precisamente, la incipiente, tímida y secreta rebelión de estos seres. De la  lenta planificación y ejecución de la misma por parte de un carneútil que se descubre resistente, con mucho esfuerzo personal, eso sí, a la imposición de los deseos de los humanos se deriva mucho más de lo que pudiera parecer. La evidente denuncia de la esclavitud y la explotación a la que son sometidos, como fuerza de trabajo u objetos sexuales, tiene su reflejo distorsionado en actitudes que bien deberían ser erradicadas en cualquier sociedad, al tiempo que un magnífico giro en esta línea depara una sorpresa de gran magnitud a la vez que se convierte en un canto a la tolerancia y al amor en cualquier vertiente.

La sombra del adepto adquiere una nueva dimensión dentro de la serie, potenciando el sano entretenimiento y franca diversión que daban las novelas anteriores y sublimando buena parte de los elementos que han traído al protagonista hasta aquí para entregar una aventura tan placentera como, finalmente, profunda. Como si de un compendio de todas las entregas anteriores se tratase Martínez vuelve a ofrecer una completa y muy sugerente mezcla de misterio, intrigas políticas, espionaje e investigación, agentes dobles, conspiraciones y enfrentamientos físicos y mentales, acción desatada, viajes por medio continente —y más allá, incluido cierto lugar que despeja dudas y cuya presencia en el planeta sumerge de lleno el relato en la mencionada ciencia ficción—, sacrificios necesarios y muertes relevantes, lealtades cuestionadas y lazos indisolubles, amor inesperado, secretos al fin desvelados y revelaciones sorprendentes, enemigos que salen de las sombras… ¿Será esta la última novela de la serie? El propio autor reconoce que posiblemente pudiera haber alguna más cuya acción sucediera en Érvinder, al fin y al cabo el escenario es magnífico y habría hilos de los que tirar para tejer una nueva aventura, pero que es difícil que estuviera protagonizada por el adepto, y después de leer el final de la novela uno comprende perfectamente que así sea. Eso sí, el camino hasta aquí ha sido grato, intenso y emocionante. Es un buen momento para cerrar el viaje.

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