jueves, 28 de agosto de 2008

Reseña: El Gran Duque de Alba

El Gran Duque de Alba

William S. Maltby

Reseña de: Amandil

Atalanta. Col. Casa de Alba. Girona, 2007. Título original: Alba. A Biography of Fernando Álvarez de Toledo, Third Duke of Alba. 1507-1582. Traducción: Eva Rodríguez Halffter .489 páginas.

La publicación de esta obra (en realidad una nueva edición en español de la obra editada por la editorial Turner en 1985) en el año 2007 respondió a la conmemoración, extremadamente silenciosa y casi únicamente a nivel familiar, del quinto centenario del nacimiento del tercer Duque de Alba. La editorial Atalanta, fundada por Jacobo Siruela, Conde de Siruela, cuarto hijo de la actual Duquesa de Alba, decidió volver a poner en el mercado la que, hasta el momento, era una de las pocas biografías del celebérrimo duque.

La elección de esta obra responde, además, a que su autor, el historiador estadounidente William S. Maltby, enfoncó la obra desde su misma concepción como un intento de alcanzar la verdadera figura del Duque y no como un corolario de loas o de insultos. A fin de cuentas el personaje ha sido, incluso en vida, uno de los grandes objetivos tanto de la exaltación patriótica (por sus virtudes) como de la crítica más antiespañola (forjada en la conocida como Leyenda Negra).

El propio autor reconoce que su acercamiento a la figura de Alba comenzó lastrada por la gran cantidad de prejuicios que envuelve la figura del mismo en el mundo anglosajón. A fin de cuentas ha sido durante siglos una figura-icono que representaba todo lo oscura que fue la monarquía hispánica (desde el punto de vista de sus enemigos, por supuesto) en aspectos tan trascendentes como la intolerancia religiosa y étnica o esa especie de "anti-razón" lastrada por siglos de presencia inquisitorial y castiza en la vida del país.

Sin embargo, rápidamente Maltby señala que le sorprendió como una figura tan supuestamente nítida en su oscuridad, carecía de biografías o estudios monográficos explícitos y serios que se apoyasen en fuentes primarias o coetáneas. No había prácticamente nada. Las fuentes usadas hasta el momento, en el mundo anglosajón, siempre eren claramente tendenciosas, abiertamente hostiles al personaje y, en muchos casos, los historiadores que las habían consultado eran tan contrarios al duque como las fuentes de que se habían nutrido. En esa tesitura ¿era posible una aproximación histórica, seria y libre de prejuicios a una de las figuras más importantes del siglo XVI europeo?

Si la respuesta a esa pregunta ha de buscarse en el contenido de este libro podemos decir que sí. El autor, tras bucear en una cantidad abrumadora de fuentes primarias, tanto favorables como contrarias al duque, ha sido capaz de esbozar de manera bastante fiable una biografía que, sin restar un ápice a los hechos más oscuros protagonizados por Alba, resalta las partes menos conocidas de su personalidad y señala sin tapujos los muchos aspectos claramente positivos que le convirtieron, según dijeron de él incluso sus enemigos coetaneos, el más grande militar de su generación.

Maltby comienza su obra presentando el origen de la Casa de Alba, en el turbulento siglo XIV castellano, dónde por medio de una serie de actuaciones más bien heterodoxas el tatarabuelo del duque se hizo con el control de la villa de Alba de Tormes y de un creciente patrimonio nobiliario que terminaría convirtiéndose en la heredad de la familia. A partir de ese momento, la familia "de Toledo" crecerá hasta alcanzar el título ducal, en la figura del abuelo de Fernando.

La educación del joven Fernando, que recaerá en manos de su abuelo Fadrique, tras la muerte de su padre en un fallido ataque a la costa del norte de África, se verá marcada por el parentesco de la familia con Fernando el Católico (el nombre del joven duque se le puso en honor al Rey Católico, primo de su abuelo), por el sentido de pertenencia a la "nobilitas feudal" española, por una absoluta lealtad a la monarquía y la idea de la eterna lucha contra el infiel como seña nacional y de lealtad a la Iglesia. Se le introduce la pasión por la milicia y, para regocijo de su abuelo, muestra desde pequeño una tremenda aptitud para todo lo relacionado con la intendencia, la estrategia militar y el mando. Para sorpresa del lector, Alba también recibió una educación humanista y casi Erasmiana, siendo compañero de armas y amigo de Garcilaso de la Vega, y siempre sintió una especial devoción por el Renacimiento, en honor al cual, siempre que pudo a lo largo de su vida, dio forma a la que sería su residencia de descanso, La Abadía, a la que dotó de hermosos jardines y de un palacio reflejo de las tendencias renacentistas del momento.

Muchas de las decisiones y actuaciones de Alba, según señala el autor, deben ser analizadas a la luz de estas indicaciones ya que, aunque pasasen los años, el duque siempre fue leal a estos principios que él consideraba inamovibles y eternos.

Forjado de este metal, Fernando Álvarez de Toledo se convierte rápidamente en una de las figuras más cercanas al emperador Carlos V (que es sólo siete años mayor que el duque), quien descubre en él un líder militar absolutamente leal, efectivo y tremendamente dotado para hacerse cargo de las misiones más complejas en lo diplomático (se caracterizó por ser un gran polemista y un extremadamente buen jurista) y en lo meramente militar. Además su elevada posición en la nobleza castellana permite al Emperador utilizarle como puente con sus vasallos hispánicos en aquellos momentos más complejos (especialmente tras la revuelta de los Comuneros, dónde los Toledo siempre estuvieron del lado de Carlos I).

Maltby narra ágilmente las múltiples campañas de Alba en el norte de África, vengando a su padre y siempre al lado del Emperador. Su etapa como virrey de Nápoles y Sicilia y gobernador de Milán en plenas guerras con el Papado y con su aliado francés, el rey Francisco I. Las guerras en la Alemania azotada por el inicio de la reforma protestante. Finalmente, dedicando un especial énfasis, su presencia en los Países Bajos como gobernador y la que sería su última misión a las órdenes de Felipe II, la anexión de Portugal.

Pero sobre toda la obra siempre flota, en parte provocado por el propio autor, una especie de sensación de "necesidad de justificación" que, en realidad, es un intento de explicación de porqué, cuando llegó el momento de actuar contra Guillermo de Orange y los demás rebeldes holandeses, el duque de Alba optó por la política de firmeza y mano dura que, por ejemplo, evito utilizar en las campañas contra el Papa o incluso contra los franceses o los electores alemanes.

Alba, explica Maltby, cuando fu destinado a los Países Bajos, acudió en contra de su voluntad y confiando en que en pocos meses el propio rey Felipe II iría en persona a hacerse cargo de la lucha contra los rebeldes. Su misión en Holanda sería pues la de un general pacificador, que habría de derramar la sangre necesaria para terminar con la revuelta y que así, cuando el Rey hiciese su aparición y tomase el control directamente, pudiese asumir el papel de príncipe benevolente que traería un perdón general y restauraría el orden natural de las cosas. Alba, pues, asumiría la carga negativa y Felipe II la positiva.

Pero pronto el duque fue consciente de que el Rey no acudiría a los Países Bajos y que su gestión como gobernador estaba encaminada al fracaso. Además, como el autor explica de manera sobervía y muy amena, las conjuras en la corte española (la lucha entre los Toledo, liderados por el propio duque, y los Mendoza, liderados por Ruy Gómez, Príncipe de Éboli) en contra de Alba impedían que se le hiciesen llegar los recursos necesarios en hombres y dinero para salir victorioso de aquél trance.

Es entonces, en aquél trance, dónde se forjará en el mundo anglosajón y holandés, la peor leyenda de Alba. Sus métodos, en absoluto ajenos a la época, así como su inamovible fe católica y su férrea creencia en el "orden divino del mundo" (en el que la rebelión contra el legítimo Rey equivalía a ir contra la Ley Natural y por tanto los designios de Dios), le convirtieron en objetivo fácil de los panfletos propagandísticos de sus enemigos y, en última instancia, acabaron por convertir al duque en el mito que daría carta de naturaleza y existencia a la legítima resistencia de los holandeses. Y, como indica Maltby, aquellos rebeldes serían posteriormente los fundadores de Holanda y, por tanto, los héroes nacionales a los que su propia exaltación histórica contribuiría a la conversión de Alba en algo así como la encarnación del mal absoluto.

