sábado, 21 de agosto de 2010

Reseña: La ciudad esmeralda

La ciudad esmeralda.
Alfa y Omega 2.

Patricia Briggs.

Reseña de: Jamie M.

Versátil. Barcelona, 2010. Título original: Hunting Ground. Traducción: Daniel Aldea Rossell. 287 páginas.

Situada pocas semanas después de lo narrado en Cry Wolf, pero antes de Vínculos sangrientos (de la serie paralela de Mercedes Thompson), la acción comienza debido a la decisión del marrok de hacer pública la existencia de los licántropos de Norteamérica. Una decisión que ya está tomada, pero que es necesario explicar a los líderes de las manadas de otros continentes, sobre todo a los europeos, reticentes a dar el paso de salir a la luz y darse a conocer ante los humanos “normales”. Para ello, Bran convocará una reunión en Seattle, la Ciudad Esmeralda del título en español, para intentar convencer al resto de la “bondad” de la medida, dado el cerco que la sociedad de la información ya está estableciendo ante los hombres lobo y otras criaturas paranormales, y explicar la mejor forma de llevarlo a cabo para satisfacción de todos. Por una corazonada de su hijo Charles, Bran enviará a este y a su reciente esposa Anna como representantes suyos, dado que la tensión prevista al reunir en un mismo lugar a tantos alfas puede resultar en desastre y se supone que Charles podrá lidiar mejor con la situación. No obstante, muchos dominantes se opondrán a la idea de salir a la luz (que los norteamericanos se den a conocer significa que su existencia será conocida en todo el mundo), algunos con más vehemencia que otros, y el intento de rapto que un grupo de vampiros lanzará sobre Anna no contribuirá precisamente a rebajar la tensión del ambiente.

En esta novela cobra mucha importancia la parte sentimental de la extraña relación establecida entre Charles y Anna. Sus lobos se aceptan como pareja natural, pero como humanos siguen siendo dos extraños que todavía deben adaptarse el uno al otro (sobre todo ella a él) y ver dónde llegan sus sentimientos. El interés romántico y la atracción animal debe convertirse en un enamoramiento que de paso al amor verdadero y a la confianza mutua. Ya se han dado los primeros pasos, pero hace falta más tiempo de convivencia y mucha tranquilidad; una tranquilidad, precisamente, que es algo que no vayan a tener en demasía en sus futuro cercano.

En la reunión se supone que Anna, como Omega que es, debería rebajar el nivel de testosterona y tensión de los lobos reunidos, pero no puede evitar sentirse algo aterrada entre tantos lobos alfa, ya que los recuerdos todavía muy frescos de los abusos sufridos en su pasado le impiden sentirse cómoda en su nuevo papel. Así que deberá encontrar pronto un equilibrio con lo que es ahora, descubrir lo que significa realmente ser un Omega y lo que encierran sus capacidades, aprovechando todo lo que le ha sucedido para poder ofrecer una ayuda útil a su marido. El que de buenas a primeras intenten raptarla o asesinarla, no va ayudar en principio mucho a cimentar su autoconfianza. Es más un problema psicológico que otra cosa, por lo que Anna deberá primero curar sus heridas internas antes de poder enfrentarse a mayores desafíos. Las circunstancias pronto demostrarán, sin embargo, que no es en absoluto una mujer de cristal, dispuesta a romperse al primer contratiempo, sino que es mucho más fuerte de lo que aparenta, capaz de hacer frente a todo lo que le echen, siempre que cuente con la ayuda de unos cuantos buenos amigos.

De forma algo llamativa, existe una aparente falta de tema central en la primera mitad de la novela, con una disparidad de líneas muy dispersas, lejanamente relacionadas, presentando varias tramas y personajes que no terminan de tomar el protagonismo de la acción, como jugando al despiste y tirando balones fuera para sorprender mucho más en la resolución de la segunda mitad, cuando la acción se dispara y el misterio empieza a revelarse, mientras poco a poco las diferentes tramas comienzan a reunirse. La autora va introduciendo un buen número de misterios que solo en su resolución final se verá si estaban o no interconectados los unos con los otros.

