La Trilogía de Roma, libro I.
Santiago Posteguillo.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Ediciones B. Col. B de Bolsillo. Barcelona, 2014. 716 páginas.
Una «buena» novela histórica debe aunar el rigor de la documentación con la amenidad de la ficción. No basta disponer de una gran cantidad de datos de lo más interesantes si luego no se sabe plasmarlos en una trama atractiva y entretenida —de hecho el abuso de datos suele entorpecer el «entretenimiento» de la lectura—, pero tampoco cabe disponer una emocionante narración llena de inexactitudes o anacronismos que arrastren el relato a la pura fantasía. Cuando se reúnen una recreación histórica atractiva, unos personajes bien construidos y —sobre todo— verídicos en sus actuaciones, fiel reflejo de lo que nos ha llegado de ellos, unas tramas emocionantes, una prosa vibrante y efectiva, y un firme manejo de la épica que se desprende de la propia Historia y los enfrentamientos bélicos que la conforman, el resultado no puede ser más espectacular. Y eso es precisamente lo que Posteguillo consigue con Africanus, el hijo del cónsul, primera entrega de su Trilogía de Roma, que se completa con Las legiones malditas y La traición de Roma; el reflejo de una época fascinante en el que el destino de las naciones pendía de las decisiones de unos cuantos generales y políticos; una época y unas personas que ayudaron a conformar el mundo tal y como ahora lo conocemos.





