¿Consigue el autor proyectar luz sobre la figura de Fernando Álvarez de Toledo? Sin duda ninguna lo hace de un modo más que correcto, saca a la luz los aspectos menos conocidos del duque y no duda en señalar sus errores y sus aciertos. En los Países Bajos, en Portugal, en Italia, en Alemania, en el norte de África e incluso en su periodo en Inglaterra, como ayudante del rey consorte Felipe, se nos muestra a un hombre de su tiempo, que supo forjarse un prestigio militar inmenso, al que admiraron sus enemigos y sus amigos, que supo prever el desastre que sería seguir en Flandes y que no dudó en ignorar las órdenes del rey, fuese Carlos o Felipe, cuando consideró que supondrían un desastre.

Alba no fue un hombre común y, como afirma el autor, si hubiese sido menos virtuoso quizá habría podido salir mejor parado de su etapa flamenca. Un hombre con unas convicciones religiosas y políticas más flexibles quizá hubiese podido granjearse la simpatía de algunos de los que se vieron abocados a rebelarse. Pero entonces el Duque de Alba no hubiese sido él.

Este libro, si te gusta la Historia y la época, es indispensable para entender un momento de nuestro pasado en el que se dieron algunos de los momentos más intensos, hermosos y tristes en la Europa que ya avanzaba, sin posibilidad de freno, hacia los turbulentos años de las Guerras de Religión y la temible Guerra de los Treinta años. Merece la pena ser leído y disfrutado.


domingo, 24 de agosto de 2008

Noticia: Colección El Sorprendente Mundo de Terry Pratchett, en Altaya

Como sabemos que muchos sois aficionados a Pratchett, nos hacemos eco de una noticia de interés ofrecida por Alejandro Serrano que leemos a través de Fantasymundo.
La única pega del coleccionable podría ser el desorden en la publicación de los títulos del Mundodisco, pero lo cierto es que la oferta es realmente atractiva.

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Acaba de lanzarse a la venta en toda España de la mano de Ediciones Altaya la colección El Sorprendente Mundo de Terry Pratchett, que pone a disposición del lector un total de 29 títulos, la mayoría pertenecientes a su aclamado mundo de fantasía humorística: Mundodisco, traducido a 27 idiomas distintos y que ha vendido más de 40 millones de ejemplares.

Todos los ejemplares de esta colección de Ediciones Altaya están publicados en tapa dura, con las ilustraciones originales de cada uno de los títulos, atribuidas al genial Josh Kirby, y están llenos del disparatado e irreverente humor de uno de los escritores más aclamados de la fantasía moderna. El británico Terry Pratchett (1948) publicó su primer relato con 13 años, y cursó estudios de periodismo. A los 23 años se publicó su primer libro, que tuvo buena acogida por parte de la crítica, pero el éxito mediático no le llegó hasta los 35, con la edición de la primera novela perteneciente al Mundodisco y que abre esta colección de Ediciones Altaya: “El color de la magia”. Esta hilarante y sorprendente pieza del absurdo le abriría las puertas del olimpo internacional, y dio origen a un mundo bien dibujado y cohesionado en su locura, con millones de fans en todo el mundo, y que Ediciones Altaya recupera con todo el sabor original.

En 1998, Pratchett fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico, como reconocimiento a los servicios prestados a la corona en el ámbito de la literatura, y al año siguiente fue depositario del título Doctor Honoris Causa en Literatura por la Universidad de Warwick, y en 2001 por la de Portsmouth. También recibió la medalla de la Orden del Imperio Británico. Superventas y autor galardonado, el autor no ha perdido ni su humor ni su buen hacer, y continúa escribiendo hoy en día, pese a habérsele detectado la enfermedad del Alzheimer en su fase temprana.

El Mundodisco es una creación del propio Pratchett, que usa como escenario para sus hilarantes aventuras. En este universo plano, cuyo peso es sostenido por cuatro elefantes, apoyados en el caparazón de una gran tortuga estelar llamada Gran A’Tuin, tienen cabida multitud de parodias de otros escritores, como J.R.R. Tolkien, Shakespeare, Robert E. Howard o Lovecraft, y navega desde una ambientación victoriana hasta la medieval-fantástica. El autor no duda en introducir elementos presentes para apuntalar su humor ácido e irreverente, e incluye elementos y criaturas fantásticas en sus aventuras. El Mundodisco se ha expandido también a otros ámbitos desde la saga literaria, y ha conocido adaptaciones al teatro, series de dibujos animados y musicales.

Cada entrega de esta nueva colección de Ediciones Altaya se corresponde con un volumen, salvo la segunda, que es doble, y contiene “Rechicero” y “Brujerías”. El primer libro de la colección, “El color de la magia”, se publica al precio de 2,99 euros, los dos volúmenes que forman la segunda entrega a 7,99 euros y cada uno de los restantes volúmenes a 7,99 euros cada entrega, con una periodicidad semanal.



Suscribiéndote a la colección recibirás en tu domicilio un envío mensual por parte de la editorial y dispondrás de una serie de ventajas y regalos para premiar tu fidelidad: los 2 volúmenes de la 2ª entrega y el volumen de la 3ª por 7,99 euros en vez de 15.98 que sería su precio en el quiosco. Y de Regalo: una cinta para el móvil con decoración de Terry Pratchett (2º envío), una taza, también decorada con motivos del autor y los libros de Mundodisco (4º envío), tres láminas numeradas con los mejores dibujos de Josh Kirby y carpeta (6º envío), y el libro “Carpe Jugulum” (7º envío). Los gastos de envío son gratuitos, y tienes la seguridad de que el precio de venta no varía mientras dura la colección. También puedes interrumpir la colección en cualquier momento, sólo tienes que avisar a Ediciones Altaya, y recibirás las entregas a través de correos, sin necesidad de pagos previos.

Además, entre todas las personas que se suscriban a través de la página de Ediciones Altaya a cualquiera de las colecciones lanzadas este mes de agosto 2008, la editorial sortea 10 Playstation 3.

Entregas:

1. El color de la magia 2. Rechicero 2bis. Brujerías 3. Mort 4. Pirómides 5. La luz fantástica 6. Ritos iguales 7. Camioneros 8. ¡Guardias! ¡Guardias! 9. Cavadores 10. Eric 11. La nave 12. Imágenes en acción 13. El segador 14. Buenos presagios 15. Brujas de viaje 16. Dioses menores 17. Lores y damas 18. Leyendas negras 19. Hombres de armas 20. Soul music 21. Homenaje a Tolkien 22. Tiempos interesantes 23. Mascarada 24. La tierra media. Reflexiones y comentarios 25. Pies de barro 26. Papá puerco 27. Voto a bríos 28. El país del fin del mundo





martes, 19 de agosto de 2008

Reseña: Soldado de Sidón

Soldado de Sidón.

Gene Wolfe.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La Factoría de Ideas. Col. Solaris fantasía # 66. Madrid, 2008. Título original: Soldier of Sidon. Traducción: páginas.

Hay ocasiones en que uno llega a sospechar que algunos premios se conceden “porque ya le tocaba al autor”. Soldado de Sidón, Premio Mundial de Fantasía 2007, es uno de ellos. La novela no es, según mi parecer, ni la mejor obra de Wolfe ni, desde luego, la más merecedora entre toda su imaginativa producción de recibir el galardón, pero seguramente era la hora del autor y esta la obra del momento: “ya le tocaba”. De todas maneras, a pesar de ser algo insatisfactoria, tampoco es una mala elección después de todo.