Hay que entender que el auténtico interés de la autora parece ser el desarrollo de la relación entre Anna y Charles, de la que todas las pruebas y retos por los que tienen que pasar, las situaciones adversas, los enfrentamientos... son tan solo nuevas piedras en esa unión en construcción que ha de llevarles a convertirse en una pareja realmente estable, forjando a la vez la personalidad compartida de ambos. Es un acierto de Briggs el no acelerar precisamente la relación, dejando que libro a libro vaya tomando forma, con sus tiras y aflojas. Todo ello no quiere decir, en absoluto, que la autora deje de lado la tensión, la emoción y el misterio de la acción propiamente dicha, con grandes enigmas a resolver, magia desatada, amenazas latentes, asesinatos varios, luchas encarnizadas y sangre derramada. El enfrentamiento entre lobos y vampiros y la carrera contrarreloj para descubrir la figura que se oculta tras el intento de desestabilizar la reunión ocupan buena parte de la novela, acelerando el ritmo en la segunda parte de la misma hasta un frenético final.

Libro a libro, Briggs va profundizando en su mundo, construyendo una realidad paralela totalmente coherente, como el rígido código de justicia de los licántropos que les lleva a actuar muchas veces de formas chocantes, incluso en ocasiones yendo contra sus propios intereses, pero plenamente razonadas e inevitables dentro del contexto de la narración y la sociedad que ha creado. El añadido perfectamente integrado de ciertos elementos mitológicos o las referencias y expliciones a temas “históricos” como el de la Bestia de Gévadaum, no hacen sino acrecentar la solidez de este mundo.

Una solidez a la que contribuye mucho el amplio y variado elenco de personajes, más allá de los dos protagonistas, alejándose de estereotipos y figuras planas para darles a todos ellos una personalidad en “tres dimensiones”: Angus, el Alfa de la manada de Seattle, con un difícilo papel de anfitrión entre manos; Jean Chastel, (también conocido como la Bestia de Gévadaun), el dominante francés que a duras penas parece controlar su salvajismo y se opone frontalmente a la decisión de dar a conocer la existencia de los licántropos para no estroear su diversión; Arthur Madden, el Señor de las Islas, equivalente británico del Marrok, que dice ser la reencarnación del Rey Arturo y que será duramente golpeado en lo que más ama en el transcurso de la aventura; la bruja ciega Moira y su compañero hombre lobo Tom Franklin que ya aparecieran en otro relato anterior de la autora en la antología Strange Brew (no traducida a nuestro idioma) y que aquí servirán de acompañantes-guardaespaldas de Anna en su visita a la ciudad; la antigua y muy poderosa feérica Dana, la Belle Dame sans Merci, que actuará como mediadora en la conferencia, ocupándose de que las cosas no se salgan de su deseable buen cauce y que parece tener una antigua y compleja relación romántica con Charles McCormick; el joven omega austriaco disputado por los lobos alemanes e italianos; el conjunto de los lobos españoles que hacen una “aparición especial” y no salen del todo malparados (aunque ya teníamos el antecedente del torturado Asil en la anterior novela)... Briggs consigue dotar de profundidad a todos los secundarios haciendo que se sigan con mucho mayor interés sus vicisitudes y que el lector se implique mucho más en la narración.

La ciudad esmeralda es una satisfactoria fantasía urbana, con alto contenido romántico, suspense, intriga y una historia que se sigue con interés a través de sus muchos giros y vueltas, de pistas falsas y revelaciones impactantes. La trama y su resolución permiten que la novela pueda ser leída independientemente, aunque sin duda es mucho mejor haber leído antes la anterior entrega (y si se aprovecha para completar la visión general del mundo con la lectura de los libros de Mercedes Thompson, mejor que mejor). Anunciada para el 2011, esperemos que la tercera entrega (y su correspondiente traducción al español) no se demore en exceso.


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Reseña de otras obras de Patricia Briggs:


La llamada de la luna. Mercedes Thompson 1.

Cry Wolf. Alfa & Omega 1.

Vínculos sangrientos. Mercedes Thompson 2.