Libro segundo de La Dinastía del Diente de León.
Ken Liu.
Reseña de: Santiago Gª Soláns.
Alianza editorial. Col. Runas ciencia ficción y fantasía. Madrid, 2017. Título original:The Wall of Storms. Traducción: Francisco Muñoz de Bustillo. 891 páginas.
La segunda entrega de esta trilogía empieza unos seis años después de lo narrado en la novela anterior, y va a ir avanzando hacia adelante con profusión de saltos hacia el pasado del relato. Establecida ya en el trono la Dinastía del Diente de León, se mantiene un periodo de paz y es hora de dar paso a otro tipo de tramas y a nuevos personajes, principalmente a los hijos del emperador Ragin. Superando, o evitando, de forma magistral el «síndrome del libro de enmedio», Liu proyecta la acción a nuevas cotas de emoción e intriga salpimentando una historia épica sobre la construcción de una dinastía con las debidas dosis de juegos políticos palaciegos y cortesanos, conspiraciones dentro de conspiraciones a todos los niveles, traiciones forzadas, buenas intenciones frustradas por malas decisiones, amor —romántico, fraternal, de amistad…—, maquinaciones maquiavélicas, choques culturales, inventos de lo más curioso, debates filosóficos y científicos, enemigos inesperados, imaginativas tácticas y novedosas máquinas bélicas, guerra desatada y muy humanos personajes. El enorme fresco que el autor está pintando abarca años y tierras distantes, recogiendo las consecuencias de decisiones tomadas mucho tiempo atrás, incluso cuando el emperador Mapidéré todavía mantenía su trono y organizaba expediciones colosales hacia tierras distantes. Liu no echa mano de una narración lineal, sino que vuelve una y otra vez hacia atrás, para recapitular eventos que influyen en la trama general, insertando asimismo gran cantidad de cuentos ejemplarizantes, relatos de los héroes y sabios antiguos o apuntes históricos que, aun a riesgo de romper a veces el ritmo, aportan al mismo una gran profundidad y textura dotando a la novela de un singular atractivo.