Latro, o Lewqys, o Lucius, es un hombre aquejado de una extraña dolencia o maldición (como ya se viera en las anteriores Soldado de la Niebla y Soldado de Areté): cada noche, mientras duerme, olvida todo lo vivido el día anterior. Por ello, para no olvidarlas, se dedica a escribir sus vivencias en un pergamino, que es el que el autor se dedicará a traducir para ir mostrando al lector la extraordinaria existencia del protagonista.

En esta ocasión el destino dirige el rumbo de Latro hacia Egipto, donde se embarcará en una expedición que tiene como objetivo remontar el cauce del Nilo, un viaje que le llevará a afrontar desconocidos peligros junto a sus compañeros, hombre y mujeres que buscarán en él un aliado que les ayude a conseguir sus personales fines, ajenos quizá a los intereses de quienes han organizado la expedición.

Wolfe maneja de forma espléndida las posibilidades que le brinda la amnesia de Latro, y con una pericia narrativa francamente admirable consigue mostrar con apenas cuatro pinceladas a través de los ojos inocentes, los pensamientos terriblemente ingenuos y las interpretaciones subjetivas de los sucesos en que se va viendo envuelto el soldado, las personalidades y objetivos del resto de expedicionarios. Latro no sabe en quién puede o no confiar, no sabe quiénes son sus compañeros y quiénes auténticos desconocidos, quiénes son verdaderos amigos y quiénes sus enemigos; y se tiene que fiar de lo que va releyendo en su pergamino y que muchas veces le presenta visiones contradictorias según haya reflejado o interpretado los hechos tantas veces extraordinarios o increíbles que ha vivido.

Latro se tiene por fuerza que fiar de lo que le dicen los demás sobre él mismo o sobre ellos y sus intenciones, y es ahí donde el lector asiste no sin cierta frustración al juego de intereses que se establece en torno al soldado, a quien todos parecen querer utilizar para su propio provecho. Es tal la ingenuidad del protagonista (que ya existía en las anteriores entregas, pero que aquí parece incluso más acentuada) que algunas veces se antoja más un pelele que un hombre que pueda tomar sus propias decisiones, viéndose arrastrado de aquí para allá sin voz ni voto según los designios de otros. Designios que muchas veces, sin embargo, quedan frustrados por el simple hecho de que Latro olvida las intenciones de cada día y cada día deben volver a ponerlo en el camino de los intereses de cada uno. Él se deja llevar, sin cuestionarse en demasía lo que le están contando, un juguete en manos de los dioses y de los hombres.

Y es que, sin duda, el gran acierto de Wolfe, como ya sucediera en Soldado de la Niebla y Soldado de Areté, es el fascinante y muy documentado retrato que va haciendo del Antiguo Egipto a través de las descripciones y visiones que Latro va incluyendo en su pergamino. Para él todo es nuevo, y con la inocencia de un niño no se cuestiona nada de lo que ve, incluso cuando las encarnaciones de los dioses caminan ante él junto al resto de hombres, participando también en su destino, a pesar de que nadie más parece verlas. Con la naturalidad que le otorga esa ingenuidad extrema mostrará a los dioses egipcios bajo un nuevo prisma, como alguno más de los personajes extraños que plagan la narración. Y el lector algo docto en mitología sin duda disfrutará en mayor grado de ciertas referencias que continuamente va dejando caer el autor en la historia.

Y si bien es cierto que es en esa ambientación, en la recreación de una civilización misteriosa y fascinante, en la descripción de la vida de los pueblos a lo largo del Nilo, de las costumbres y secretos del Antiguo Egipto, donde Soldado de Sidón destaca y atrapa, también es cierto que la trama en sí decepciona por cierta intrascendencia que deja la sensación de no estar yendo a ningún sitio. El relato, fruto del formato elegido para contarlo, resulta necesariamente fragmentado e incompleto (cuando Latro no puede por las circunstancias seguir escribiendo), excusa que le sirve a Wolfe para hurtar al lector algunos de los momentos que, a priori, se presentaban como más interesantes y emocionantes (todo el episodio de las minas queda muy, muy cojo, después de la importancia que parecía tener); a la vez que deja sin respuestas demasiados de los temas planteados y, sobre todo —después de haberse acelerado demasiado en su segunda parte tras una primera excesivamente morosa—, deja el final absolutamente en el aire, en medio de la búsqueda de cierto objeto de importancia vital para Latro y con la expedición en una absoluta indefinición. El lector se encuentra que hay muy poca anécdota para toda una novela y cuando la cosa se pone interesante se queda colgada. Wolfe ha conseguido unos personajes atractivos, fascinantes incluso, cada uno con su propia misión dentro del objetivo común, pero no ha sabido sacarlos del atolladero en que su propia narración los ha metido. Por eso, a mi entender, es demasiado premio para lo que ofrece.

Para quienes estén preocupados por no haber disfrutado de las dos anteriores entregas dada su lejana edición hace tiempo agotada, decir que Soldado de Sidón se puede leer y entender perfectamente sin haber hecho lo propio con aquellas dos. Hay pocos personajes que repitan protagonismo y dada la maldición de Latro se vuelven a presentar cuando es necesario para que el propio soldado los recuerde. Sin embargo tampoco se puede ocultar que quienes hayan tenido la suerte de leer los dos anteriores libros obtendrán un plus de disfrute de la presente novela, comprendiendo algunas de las veladas referencias que se hacen en torno a la figura y pasado del soldado, y a su maldición.

Y como deseo para el futuro y ya que actualmente no está publicado, esperemos que Wolfe tenga a bien retomar el personaje y relatarnos lo sucedido tras los hechos de este Soldado de Sidón que tan insatisfactorio final tiene. Ojala pronto oigamos hablar del cuarto libro de Latro y que nuestros ojos pueden verlo traducido.

[La imagen que acompaña es una de las que abren cada capítulo de la novela, obra del ilustrador David Grove, autor asimismo de la portada, y que de alguna manera indican el derrotero por el que van a ir las siguientes páginas. Se agradece que se hayan respetado].


lunes, 11 de agosto de 2008

Reseña: Spin

Spin.

Robert Charles Wilson.

Reseña de: Santiago Gª Soláns

Libros del Atril. Col. Omicrón. Barcelona, 2008. Título original: Spin. Traducción: Xavier Riesco. 491 páginas.

Gran parte de la producción literaria de Robert Charles Wilson (por no decir la práctica totalidad) se basa en mostrar un extraño suceso que rompe de alguna manera las leyes de la física de un modo más bien catastrófico para la humanidad (o la parte de ella cercana al lugar donde sucedan los hechos) y, a partir de ahí, dedicarse por un lado a relatar el intento de esclarecimiento de las causas y efectos de dicho suceso y, por otro, a seguir las peripecias vitales de una serie de personajes que se ven en alguna medida “tocados” por el fenómeno y a ver cómo el mismo afecta, trastoca y cambia sus vidas.

Spin, premio Hugo 2006, no es una excepción. El suceso desencadenante en esta ocasión es la aparición repentina de una misteriosa barrera que envuelve toda la Tierra. Una barrera que, en efecto, desafía las leyes de la física conocida, dejando pasar la luz del Sol pero no la de las estrellas o, mucho más importante, haciendo que el tiempo en la Tierra discurra mucho, mucho más despacio que en el exterior de la misma.

Las vidas “tocadas” por el fenómeno en esta ocasión son las de los gemelos Diane y Jason Lawton, quienes reaccionarán de forma totalmente opuesta ante el Spin: Jason se volcará en la investigación científica intentando descubrir el origen y las causas, el quién ha provocado el fenómeno y su porqué, llevándolo hasta sus últimas consecuencias; Diane, sin embargo, elige el camino contrario, volviéndose hacia la religión, pasando por diferentes filosofías y estados de fanatismo. Entre ambos se encontrará Tyler Dupree, su mejor amigo, enamorado sin esperanza de Diane y admirador de la mente prodigiosa de Jason. Su presencia como narrador de la historia al haberse inyectado una misteriosa droga que, entre otros efectos mientras actúa, produce en el paciente grafomanía, la inevitable compulsión de escribir de forma casi maniaca lo que uno tenga en su mente, permite a Wilson presentar la narración desde la perspectiva de un testigo excepcional, conocedor y en muchas ocasiones participante de los hechos en primera persona.

La historia comienza con Diane administrando la droga a Tyler en un mundo que, esbozado con dos simples pinceladas (una misteriosa tecnología, una referencia a la perdida visión de las estrellas), el lector pronto comprende que ya no es el mismo que él conoce. Y a partir de ahí, como en un inmenso flash-back, empieza la narración de la llegada del Spin y cómo cambió al planeta al que cubría y a las gentes que en él habitaban.

Wilson, buen conocedor del alma humana (por lo menos de la occidental) se dedica con mayor o menor acierto a retratar cómo un hecho tan extraordinario afecta a los diferentes tipos de individuos, personificados por Tyler y los gemelos, pero abundando en otros muchos personajes que dejan claro que nunca existe una única respuesta correcta a un mismo problema cuando se trata de la psique o de los sentimientos de las personas. Y, sobre todo, muestra como el ser humano puede llegar a acostumbrarse a cualquier cosa, incluso a lo más extraño y amenazante, una vez que lo extraordinario se convierte en cotidiano. Una vez pasada la conmoción inicial es curioso ver cómo la mayoría de la gente retoma sus vidas sin cuestionarse la amenaza que pende sobre sus cabezas.

Pero hay mucho más. Spin es un libro enorme en cuanto a lo que consigue abarcar. El autor muestra a lo largo del libro como la humanidad difícilmente es capaz de trabajar en una misma línea o ponerse de acuerdo en seguir un mismo camino ni aunque vaya en ello la existencia de la misma especie. Como el secretismo y los intereses privados siempre terminan intentando imponerse al bien común. Como siempre habrá quienes intentan usar el miedo y el fanatismo de los ignorantes para conseguir su propio provecho. Como a veces el amor no lo es todo y, desde luego, no derriba montañas. O como la investigación científica, en ocasiones, no tiene todas las respuestas y se convierte en sí misma en una especie de religión liderada por los peores de los fanáticos dispuestos a todo para imponer su visión del mundo sobre la de los demás… Pero es que además es un libro de aventuras, de especulación (el dilatado paso del tiempo fuera de la burbuja que envuelve a la Tierra le permite jugar con ciertas ideas que la relatividad impediría de otra manera), de contacto (pues igual llamarlo “primer contacto” sería erróneo) con otras inteligencias no tan alienígenas, de exploración interior, de la más alta política…

Mezclando hábilmente las explicaciones o teorías científicas, en lo que se puede apreciar incluso un leve toque “hard”, con un buen hacer literario en una trama compleja bien construida y llevada, la novela se hace no obstante pesada o falta de ritmo en algunos momentos puntuales, sobre todo en la parte que se dedica a profundizar en la conflictiva relación entre Tyler y Diane cuando ella se encuentra sumida en lo peor de su fase religiosa (hay ciertos detalles que están un tanto traidos por los pelos). Sin embargo es tal vez precisamente el desarrollo del “presente” de ellos dos, la persecución a la que se encuentran sometidos, el mundo lleno de cambios que se va desvelando poco a poco y la impactante revelación final lo más interesante del libro, aunque sólo se trate de algunos interludios intercalados en la acción general. Y es precisamente ese sorprendente final el que ha permitido a Wilson, a pesar de que Spin sea una novela perfecta y satisfactoriamente cerrada en sí misma, escribir una continuación titulada Axis. Como pone el autor en boca de uno de los personajes: —Es como si hubiera terminado una historia y hubiera empezado otra. Ojala la editorial tenga a bien publicarla a no mucho tardar en nuestro país. Yo al menos quedo impaciente a la espera.


lunes, 4 de agosto de 2008

Reseña: A barlovento

A barlovento. Una novela de La Cultura.

Iain M. Banks.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

La Factoría de Ideas. Col. Solaris ficción # 106. Madrid, 2008. Título original: Look to Windward. Traducción: Paula Gamissans Serna / Marta García Martínez. 345 páginas.

Al terminar de leer el libro lo primero que me viene a la mente es que nos encontramos ante una novela de La Cultura en estado puro.

A barlovento es una novela, como es habitual en esta serie, de lectura independiente, pero que mantiene algunos contactos con Pensad en Flebas, aunque solo sea como referencia algo lejana de la guerra que dio lugar a la destrucción de dos soles en el espacio chelgriano y la luz de cuya explosión llega ahora, mucho tiempo después, hasta el orbital Masaq de La Cultura.

Banks juega, también como es habitual en él, a ofrecer al lector lo que no es. A hacerle crearse una imagen de la trama, unas expectativas de por dónde van a dirigirse los derroteros de la acción que luego, en un giro inesperado (pero siempre coherente) de los sucesos, terminan destruyéndose en pedazos para descubrir que las cosas son muy diferentes a cómo se habían imaginado.

Como un reloj suizo cuando lo ves desmontado sobre la mesa del relojero, con todas sus piezas extendidas cual puzzle imposible de resolver, haciéndose difícil de creer que todas ellas vuelvan a su interior y terminen encajando una a una sin que sobre ninguna. Así, Banks, con la pericia de un maestro artesano, convierte la narración en un mecanismo de precisión donde nada sobra ni nada falta, mostrando al lector desperdigadas ante sí unas piezas que aparentemente no terminan de tener relación, que se antojan de diferentes “máquinas”, pero que terminan encajando de manera admirable para conformar un producto final tan sorprendente como satisfactorio.

La trama, hábilmente plagada de giros sorprendentes, es atractiva ya de por sí. Una Space Opera en la que el lector asiste a las conmemoraciones ofrecidas por el orbital Masaq en memoria de los millones de muertos en la explosión de las dos estrellas y cuyo acto culminante será el estreno de la nueva obra del afamado compositor Ziller, un exiliado de la estratificada sociedad chelgriana, al tiempo que se recibe una embajada de Chel para tratar de convencerle de que regrese a su hogar, cosa a la que el artista se niega en redondo. Pero pronto se revelará que Quilan, el emisario que debe convencerle y en cuyo interior viaja la mente de Huyler, un viejo soldado, tiene otra misión prioritaria que va mucho más allá que simplemente llevar de vuelta al compositor apátrida y que tiene mucho que ver con la venganza por la participación de La Cultura, y en concreto de la mente que rige el orbital, en la destrucción de los soles y en la extinción de millones de almas chelgrianas que desde entonces no pueden descansar en paz.

Pero donde, y una vez más como es habitual, destaca A barlovento es en la capacidad de Banks de inventar y recrear escenarios, ambientes y seres absolutamente alienígenas, que dentro de su enorme diferencia con lo conocido por la humanidad terminan haciéndose terriblemente reales. Desde las IAs de orbitales y naves de rimbombantes nombres (marca de fábrica de la serie) hasta las muchas razas no humanas que comparten el espacio con las gentes de La Cultura. La descripción de los mundos, de las diferentes tecnologías, de las enormes obras de ingeniería, de las fisiologías y filosofías de los actores de este drama es, sin duda, fascinante y enormemente evocadora.

Todo ello, no obstante, no sería nada sin una buena historia detrás, y el desarrollo de la conspiración chelgriana para “vengar” el terrible acto y redimir con un execrable sacrificio las almas de todos los muertos lo tiene todo para atrapar poderosamente la atención del lector. Es una historia que habla de genocidio, de la supuesta superioridad moral de los poderosos, del terrorismo al que se ven abocados aquellos más débiles que no ven otra forma de encauzar su ira, de la culpa que recae sobre los inocentes heredada de los actos de sus antecesores… Una vez más la ciencia ficción refleja de forma magnífica nuestra realidad para hacernos reflexionar sobre el mundo que nos rodea con un tema que está tristemente muy de actualidad.

A través de una tensión creciente el lector intuye la hecatombe acercándose sin una aparente solución. Cada revelación sobre la implicación emocional de cada uno de los protagonistas en el drama que se avecina va aumentando la sensación de inevitabilidad, de destino sellado hace mucho tiempo; y cuando parece abrirse un pequeño rayo de esperanza, una forma de que se destape el complot asesino y sea así evitado, Banks pronto se encarga de apagarlo, abocando a la trama en la dirección de lo que se antoja un sangriento final.

Juega Banks como un maestro con las emociones de los personajes y las de sus lectores, subiéndoles en un carrusel a punto de desbocarse y del que está prohibido bajarse en marcha. Diversión (y reflexión) garantizada. La Cultura en estado puro.


martes, 29 de julio de 2008

Reseña: Ya estamos muertos

Ya estamos muertos.

Charlie Huston.

Reseña de: Jamie M.

Alianza editorial. Col. Runas. Madrid, 2008. Título original: Already Dead. Traducción: Pepa Linares. 246 páginas.

De un tiempo a esta parte las estanterías de literatura fantástica de las librerías de nuestro país se están viendo llenas de un aluvión de títulos de lo que en EE.UU. es casi un género dentro del género desde que Buffy diese el pistoletazo de salida en la TV, y que goza allí de una excelente salud y de una enorme cantidad de oferta: libros protagonizados por “investigadores” (en la acepción más amplia de la palabra) sobrenaturales (ya sean vampiros, magos, exorcistas, cazadores de seres fantásticos o cualquier combinación de ellos). Así en años recientes hemos visto como se traducían los libros de sagas de gran predicamento como Anita Blake, Harry Dresden, Jack Fleming, Félix Castor, Cassandra Palmer y algunos otros, a los que ahora Alianza en su colección Runas suma la primera entrega de la serie de Joe Pitt, un vampiro “independiente” moviéndose por un Manhattan dominado secretamente por bandas y organizaciones herméticas, que agrupan alrededor de 4000 vampiros, enfrentadas cual familias mafiosas, cada una con su propio territorio y luchando para imponerse y/o evitar la interferencia de los demás, mientras el común de los mortales no se enteran de nada de lo que se mueve en las sombras a su alrededor.

Joe Pitt, tan sólo quiere que le dejen tranquilo, y como eso es prácticamente imposible en la altamente estructurada sociedad vampírica de Manhattan, lo que hará es no unirse a ninguno de los clanes y trabajar para todos ellos como una especie de investigador privado (aunque sus tareas, nunca demasiado bien delimitadas, incluyan gran cantidad de mano izquierda para poder “nadar y guardar la ropa”, como se suele decir), lo cual no le pone las cosas fáciles precisamente al no dejar contento a nadie. Especializado en asuntos sobrenaturales que deben ser resueltos con discreción para que no afecten la vida de los humanos “normales” que comparten la isla con ellos ignorantes de su existencia. En esta primera aventura, Pitt deberá encontrar y eliminar a unos zombies que están causando estragos entre la desprevenida población y, a la vez, descubrir quién los está creando. En una segunda línea argumental, también recibirá el encargo de encontrar a una joven fugada de su millonario pero desgraciado hogar. Como suele suceder, ambos temas terminarán relacionándose y Pitt se encontrará en medio de una historia que le supera y que le hubiera gustado poder ignorar con toda su alma.

Dentro del descenso a los tópicos que supone la temática de Ya estamos muertos (incluso lo del detective sobrenatural está ya enormemente explotado) la originalidad de Huston reside en el intento de explicación del origen y método de propagación entre los humanos, cual si de una enfermedad se tratase, del contagio del vampirismo, la condición de zombie o de otras criaturas sobrenaturales. Según explica el propio protagonista, todo es una cuestión de transmisión de virus y bacterias, muy singulares sin duda, pero a la vez terriblemente mundanas; despojando a la cuestión, casi, de su componente fantástico y convirtiéndolo en una cuestión de control de plagas infecciosas. Es ahí, precisamente, en este tratamiento casi médico del tema, donde radica la diferencia con otras propuestas similares y donde podemos encontrar algo un tanto diferente y original.

Porque en el resto de la narración, al fin y al cabo, lo que nos encontramos es una novela negra con seres fantásticos. Asistimos sin pausa al relato de las investigaciones paralelas en las que se ve inmerso Pitt, típico investigador privado, celoso de su independencia, que las ve venir todas sin poder evitar los tortazos, recibiendo a partes iguales por todos lados antes de poder enterarse siquiera de qué va en realidad la historia en la que le han metido. Como en toda novela de detectives que se precie, las pistas se van sucediendo de forma harto engañosa y lo único que está verdaderamente claro es que existen demasiados intereses cruzados como para que la cosa termine a gusto de todos; y que alguien está jugando miserablemente con Pitt para satisfacer sus propios deseos. El protagonista se verá así forzado a ir mucho más allá de lo que voluntariamente habría ido o habría pensado ir nunca, descubriendo por el camino cosas sobre si mismo que nunca hubiese sospechado (nos encontramos así una vez más con la recurrente figura del “elegido”, del que sin comerlo ni beberlo se encuentra en medio de acontecimientos que le sobrepasan pero a los que está “destinado” y de los que saldrá renovado y mejorado [no estoy descubriendo nada que no se pudiera deducir por la existencia de posteriores entregas; sino no sería una “serie”, ¿no?]).

Charlie Huston es relativamente conocido en España sobre todo por ser el autor de una truculenta versión del Caballero Luna actualmente en publicación y donde ofrece una visión un tanto gore del personaje. En Ya estamos muertos comparte algo de esa línea, pero dejando más sueltos sus instintos, sin ataduras; ofreciendo una visión adulta y sin tapujos del turbio mundillo permanentemente en guerra de los clanes vampíricos newyorkinos.

Es ya un tanto repetitivo la tarea de ofrecer algún calificativo para los libros encuadrables dentro de este “género dentro del género”, dada su inevitable repetición. En este caso nos encontramos con un libro altamente entretenido para pasar el rato y matar unas cuantas horas (no demasiadas, que el volumen es corto y se lee en un suspiro), cuyo único objetivo parece precisamente el consumo rápido sin problemas, sin hacer trabajar a las neuronas: con mucha acción, algo de intriga y emoción, un toque sensual, unas cuantas muertes y vísceras, una escritura directa y sin florituras, una trama no demasiado enrevesada, un personaje algo tópico pero no carente de atracción… Un libro, en definitiva, para llenar una tarde en la que no se tiene nada mejor que hacer y del que se puede pasar inmediatamente a otra cosa sin apenas reflexión.



domingo, 27 de julio de 2008

Noticia: nominados a los premios Ignotus 2008


La AEFCFT otorga cada año los Premios Ignotus o Premios de la Asociación Española de Fantasía y Ciencia Ficción. Estos galardones nacionales recompensan, sobre todo, la labor de los autores españoles en diversas categorías.

Podrán participar en la segunda fase todos los socios de la AEFCFT, entidades colaboradoras, y aficionados en general inscritos en la XXVI HispaCon/IndalCon 2008, que se celebrará este año los días 25, 26, 27 y 28 de septiembre en Almería (más información en www.hispacon.net).

Enhorabuena a todos los nominados.

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NOMINADOS A LOS PREMIOS IGNOTUS 2008

MEJOR NOVELA:

Alejandro Magno y las Águilas de Roma, de Javier Negrete (Minotauro)
Corazón de Tango, de Elia Barceló (351 editores)
Cristales de Fuego, de José Antonio Suárez (Ediciones Parnaso)
Los Navegantes, de José Miguel Vilar (Grupo AJEC)
Madrid, de Daniel Mares (Ediciones Parnaso)

MEJOR NOVELA CORTA:

Fluyan mis lágrimas, de Gabriel Benítez (Grupo AJEC)
Mundo al revés, de Ángel Padilla (Ediciones Parnaso)
No habrá vergüenza en la derrota, de José Luis López Aranguren (UPV)
Sobre los inmortales, de Ezequiel Dellutri (UPV)
Superficie, de Héctor Álvarez Sánchez (Ediciones Parnaso)

MEJOR CUENTO:

Aduya, de Sergio Parra (Andrómeda)
El día señalado, de Enrique Vila-Matas (Anagrama)
En la granja de órganos, de Julián Díez (Vórtice en Línea)
La apertura Slagar, de Santiago Eximeno y Alfredo Álamo (NGC 3660)
Procedimiento de rutina, de Ramón San Miguel (Sitio de Ciencia Ficción)

MEJOR ANTOLOGÍA:

Certamen Alberto Magno 2006, de VV. AA. (UPV)
Cuando los osos descubrieron el fuego, de Terry Bisson (Alianza)
El Enviado, de Joseph E. Álamo (Grupo Ajec)
Premio UPC 2006, de VV. AA. (Ediciones B)

LIBRO DE ENSAYO:

El demonio en el cine, de VV. AA. (Valdemar)
Fantástica Televisión, de Alfonso Merelo (Grupo AJEC)
Horrormanía, de José Manuel Serrano (Alberto Santos editor)
Jabberwock volumen 2, de VV. AA. (Bibliópolis)
La verdadera identidad de James Tiptree, de Julie Philips (Circe)

ARTÍCULO:

Ayer y mañana del estudio de la ciencia ficción en España, de Julián
Díez (Hélice)
Hermeneútica relativista, de Gabriella Campbell (Hélice)
La realidad fantástica: estética, ficción y Postmodernidad en
Cervantes y Tim Burton, de Fernando Ángel Moreno (Jabberwock)
Las aventuras de Emmanuel Goldstein. Usos ideológicos de la
ciencia-ficción, de Alberto García Teresa (Jabberwock)
Propuesta para una nueva caracterización de la ciencia ficción, de
Julián Díez (Hélice)

ILUSTRACIÓN:

Cristales de fuego, de Felideus (Ediciones Parnaso)
Dholak (los últimos días de Bartpurt), de Alfonso Seijas (Silente)
La marea del despertar, de David Daza (Hegemon)
Leyenda, de Enrique Corominas (Gigamesh)
Urnas de Jade, de Manuel Calderón (Grupo AJEC)

PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL:

Cazador de mentiras, de David Jasso (corto promocional)
El orfanato, de J. A. Bayona (cine)
Hispacón 2006, de Ramón Castillo (dvd)
Próxima, de Carlos Atanes (cine)
REC, de Jaume Balagueró y Paco Plaza (cine)

TEBEO:

La Legión del Espacio, de Alfredo Álamo y Fedde Carroza (Grupo AJEC)
La tira de la Saga, de Santyago Moro (Silente)
Sueños sin noche, de VV. AA. (Diabolo)

POESÍA:

Berrido, de Francisco Fernández Miser (Días de Vino y Fandom)
El árbol del dolor, de Gabriella Campbell y Víctor Miguel Gallardo
Barragán (Ediciones Efímeras)
Héroes, de Óscar Camarero (Editorial @becedario)

REVISTA:

Alfa Eridiani (José Joaquín Ramos)
Hélice (Asociación Cultural Xatafi)
Miasma (Fanzine Miasma)
Sci-Fi.es (Sci-Fi Universal)
Vórtice en Línea (Ediciones Parnaso)

NOVELA EXTRANJERA:

253, de Geoff Ryman (Grupo AJEC)
China Montaña Chang, de Mauren F. McHugh (Omicron)
La carretera, de Corman McCarthy (Mondadori)
Los hijos de Húrin, de JRR Tolkien y Christopher Tolkien (Minotauro)
Puente de pájaros, de Barry Hughart (Bibliópolis)

CUENTO EXTRANJERO:

Cuando los osos descubrieron el fuego, de Terry Bisson (Alianza)
El monstruo de las galletas, de Vernor Vinge (Grupo AJEC)
En busca del libro de arena, de Rhys Hughes (Bibliópolis)
Macs, de Terry Bisson (Alianza)
Tom Brigthwind o Cómo se construyó el puente mágico de Thoresby, de
Susanna Clarke (Salamandra)

WEB:

BEM On Line (Grupo Interface)
Literatura Fantástica (Mariano Villarreal)
NGC 3660 (Pilar Barba)
Sitio de Ciencia Ficción (Francisco José Suñer Iglesias)
Stardust CF (Javier Romero)

viernes, 18 de julio de 2008

Convocatoria: FantasyMereth

Nos hacemos eco de la siguiente convocatoria:

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FantasyMereth: ven a la reunión de fantasía, ciencia ficción y terror de Fantasymundo en agosto en Barcelona.

Del 14 al 17 de agosto se celebra en Pontons (Barcelona) la convención de fantasía, ciencia ficción y terror de Fantasymundo (http://www.fantasymundo.com), la FantasyMereth. Como sucedió en semana santa, contamos con el patrocinio de las editoriales Minotauro y Timun Mas, así como la participación de Scyla, que han donado varios lotes de libros para los asistentes. FantasyTienda también se une, aportando varios libros de su fondo.

http://www.fantasymundo.com/mereth/

En esta ocasión el planteamiento de la FantasyMereth será similar a la anterior de semana santa, con algunas diferencias. Disponemos de 116 plazas, y el primer plazo de inscripción termina el 1 de agosto. En esta ocasión habrá algunos talleres y torneos más, a destacar el de fotografía y de Mölkky (juego finés de bolos), aparte de los habituales talleres y torneos de Go, Heroquest y videojuegos (de momento).

Volveremos a tener Gymkana multitemática, algo diferente a lo usual (repasad conocimientos), y también Rol en vivo, que en esta ocasión tendrá poco que ver con los habituales de las mereth. La temática será el terror, y los apuntados a la FantasyMereth podrán ir comprobando antes de la convención de que va el argumento.

Estos eventos los organiza Fantasymundo, como portal de Esfera Fantástica, S.L., junto con la tienda online FantasyTienda, la página dedicada a J.R.R. Tolkien y su obra Dor-Lómin, y la Asociación Cultural Mythopoeia. Más información en la página oficial de la FantasyMereth. Si queréis ver fotografías y vídeos, en esta página tenéis abundante material audiovisual (sólo para valientes).

Si queréis leer la crónica de la última, sólo tenéis que acceder a esta página:

http://www.fantasymundo.com/articulos/1258/cronica_fantasymereth_2008

En este hilo del foro se está hablando sobre la mereth, y podréis informaros con gente que ya ha estado si estáis indecisos:

http://www.fantasymundo.com/foros/vermensaje.php?foro=6&mensaje=2888


Planning de Actividades (los datos pueden variar)

JUEVES 14

13:30 - 15:00 Comida
15:00 - 17:00 Conocer el lugar. Exploración del albergue y de los alrededores (bosques, senderos, etc)
17:00 - 20:30 Talleres (Go, fotografía, Heroquest y videojuegos de momento).
20:30 - 22:00 Cena
22:00 - 23:00 Hora de reposo
23:00 - ??:?? Partida de Hombres-lobo de VillaMereth -juego narrado- y actividades varias

VIERNES 15

09:00 - 10:00 Desayuno
10:00 - 11:00 Hora de descanso
11:00 - 13:30 Talleres y torneos de Go, fotografía, Heroquest, Mölkky (juego finés de bolos) y videojuegos.
13:30 - 15:00 Comida
15:00 - 16:00 Hora de relax (coge fuerzas)
16:00 - 20:30 Gymkana Especial
20:30 - 22:00 Cena
22:00 - ??:?? Conclusión de la Gymkana Especial, torneo de Singstar y juerga varia.

SÁBADO 16

09:00 - 10:00 Desayuno
10:00 - 11:00 Hora de descanso
11:00 - 14:00 UltraCortos y reparto de papeles de rol
14:00 - 15:30 Comida
16:00 - 20:30 Rol en vivo de misterio y terror
20:30 - 22:00 Cena
22:00 - ??:?? Conclusión del rol en vivo, concurso de disfraces
??:?? - ??:?? Entrega de premios a los asistentes de la mereth

DOMINGO 17

09:00 - 10:00 Desayuno
10:00 - ??:?? Despedida, cierre y abrazos fuertes


Alejandro Serrano
Director Canal Literatura
http://www.fantasymundo.com
http://www.fantasytienda.com
Tel.: 615.429.740.
alejandro@fantasymundo.com

viernes, 11 de julio de 2008

Reseña: El Imperio Final

El Imperio Final.
Nacidos de la Bruma 1.

Brandon Sanderson.

Reseña de: Santiago Gª Soláns.

Ediciones B. Col. Nova # 205. Barcelona, 2007. Título original: Mistborn. Traducción: Rafael Marín Trechera. 669 páginas.

Uno de los problemas de autoerigirse en renovador o “regenerador” del género, como se atribuye a Sanderson, es que, por muy satisfactoria que sea la lectura de una de sus obras, la misma siempre va a ser mucho más crítica que con un autor que no se de tantas ínfulas de originalidad, sobre todo cuando la supuesta renovación tan sólo consiste en una hábil traslación del sistema de poderes extraordinarios de los superhéroes de toda la vida a la “magia” de un mundo semi medieval con una curiosa división social.

Brandon Sanderson en El Imperio Final lo hace francamente bien, la novela es muy interesante, emocionante y no pierde ritmo a lo largo de sus muchas páginas. La lástima es, entonces, que el supuestamente hiper revolucionario e innovador sistema de magia no lo es tanto, y el lector no puede sino esbozar una sonrisa cómplice mientras imagina a los protagonistas balanceándose entre los edificios y torres cual si de Spider-Man o Spider-Woman de otros tiempos se trataran (eso sí, sin telaraña de por medio). De hecho, si se analiza mínimamente, pronto se descubre que en realidad no hay “magia” en este libro, sino superpoderes originados o potenciados por ayudas externas.

En el mundo oscuro y ceniciento de El Imperio Final, existen unos pocos elegidos nacidos con la capacidad de “quemar” ciertos metales previamente ingeridos y, según se trate de uno u otro, adquirir diferentes habilidades que les harán destacar sobre el resto de sus congéneres. En una sociedad enormemente fracturada entre los esclavos, los skaa, y los nobles, poseedores de la “alomancia” (la capacidad de quemar metales), la mezcla está estrictamente prohibida. Sin embargo, alguno de esos nobles mantienen secretas relaciones con jóvenes skaa, llegando a tener una descendencia proscrita. Entre esos perseguidos vástagos, unos pocos heredan sus poderes. En ambos casos, existen dos tipos de individuos: los “brumosos”, que sólo pueden quemar un binomio de metales y obtener así un solo tipo de poder, y los “nacidos de la bruma”, extraordinarios sujetos que son capaces de dominarlos todos.

Todo lector de superhéroes enseguida reconocerá entre esas maravillosas habilidades los superpoderes de toda la vida: La atracción-repulsión del metal que permite dar enormes saltos o correr a inmensa velocidad; la potenciación mental que permite la telepatía o la empatía o crear una “nube” de silencio que los apague a ambos; la telequinesis (entre objetos metálicos); el aumento de los sentidos, superoído, supervista, superfuerza, superagilidad… Pero aunque al final el sistema no sea tan “original” como su autor quiere vendernos, lo cierto es que todo ello se encuentra perfectamente explicado y justificado, y, mejor aún, perfectamente integrado en una narración sin duda apasionante.

Vin es una superviviente, una ladrona skaa integrada en una banda que malvive al margen de la sociedad. Siempre ha sido consciente de que posee un don especial que ella llama “suerte” y que le permite una mínima manipulación mental a su favor de aquellos que le rodean. Desconfiando de todo el mundo, cuando agitador trotamundos Kelsier la encuentre y le muestre la verdadera dimensión de sus dones, se verá inmersa sin embargo en un ambicioso plan destinado a impulsar la rebelión skaa en busca del fin del cruel régimen del Lord Legislador.

A través de una tensión creciente, la trama va avanzando entre el entrenamiento-aprendizaje de Vin, los planes aparentemente dementes de Kelsier, espectaculares combates individuales y colectivos, o las imágenes del pasado que se van dejando vislumbrar de un mundo anterior muy diferente al que en el presente se mueven los protagonistas y que deja con muchas ganas de saber cómo se ha llegado a esa situación (en ese sentido las citas que abren cada capítulo con extractos del diario de una persona destinada a convertirse en el Héroe de las Eras, el salvador del mundo, son tan reveladoras como intrigantes y causantes de confusión). El tempo está muy bien llevado, intercalando las escenas de acción frenética con otras más introspectivas, necesarias para dar explicaciones o crear dudas y preguntas que serán contestadas más adelante. Abusa, quizá de las descripciones de los bailes de los nobles, con las visitas a y las descripciones de sus respectivas fortalezas, que se hacen un tanto repetitivas, pero que hay que reconocer que son algo necesario para la trama.

Tiene Sanderson, por otro lado, la virtud de que el lector no pueda dar nada por sentado, propiciando varios cambios de rumbo en la acción totalmente sorpresivos a la par que coherentes, consiguiendo que haya que dejar a un lado las ideas o teorías preconcebidas durante la lectura y construir de nuevo la red de suposiciones que el lector se había creado en su mente.

Es un mundo rico en trasfondo, muy pensado y hábilmente desarrollado. Aunque el final es bastante cerrado, deja plantadas las suficientes semillas como para que el lector quede impaciente ante la espera del siguiente volumen, El Pozo de la Ascensión, donde sin duda el autor profundizará en la visión de su mundo con nuevas revelaciones, sobre todo, por lo que se intuye de su título en referencia a lo leído en el que nos ocupa, de su intrigante pasado que no queda muy claro en este Imperio Final.

Nota destacada totalmente aparte de la cuestión literaria merece la horrenda portada con la que Ediciones B ha tenido a bien castigar a esta novela y que parece destinada a espantar más que a atraer al lector despistado que no sepa exactamente lo que busca. Que la misma no desanime a nadie. Si lo que busca es una fantasía algo distinta, bien narrada, emocionante y francamente entretenida, este puede ser su libro. Recomendable, sin duda.

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Reseñas de otras obras de Brandon Sanderson:

Elantris.

El Pozo de la Ascensión. Nacidos de la Bruma 2.

El Héroe de las Eras. Nacidos de la Bruma 3.



martes, 8 de julio de 2008

Reseña: El significado de la noche

El significado de la noche

Michael Cox

Reseña de: Amandil

Editorial Planeta-Círculo de Lectores. Barcelona, 2007. Título original: The Meaning of Night. Traducción: Alberto Coscarelli. 694 páginas.

Las novelas que giran en torno a un "misterio", ya sea un asesinato, un terrible secreto o un robo magistral e inexplicable, por ejemplo, siempre se enfrentan a un problema: conseguir mantener las expectativas del lector cuando se llega al desenlace.

Si ese desenlace es sorprendente se podrán perdonar algunos "atajos" que el autor haya podido tomar durante el desarrollo de la historia. En cambio, si el resultado final "se ve venir" (el tradicional "el asesino es el mayordomo") o simplemente es una bobada, entonces incluso las mejores virtudes del relato se pueden venir abajo y quedar olvidadas ante un final excesivamente predecible.

En El significado de la noche nos acercamos, a mi pesar, más a la segunda opción que a la primera. La historia mantiene un nivel muy elevado (tanto de estilo como de originalidad) hasta que encara el final (aproximadamente a 150 páginas de la conclusión), momento en el que, de repente, todo el buen arte de Michael Cox se viene abajo en un giro predecible y demasiado tópico (el recurso al engaño entre los amantes) que arrastra tras de sí los grandes momentos del libro.

La sensación que queda al final, por lo tanto, es la de que se ha leído una espléndida oportunidad perdida. Uno de tantos "buenos principios y malos finales". Y es muy molesto porque el libro es muy ameno y se ve, claramente, que el autor ha dedicado muchísimo tiempo a documentarse y ha tratado con mimo todos los detalles que rodean el relato. Además acaricia diversos géneros novelescos (histórico, romántico, de intriga, de misterio) con una maestría encomiable al tiempo que permite al lector dar un paseo por la Inglaterra victoriana de un modo creíble y enriquecedor.

El libro se presenta como un trabajo académico y de recopilación de un editor inglés sobre unos manuscritos de mediados del siglo XIX de un autor desconocido. Tras estudiarlos y tratar de descubrir quien es el autor y a qué personajes "históricos" reales hace referencia, se le da forma de libro ordenándolos cronológicamente.

En estos textos se conoce una historia que se centra en un personaje central, Edward Glyver o Glapthorn, quien descubre que sus verdaderos padres , los Duport, no se corresponden con aquellos que le criaron, sino que formaban parte de la alta sociedad victoriana. Debido a un evento concreto, que se desvela en la parte final del libro y que es uno de los puntos débiles de la historia, el protagonista se vio apartado de una vida de lujo y esplendor en la que poder desplegar sus gustos filológicos y su amor por las artes, siendo criado por una mujer de clase media y creyendo que su padre es un marinero borracho y sucio que murió cuando el niño apenas tenía cinco años. Para colmo de males aparece en escena su "némesis", Phoebus Rainsford Daunt, en la figura de un individuo engreído, petulante y manipulador que, por una serie de azares del destino (y en especial los maquiavélicos designios de su madrastra) se coloca en la posición que Edward debería haber ocupado si hubiese permanecido entre su verdadera familia.

Pero la vida del protagonista, que pese a la adversidad estaba llamada a ser un cúmulo de éxitos y reconocimientos gracias a su perspicacia, su inteligencia y sus múltiples dones, se ve abocada a la mediocridad por culpa de Phoebus, que se convertirá con el tiempo en su única obsesión, a la que querrá destruir de un modo u otro (y no le faltarán buenas razones para ello, según va descubriendo el lector página tras página). Mientras se prepara para consumar su venganza, en la que espera demostrar su verdadera naturaleza y arrebatarle los lujos inmerecidos a su rival, trabaja como "resuelve problemas" (una especie de Señor Lobo como el de la película Pulp Fiction, pero con flema inglesa) para un prestigioso bufete de abogados londinense.

La madeja viene a enrollarse aún más con la irrupción de Emily Carteret, la mujer de la que se enamora el protagonista, dedicando su habitual meticulosidad a conquistarla en medio de un trágico suceso que viene a añadir al relato una pizca de "historia de detectives", mientras el lector asiste a la que será la gran revelación de la trama... y que resulta ser un fiasco.

Entre tanto podemos disfrutar de la maravillosa recreación de una época y una sociedad que Michael Cox expone con solvencia y muy buen estilo, consiguiendo que aspectos desconocidos para el lector ajeno a los usos británicos y los datos históricos, quede atrapado en el atractivo de la era victoriana y esa combinación magistral (que recuerda a Dickens y Conan Doyle) en algunas descripciones de la mole londinense y su papel de corazón del mundo.

En cualquier caso, y aunque he de reconocer que el estilo de la novela es muy atractivo y su redacción (y traducción) es plenamente satisfactoria, el hecho de que la "sorpresa" se vea venir reduce considerablemente la sensación de satisfacción al terminar de leer el libro. Pese a ello invito a leer El singnificado de la noche para disfrutar de una inmersión refrescante en una época fascinante, acompañado de un personaje tan interesante como desconcertante en algunos momentos.


domingo, 6 de julio de 2008

Reseña: El diablo que ya conoces

El diablo que ya conoces.

Mike Carey.

Reseña de: Jamie M.

Dolmen editorial. Palma de Mallorca, 2007. Título original: The Devil you Know. Traducción: Tina Parcero. 396 páginas.

Mike Carey fue durante un buen número de años el guionista del cómic (entre otros muchos) Hellblazer, donde se narran lasa aventuras (o más bien desventuras) de John Constantine, especie de mago desfacedor de entuertos sobrenaturales. Y lo cierto es que se nota. Yo no sé si es que se quedó con ganas de más, si se dejó historias por contar en el “tintero” o si es que se ha quedado anclado en el registro…, pero este Félix Castor, protagonista de El diablo que ya conoces, se me antoja un trasunto excesivamente parecido a aquel (chistes sobre gabardinas incluidos) como para marcar una distancia real que separe a uno de otro. Y si te gustan o te gustaron, como es mi caso, las historias de Hellblazer, lo cierto es que tampoco hay mayor problema, es muy posible que el libro no te defraude; pero también es cierto que se le debería pedir algo que el simplemente vivir de los clichés establecidos por el cómic.

El mundo de Félix Castor no es el de Constantine (eso faltaría). En El diablo que ya conoces el mundo de lo sobrenatural ha empezado a manifestarse libremente a plena vista, mostrándose fantasmas o zombies abiertamente ante la mirada de las personas “normales” (cosa que no sucedía en el cómic, donde todo el mundo mágico permanece mucho más secreto), pero lo que es el personaje, su caracterización, sus reacciones, su actitud vital pasota y descreída ante todo y todos los que le rodean, sus diálogos cáusticos, su cinismo y el toque de amargura… beben sin rubor de la personalidad que durante tantos años y a lo largo de tantos comic-books ha ido forjándose John Constantine.

Verdad es, también, que el formato “novela” permite al autor una mayor libertad, una mayor expansión para profundizar en los detalles, en la psicología o en los estados anímicos que en la versión gráfica, más centrada en otros aspectos visuales; pero también lo es que Carey tampoco parece excesivamente preocupado de caracterizar a su personaje o a sus secundarios.

El diablo que ya conoces es un thriller fantástico, donde Félix Castor, de profesión exorcista (aunque en medio de un periodo “sabático”, dedicándose cuando se inicia la novela a hacer funciones de magia disfrazado de payaso), se ve forzado por ciertas deudas (propias y ajenas) a aceptar, contra su voluntad y todo lo que le dictan sus instintos, un caso aparentemente sencillo: expulsar un espíritu femenino que se ha instalado en la sede del Archivo Bonnington, apareciéndose a los trabajadores y dificultando el normal desarrollo de sus tareas. Cuando Castor, como previo paso al exorcismo, empiece a indagar sobre las motivaciones que han llevado al fantasma a morar en tal lugar o qué es lo que la ata a ese edificio en particular, las cosas comenzarán a complicarse, y mucho, llegando a correr peligro su propia vida.

Con una prosa más que correcta, aunque excesivamente directa, sin ningún artificio literario, Carey irá haciendo aparecer a los distintos personajes implicados, dejando caer pequeñas pistas (que muchas veces confunden más que ayudan al lector a desentrañar el misterio, como callejones sin salida) sobre los oscuros secretos que se ocultan tras la, en apariencia, apacible fachada del Archivo Bonnington.

Castor se verá envuelto en un asunto que le supera, donde su auténtico problema serán los vivos y no los muertos, donde un jefe mafioso con turbios negocios de prostitución con ramificaciones hacia los países del este de Europa se tomará un interés muy personal en su investigación, y donde hombres bestia, súcubos y fantasmas parecen haber cogido número en la fila para hacer de su vida un infierno. Afortunadamente para él, también encontrará algún amigo por el camino, desde su sicodélica y medio bruja casera hasta la bibliotecaria enrollada cuya ayuda resultará imprescindible, porque sin ellas su futuro habría sido pero que muy negro.

Llega un punto en que el libro, a pesar de su escritura algo plana, ya no se puede soltar metido uno de lleno en la emoción de lo narrado. A los seguidores de Hellblazer y Constantine (como, ya lo he confesado, es mi caso) sin duda les gustará, pues se antoja un guión del citado cómic engordado y desarrollado en forma de novela, aunque poco más. Es una lástima que Carey no consiga despojarse del manto (o la gabardina) de Constantine para facturar una obra algo más original; aunque lo cierto es que El diablo que ya conoces entretener, entretiene. A veces no se le puede pedir más a una novela (¿o a un autor?).